De la RSE a los Territorios Socialmente Responsables

La RSE, una política de país que debe aglutinar consensos y esfuerzos en una misma dirección

* El gobierno catalán aprueba un plan estratégico de 80 medidas en cuatro años

* El plan, que forma parte del Acuerdo Estratégico, incluye medidas para ser implantadas en la administración

Tal como Responsabilidad Global informó, la Generalitat de Catalunya ya dispone de un plan pionero de promoción de la Responsabilidad Social, que incluye tanto medidas de fomento como de aplicación en la propia administración.

Cataluña recupera un cierto liderazgo en la RSE después de que en los últimos años pareciera ir a remolque de la dinámica ‘agorera’ promovida por el gobierno español.

El elemento central, aparte de todas las acciones que se hayan podido llevar a cabo, es la aprobación del plan RSGENCAT por parte del gobierno de la Generalitat de Cataluña.

La iniciativa recoge una serie de medidas de responsabilidad social para el período 2009-2012. Tal como indica muy bien Josep Maria Lozano en su web “esta es una iniciativa claramente diferenciada en el panorama actual de las políticas públicas de RSE, y puede convertirse en un referente … si realmente logra salir adelante en los términos que se plantea”. Y añade que “puede convertirse en una referencia a escala europea y mundial”.

El documento referencia 80 medidas de aplicación, las cuales están detalladas en fichas con calendario, responsable y presupuesto. El presupuesto total asciende a 646 millones de euros a lo largo del todo el periodo, aunque hay que tener en cuenta que este presupuesto integra muchas acciones que ya estaban previstas. El mérito no es tanto los recursos que se puedan poner sino la capacidad de alinearse los hacia un mismo objetivo, mejorando la coordinación entre departamentos, y aglutinando los procesos de diálogo con los grupos de interés.

El modelo de RSE recoge plenamente los dos vectores que desde Responsabilitat Global siempre hemos defendido y antepuesto: la RSE como factor estratégico y la RSE como parte de un Territorio Socialmente Responsable donde se fomenten unos valores comunitarios y una implicación los diferentes grupos de interés. Con sus propias palabras, la misión de la iniciativa es nítida en este sentido: “impulsar el comportamiento socialmente responsable en todos los agentes sociales, promoviendo especialmente la competitividad responsable y sostenible en las empresas y organizaciones, incluyendo la propia administración pública”.

En este sentido, la aplicación de la RS en la propia administración pública es uno de los presupuestos del proyecto y sobre el cual puede haber más escepticismo, no tanto por la voluntad como por la dificultad de llevar a cabo un fomento consecuente de la metodología de la RS dentro de las estructuras políticas y funcionariales. Y sin embargo, sería una gran noticia el progreso en esta materia.

Las políticas públicas en Cataluña siempre habían sido pioneras, en materias como el medio ambiente, el bienestar social, los partenariados público-privado, la conciliación de la vida laboral y familiar, entre otros. Avanzar en el modelo avanzado que supone la RSE puede permitir incorporar o consolidar nuevos valores y modelos más ajustados a la nueva sociedad y la nueva economía desde las políticas públicas.

Por parte de las empresas también podemos constatar un cierto liderazgo por parte de las empresas catalanas. En aspectos como el mecenazgo o la excelencia ambiental se trataría de un liderazgo dentro del contexto español, pero en otras cuestiones como la gestión de la RSE y la elaboración de memorias estaríamos ante un liderazgo mundial, con un 5% de las memorias GRI que se hacen en el mundo. Pero más allá de rankings de dudosa utilidad, reflejarse en una imagen de progreso y liderazgo puede permitir valorar mejor las oportunidades estratégicas que algunas empresas están empezando a aprovechar.

Tanto las empresas como la administración deben pensar la RS en términos de toda su complejidad, en referencia no sólo a impactos ambientales o laborales sino a otros como los valores sociales. Por ejemplo, hacer el esfuerzo de seducir al máximo de personas con una cultura corporativa socialmente responsable es una forma de incorporarlas a la cultura del trabajo y del esfuerzo, lo que redundará en positivo para la empresa pero también para la sociedad. Desde ópticas como ésta, el fomento de la RS es un reto de país y merece que haya planes integrales y transversales que la promuevan.

Y sobre todo, la RSE debe servir como una gran apuesta por una economía competitiva y sostenible, que pueda hacer frente a los retos de futuro con unas bases sólidas, desarrollando procesos de diálogo que le permitan la innovación y la confianza y generando unos impactos económicos, ambientales y sociales que creen valor para todas las partes.



Josep Maria Canyelles

Experto en Responsabilidad Social de las Empresas y Organizaciones. Promotor del think tank Responsabilitat Global. Promotor de collaboratio, iniciativa para los Territorios Socialmente Responsables. Coordinador de la Comisión de RS de la Asoc. Catalana de Contabilidad y Dirección. Asesor técnico de la Cámara de Comercio de Barcelona en materia de RSE. Colaborador de la Asoc. para las Naciones Unidas en materia de RS. Asesor de gobiernos en RS. Ha realizado una comparecencia parlamentaria en la Subcomisión de RSC del Congreso de los Diputados en calidad de experto. Colaborador docente de diferentes universidades y programas formativos de alta dirección.

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