RSE

La ESG (environment, social, governance)

La ESG (environment, social, governance) y la dictadura del trimestre

Desde hace algún tiempo, aparece con más frecuencia un movimiento conceptual que postula una articulación de la RSE vinculada a los factores que configuran la llamada ESG (por sus siglas en inglés).

En los últimos años se ha hablado largo y tendido de los dos primeros elementos que la conforman los aspectos sociales y medioambientales, pero, respecto al tercero, que se refiere a la gobernanza, me llama la atención que no se le haya asociado la palabra corporate. No sé si ello va a ser bueno o malo, y desconozco también si tiene algún propósito o no.

Es evidente que, tras el escándalo de Enron, es más imperiosa la necesidad de trabajar más a fondo en la gobernanza interna de las empresas y esta situación ha dado lugar a diversas iniciativas a escala nacional e internacional.

Sin embargo, el hecho de que no se haga referencia exclusiva a esta dimensión interna en la formulación de la ESG me hace pensar que quizás estemos dejando la puerta más o menos abierta a cuestiones que tienen que ver con el papel de las empresas en la gobernanza mundial.

Y es que, si hablamos de cuestiones de gobernanza mundial, estamos refiriéndonos a los grandes retos que afronta la humanidad, empezando por el cambio climático, la crisis alimentaria o sanitaria, la pobreza extrema o la resolución de la treintena de conflictos armados que todavía persisten hoy en día en nuestro planeta.

Es evidente que las empresas tienen su parte de responsabilidad en estas cuestiones, como lo confirman la multiplicidad de informes publicados este último año. Y también lo es que las empresas tienen en su mano, creo, parte de la solución.

En este sentido, sería necesario reflexionar acerca de cuáles son las responsabilidades y el papel que juegan las empresas en la gobernanza mundial de estas cuestiones, y bajo qué condiciones lo hacen o deberían hacerlo.

Pero, la primera cuestión que se plantea de entrada tiene que ver con los tiempos. Se trataría de encajar la búsqueda de soluciones a largo plazo para dar respuesta a los complejos retos a los que nos enfrentamos, con la llamada ‘dictadura del trimestre’, aquella que obliga a las empresas a guiarse únicamente por la cuenta de resultados a corto plazo.

¿Es posible conjugar esta concepción cortoplacista de la empresa con la necesidad de que los diferentes actores en la gobernanza mundial no sólo asuman sus responsabilidades, sino también las compartan con los demás actores implicados siguiendo un único vector basado en la co-construcción a largo plazo? Porque, como muy bien define la Comisión de Gestión sobre Asuntos Públicos Mundiales, la gobernanza es “la suma de las múltiples maneras en las que los individuos y las instituciones públicas y privadas manejan asuntos comunes. Es un proceso continuo mediante el que pueden acomodarse intereses diversos y conflictivos y adoptar alguna acción cooperativa”. El tiempo dirá.

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