Ciudadanía en Construcción

Las paradojas del voluntariado

Voluntariado

Al Mago Septién.

Gracias por tu ejemplo de vida
que fusionó la pasión por el baseball
con el profesionalismo. Un dominio de
los datos, de la información… del entusiasmo
para contagiar a otros en tu sano ejercicio de
la magistral narración
que hizo sublime al periodismo deportivo
con tu sello sencillo y cordial

Por Emilio Guerra

Voluntarios: ¿Qué tan importante son para las OSC? Es muy sencillo. Son la base de una organización de la sociedad civil. Son el origen de muchas, sino es que de la mayoría de organizaciones. Éstas se constituyen por el esfuerzo del voluntario, no se pueden explicar sin su presencia.

Sin embargo, el voluntariado se circunscribe en una paradoja. Consiste en que la voluntad es origen de grandes iniciativas pero que, una vez caminando, el trabajo del día a día ciega a una organización para convocar más voluntarios para continuar avante. Cuando en mi experiencia como capacitador para crear o fortalecer grupos voluntarios pregunto ¡¿Por qué no has convocado más voluntarios?! Me responden: “No hay tiempo, es urgente contar con más personas pero luego lo haré”.

La paradoja convive con la postergación. Aprendí desde joven, quizá en la universidad la maravillosa sentencia de ese insigne escritor norteamericano Henry W. Longfellow: “No juegues con la cuchara antes de tomar la medicina. El postergar una cosa sencilla la hace difícil. Postergar una cosa sencilla la hace imposible”. Esto ocurre con los voluntarios. La organización los necesita urgentemente pero no llegarán más porque se estima que no se puede hacer un alto en el camino para convocarlos, administrar su aporte y organizar las actividades en donde apoyarán.

La paradoja que excluye al voluntariado del voluntariado tiene resultados sorprendentes. Al interior de una organización se refuerza la idea de que para trabajar por una causa se está solo, que nadie quiere colaborar y que el mundo filantrópico es sólo para nerds sociales, extraños idealistas que creen que podrán cambiar al mundo y que sus causas están llenas de romanticismo. Cuando la carga de trabajo rebasa y abruma al equipo sobreviene la depresión, la desesperación y el cuestionamiento sobre si haber elegido trabajar en estas lides tiene sentido.

El voluntariado por lo tanto da sentido a lo que se está haciendo a favor de causas sociales. Mientras más voluntarios, mejor. Porque los retos se distribuyen entre varios y no sólo en algunos. Un ejército puede más que tres o cinco soldados.

Paradoja mayor consiste en desalentar la acción voluntaria cuando ésta representa una gran satisfacción de vida. Cuando se convoca a voluntarios por enfatizar en lo mal que están las cosas, un grito desesperado llama a la acción pero pinta en el escenario desgracias y tragedias. El resultado semiótico es que la actividad voluntaria no es nada atractiva. Lo anterior explica la aparición de una disyuntiva entre elegir ayudar a una causa como voluntario (que por supuesto es adentrar a una persona a lo peor del género humano) o estar plácidamente en casa perdiendo el tiempo en ociosidades, la gente elige lo segundo.

Otra paradoja del voluntariado sucede en el terreno de la dirección. He visto con frecuencia que la mayoría de las organizaciones cuando busca apoyo voluntario sólo lo hace enfatizando que necesitan brazos para la operación, para el otorgamiento de servicios y atención directa de los beneficiaros. Se olvida de la parte estratégica, que también se conforma con voluntarios en dirección.

He tenido el gusto este año de trabajar con la Fundación Vive un Mejor Azul para México, que cariñosamente le decimos Fundación México Azul, organización que está valorando crear un Consejo Directivo con voluntarios. De hacerlo se le facilitarán las cosas y llenarán de talento la iniciativa de Guillermo Mendoza Hernández cuyo liderazgo se desborda en los océanos tanto como buzo, ambientalista y biófilo, como apasionado fotógrafo marino (si alguna vez se le presenta la oportunidad de ver sus fotografías no lo dude ni tantito, le abrevarán el alma).

La actividad voluntaria hace que uno se encuentre en los otros y los demás en uno. Hermana y enlaza a los Hombres y los lleva a percibir los objetivos superiores como estilo de vida, lo que armoniza nuestro pasar por y con la naturaleza. Se deja a un lado la actitud depredadora para estar en armonía con el Universo. ¡Pese a las paradojas hágase voluntario!

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