La feminista que busca frenar el manspreading con agua. ¡Mira lo que hizo!

En Rusia, una feminista busca frenar el manspreading con agua y con ello, hacer conciencia sobre la importancia de cuidar el espacio personal de cada persona y no abrir de más nuestras piernas cada que ocupamos un asiento.

¿Qué es el manspreading?

El manspreading es la postura exagerada de abrir de más las piernas en un asiento.

El concepto se incluyó por primera vez en el 2015 en el diccionario Oxford y hace referencia a la práctica en la que una persona se sienta con las piernas separadas del tal forma, que invade el espacio de la persona de al lado.

Varios argumentos señalan que esta forma de sentarse se debe a que los hombres, «supuestamente», balancean su cuerpo, alineando sus hombros, con sus caderas y las piernas para mantener el calor de sus testículos estables.

Aunque, diversos estudios comprueban que esta práctica no es una reacción natural y que los hombres no son los únicos que recurren a este mal hábito, también las mujeres.

Ella utiliza el agua para acabar con el manspreading

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De acuerdo con el doctor Marc Goldsterin, director del centro de reproducción masculina del Hospital Weill Cornell de Nueva York señaló que media hora en el tren con las piernas cruzadas puede hacer que la temperatura testicular se eleve, pero no tanto como para dañarlos.

Otras investigaciones resaltan que el manspreading es machista e irrespetuoso y que el espacio que las mujeres utilizan en público es mucho menor al que ocupan los hombres.

“Una de las razones principales se debe a que la sociedad le exige a las mujeres comportarse de una manera decente, cerrando por completo las piernas o cruzando las piernas”, señalan.

Para luchar contra esta mala práctica, una feminista busca frenar el manspreading utilizando agua y actuando de una manera cruda pero eficaz.

Una feminista busca frenar el manspreading

Anna Dovgaliuk es una estudiante de Derecho y activista rusa que ha decidido luchar contra el manspreading.

Para hacerlo, utilizó una disolución de agua y lejía, cada que veía a un hombre sentado de esta manera, la activista rociaba la mezcla en la entrepierna de aquellos pasajeros del metro de San Petesburgo que hacían manspreading al considerar dicha práctica una «agresión de género».

Sin embargo, algunos internautas señalan que esta campaña no fue más que propaganda rusa para medir el nivel de intolerancia de las personas y fomentar un movimiento en contra del feminismo y la búsqueda de derechas hacia la comunidad LGBTI+

Te invitamos a ver el video completo que muestra la acción de Anna.

“Es extremadamente importante para mí llamar la atención de las personas hacia este tema, para provocar una discusión y, en consecuencia, la creación de normas legislativas que penalicen el ‘manspreading’, porque se trata de una falta de respeto público hacia las mujeres y niños y es una vergüenza para la sociedad”, dijo.

De acuerdo con ella, la mezcla fue vaciada en 70 hombres y espera que esta iniciativa se extienda en otras ciudades rusas como Moscú y Kazán.

Netflix también lo combate

A traves de su serie «Jessica Jones», la plataforma, también buscó crear conciencia sobre esta mala práctica:

¿Qué opinas?, ¿crees que es una buena iniciativa para llamar la atención sobre esta situación?

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