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La batalla verde de Apple

La compañía quiere cumplir con el estándar ecológico para los productos tecnológicos

La historia no hizo demasiado ruido. Hasta que San Francisco reaccionó. A mediados de julio, la ciudad de la costa este americana anunció que iba a dejar de comprar productos Apple porque la empresa de la manzana había decidido salir del EPEAT, un registro global que identifica y certifica los productos electrónicos ecológicos.

Y empezó el revuelo. El movimiento de la empresa creada por Steve Jobs resultaba desconcertante. Más aún teniendo en cuenta que Apple había participado en la creación de los estándares verdes del EPEAT en el 2006 y que, hace un par de meses, anunció que su data center de Carolina del Norte funcionará con energía renovable a finales del 2012.

Además, la empresa publica en su misma web el impacto ambiental de sus productos. Confiesa que, en el 2011, fue responsable de la emisión de 23,1 millones de toneladas métricas de gases con efecto invernadero, y explica su programa de reciclaje.

Según un informe del Electronic Power Research Institute (EPRI) publicado en junio, los iPads gastan menos de 12 kWh al año recargándose completamente en días alternos. Es decir, menos que una bombilla fluorescente compacta (CFL, por sus siglas en inglés) (14 kWh). Aunque, también es cierto que el estudio subraya que el aumento de este tipo de dispositivos en el mercado, cuyas ventas podrían triplicarse en dos años, “tiene implicaciones importantes en el consumo de energía”.

¿Entonces? ¿Por qué salir del EPEAT? Según explica el Wall Street Journal, una de las condiciones para recibir la certificación verde es que los productos puedan desensamblarse para que los que los reciclan puedan quitar los componentes tóxicos. Y los productos de Apple, que prioriza el diseño para que todo quepa en el menor espacio posible, no son precisamente fáciles de desmontar. De hecho, para iFixit.com, web que da consejos a los usuarios para reparar sus máquinas, es imposible separar las piezas del nuevo Macbook Pro “Retina”, lo que impide, por ejemplo, sustituir la RAM. Además, ni el iPhone ni el iPad, que constituyen una parte importante del negocio de la compañía, son certificables.

Aún así, a los pocos días del anuncio, Apple tuvo que dar marcha atrás. Bob Mansfield, vicepresidente de ingeniería de hardware de la compañía, confesaba que salir del EPEAT había sido un error y que Apple volvía al registro. En una carta publicada en la web, aprovechaba la ocasión para recordar que Apple ha quitado de sus productos componentes tóxicos como los bromados (BFR, para reducir la inflamabilidad del producto) y el policloruro de vinilo (PVC) y que sustituye el plástico siempre que es posible por materiales más ecológicos, reciclables, durables y eficientes. Eso no significa que vaya a cambiar su diseño compacto difícilmente desmontable.

Fuente: lavanguardia.com
Por: Anna Solana
Publicada: 24 de Julio de 2012

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