Conoce un ejemplo de cómo la alimentación puede ser una buena causa de RSE

De acuerdo con la UNICEF existen tres veces más probabilidades de que un niño indígena muera por diarrea, desnutrición o anemia. El tema de la desnutrición, principalmente en zonas de menor desarrollo, ha llamado la atención de organismos internacionales como la ONU, que hacen un llamado general a empresas, sociedad civil y gobierno para implementar acciones que reduzcan los niveles y permitan el acceso a una alimentación adecuada, principalmente en la infancia.

En México hay muchas zonas rurales que requieren atención particular en el tema. En estas regiones se vuelve común que los niños asistan diariamente a la escuela sin haber ingerido alimento alguno y a lo largo del día no cuenten con el suficiente para llevar una vida saludable, afectando no solo su desarrollo físico, sino su capacidad de atención, retención y aprendizaje.

La infancia es una etapa muy importante en el aspecto alimenticio, ya que además de propiciar un óptimo desarrollo y formar buenos hábitos alimenticios, reduce las posibilidades de desarrollar enfermedades no transmisibles en la edad adulta como hipertensión, diabetes u obesidad, ¿pero cuál es la mejor manera de hacerlo?, ¿es un tema que atañe solo al gobierno?, ¿es posible que la iniciativa privada, como parte de su responsabilidad social empresarial (RSE) pueda contribuir a ofrecer soluciones?

Grupo Gigante, apoyando la nutrición infantil como parte de su RSE

Grupo Gigante es una empresa que se preocupa por generar un impacto positivo en las comunidades donde tiene operaciones y sus alrededores, y la salud es uno de sus ejes estratégicos de inversión social; por este motivo, a través de su Fundación se acerca a organizaciones con programas sólidos que se dedican a fortalecer dichas comunidades.

Particularmente en el tema de nutrición, Fundación Gigante apoya desde 2007 un programa integral que no solo ofrece a los niños la posibilidad de llevar una vida saludable, sino que va más allá, trabajando con las familias en la implementación de buenos hábitos alimenticios.

Ayúdame a Crecer, un programa integral de nutrición

En 2004 la Orden de Malta México desarrolló el programa Ayúdame a crecer, que pretende, por medio de la alimentación, mejorar de forma progresiva la calidad de vida de niños entre 6 meses y 12 años de edad que se encuentran en comunidades vulnerables de los estados de Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Estado de México y Tabasco.

¿Cómo funciona?

Primero la Asociación hace un diagnóstico para saber cuáles son las comunidades que más requieren el apoyo. Una vez que se definen, se realizan jornadas de revisión médica en donde se toman medidas de peso y talla de los niños; al finalizar el programa se hace una comparación para ver los resultados y evaluar el impacto y se repiten de forma trimestral.

Dentro de esta misma jornada se les da atención personalizada médica y dental a los niños, para detectar y dar solución inmediata a cualquier anomalía en su salud. Posteriormente se les otorga un plan de dieta especial y complementos alimenticios otorgados por la Asociación Franco Suiza Mexicana y Belga de Beneficencia, I.A.P.

Cualquiera que tenga o haya tenido niños pequeños sabrá lo difícil que es hacer que un niño guste de alimentos saludables, es por eso que como parte del plan de nutrición, la Orden de Malta ofrece complementos alimenticios con sabores que son del agrado de los infantes, tales como mango o chamoy, que además de ser ricos y atractivos, les ofrecen los nutrimentos indispensables para su desarrollo.

Para lograr mayores resultados y generar un impacto a largo plazo, el programa Ayúdame a Crecer trabaja también de la mano de las mamás, que son quienes se encargan de la alimentación de la familia.

Generando impacto a largo plazo

La Orden de Malta ofrece talleres de cocina complementarios a las mamás, donde les enseña diversas recetas para cocinar con un alimento que tiene un alto contenido nutricional y es de bajo costo: la soya.

La soya es una legumbre muy utilizada y recomendada debido a los grandes beneficios que tiene en la salud. Una de sus ventajas además de ser nutritiva y económica, es que su sabor es muy versátil y se pueden preparar infinidad de platillos.

En el taller se enseña a las madres de familia a preparar la soya y hacer platillos como ceviche, picadillo, leche, agua, pinole de soya, entre muchos otros. Además, al finalizar se les hace entrega de un recetario con toda la información para que puedan recurrir a él y lo compartan con otras personas de su comunidad.

El taller es un complemento del programa Ayúdame a Crecer, que tiene el objetivo de que los niños se alimenten bien y que la familia pueda beneficiarse y adquiera hábitos alimenticios saludables.

Fundación Gigante además del apoyo económico que ofrece a este programa, facilita estufas ecológicas y filtros de agua para que sean repartidos en las comunidades y contribuyan a combatir las enfermedades respiratorias y gastrointestinales, que aunadas a la desnutrición, ocasionan la muerte de miles de niños en el mundo.

Cada año el programa tiene un impacto directo a 3,383 niños y con ellos, sus familias. De esta manera Grupo Gigante cumple con su responsabilidad social a través del apoyo a distintas organizaciones, tocando y mejorar la vida de miles de niños, abriéndoles las puertas a un mejor futuro.

Acerca del autor

Pamela Garcidueñas

Lic. en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de La Salle Bajío, interesada en el conocimiento, la sociedad y el medio ambiente. Ha trabajado para distintas empresas formulando información de temas sociales; actualmente forma parte de Expok en el área de desarrollo de contenido.