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Inversiones que beneficien más allá de los accionistas

El inversionista de hoy necesita libertad para competir en el mercado; valor para tomar decisiones, no dudar y solucionar problemas; y visión para planear a 30 años o más con resultados medibles a corto plazo.

Las mismas habilidades tiene el águila real (libertad, valor y visión), una especie emblemática de México, y que este año se beneficiará de la recaudación del Valué Investing Forum (VIF), celebrado el pasado 9 de noviembre, y que organiza por cuarto año consecutivo el fondo de inversión mexicana Sabino Capital y la Fundación Legorreta Hernández.

“Son características que no sólo necesitan los inversionistas, sino también los políticos, gobernantes, empresarios y académicos. Un país con estas variables se desarrolla mejor”, dice Alejandro Legorreta, fundador del fondo que promueve inversiones con valor, y que este año invitó como conferencistas a personajes de todos estos ámbitos.

En medio de un movimiento mundial en contra del sistema capitalista, el mercado de valores y la inequidad social y económica que, según los manifestantes, afecta a 99% de la población mundial que no es rica, es importante promover las inversiones que tengan un beneficio más allá de los accionistas Es decir, que la rentabilidad de una compañía llegue a la sociedad en donde opera.

Después de la crisis económica de 2008 y con otra recesión acechando, las inversiones tienen que plantearse más allá del piso de remates.

La Bolsa es una herramienta de financiamiento muy útil para las empresas, sin embargo, Legorreta considera que una inversión que I crea valor es la que promueve la equidad y genera un cambio positivo en su entorno. Esto es justo lo que México necesita para subirse a la categoría de país desarrollado.

¿Por qué México?

SÍ México fuera una empresa, sería una con un balance muy sano, con finanzas públicas bien manejadas, y con una oportunidad muy importante de mejorar sus márgenes, sobre todo con reformas para promover la competencia y la inversión, dice Legorreta.

La situación económica mundial pone a México en el radar de los inversionistas. “Europa probablemente caiga en una situación similar a la de Japón, de cero crecimiento en 10 años, y México puede atraer esas inversiones”, dice el financiero, quien estima que nada más los bancos franceses tienen 400,000 millones de dólares en activos tóxicos.

Las esperanzas para detonar el crecimiento de México están puestas en el consumo interno tal como sucedió en Brasil. México ha creado una clase media considerable y ha sabido ahorrar. Entre fondos de pensiones, cajas de empresas y aseguradoras tiene cerca de 500,000 millones de dólares, estima Legorreta, lo que significa 40% del PIB. Sin embargo, 18% CTE la capitalización del mercado latino aporta México cuando en 1990 representaba 60%. Advierte que cuando un mexicano se retira recibe 38% de su último sueldo, mientras que un estadounidense obtiene entre 45 y 60%. Esta diferencia viene de que el ahorro mexicano está invertido en activos financieros muy seguros pero poco rentables, mientras que los fondos de pensiones de EU invierten en herramientas alternativas que, aunque son más riesgosas, dan un rendimiento adicional.

Si México hiciera lo mismo detonaría proyectos que crearían más empleos y con el retorno, las personas tendrían un mayor porcentaje en su retiro y se detonaría el consumo interno. “Tienes más empleos, haces buen uso de los recursos del ahorro nacional y detonas el consumo interno porque la gente, al tener más dinero, gasta más. Eso te lleva a una menor dependencia de EU”, explica Legorreta.

Creadores de valor

Aunque todavía son pocas, cada vez hay más empresas en México que invierten para crear valor. Alejandro Legorreta considera que Daniel Servitje, CEO de Bimbo y uno de los conferencistas del VIF, es uno de los directivos mexicanos que mejor ha sabido crear valor. Su empresa ha tenido un rendimiento por arriba de 25% anual compuesto en los últimos 20 años, es la panificadora más grande del mundo y ha sembrado unos dos millones de árboles. FEMSA es otra firma que destaca. “Su retorno es similar al de Bimbo multiplicando su valor cada tres o cuatro años”, dice.

Otro de los conferencistas de este año, Álvaro Rodríguez, director de Ignia Capital, demostró que se puede hacer negocio impactando a la base de la pirámide, pues su fondo invierte en empresas que sirven a este segmento. “Ignia genera valor con 100 mdd y otras empresas hacen inversiones con 5,000 mdd, y cada quien en su nivel crea valor”, dice Legorreta.

El VIF seguirá la misma misión en los años por venir: atraer más inversiones a México y promover la globalización de compañías mexicanas. Urge revertir los números. En 1990, México representaba 60% de la capitalización del mercado latinoamericano y hoy aporta sólo 18%. Entonces México captaba 30% de la inversión extranjera directa en Latinoamérica y Brasil, sólo 9%. Más de 20 años después, México atrae sólo 16% y Brasil, 40%.

“Hemos sido poco eficientes en crear nuevas empresas y no hemos colocado a las grandes paraestatales en los mercados, lo que las haría más transparentes”, advierte Legorreta. Para regresar a los niveles de hace dos décadas es necesario trabajar en la imagen de México afectada por la inseguridad. Legorreta sugiere incluso un Chief Promoting Officer.

Pero sobre todo, los mexicanos deben creérsela. “Hay historias de éxito, oportunidades de inversión y talento. Es cosa de que creamos que se puede hacer”, dice el fmandero.Como el águila real, las inversiones están por retomar el vuelo.

*Con información de Leonardo Peralta.

Fuente: Expansión, p. 71-74.
Por: Regina Moctezuma*
Publicada: 21 de noviembre al 4 de diciembre.

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