En México, más de la mitad de los trabajadores opera en la informalidad, es decir, sin contratos, prestaciones ni redes de protección social. Esta situación los deja en vulnerabilidad ante cualquier crisis. La tasa de desocupación en México se ubicó en 2.6% en diciembre de 2025. Sin embargo, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 55.2% durante el tercer trimestre.
¿Qué significa eso? Pues que millones de personas dependen de ingresos irregulares. No acceden a seguridad social ni pueden ahorrar bien. Y es que depender de una fuente de ingresos, sobre todo si es informal, es un riesgo considerable. Esto es porque el panorama económico ahora mismo es incierto. Pero existe una alternativa: la economía digital. Aquí hay oportunidades nuevas para diversificar los ingresos sin abandonar la actividad principal.
¿Por qué es crucial diversificar los ingresos en México?
El país se enfrenta a un gran problema estructural. Más de la mitad de los trabajadores (54%) está en la informalidad. Además, la creación de empleos formales en 2023 fue mucho menor de lo esperado. Esto no es solo un número. Representa a millones de familias que ahora mismo no tienen seguro médico, que incluso no cotizan para su pensión y a quienes les falta ahorrar. Y claro, el COVID-19 demostró que las personas con trabajos informales son las más vulnerables durante este tipo de crisis. Esta situación también refleja una falta de oportunidades laborales. Cuando el mercado laboral se debilita, a las familias les resulta más difícil cubrir gastos inesperados. Por eso, necesitan buscar otras formas de ganar dinero. La solución no es abandonar tu trabajo principal. Es fortalecer tu situación financiera. Puedes lograrlo creando diferentes fuentes de ingreso con los recursos que ya tienes, como tu conexión a internet.
La economía digital como fuente de ingresos sostenibles
La digitalización ha transformado la manera en que miles de mexicanos complementan sus ingresos. Las plataformas digitales y la economía colaborativa permiten que recursos como el tiempo libre, habilidades específicas o la conexión a internet, se vuelvan fuentes de ingreso.
El acceso a internet en México ha crecido, llegando a millones de hogares que ahora tienen una conexión estable. Este avance permite a muchas personas explorar formas innovadoras de generar ingresos y sin por ello tener que invertir grandes cantidades de fondos.
Dentro de este ecosistema digital también surgen modelos que permiten vender datos de internet de manera voluntaria, lo cual transforma la conectividad doméstica en una fuente extra de ingreso sin impacto ambiental adicional. Son soluciones efectivas. ¿Para quién? Para quien busca diversificar su fuente de ingreso sin comprometer su privacidad ni su actividad.
La economía colaborativa abre nuevas puertas. ¿Puede ser una herramienta de inclusión financiera? Todo apunta a que sí. Alquilar espacios, compartir vehículos, ofrecer servicios en línea. ¿Es esta la clave para complementar ingresos? Cada vez más mexicanos dicen que sí.
Pero surge otra pregunta: ¿se puede alcanzar la sustentabilidad económica sin depender de un empleo tradicional? Parece que es posible. Eso sí, con reglas claras. ¿Cómo protegemos a usuarios y proveedores? Con regulación transparente.
La digitalización va más allá de los negocios. ¿Puede incluir a quienes el sistema formal excluyó? Sí, pero necesita transparencia. Consentimiento informado. Respeto a la privacidad.
En México, la sustentabilidad económica también significa inclusión financiera y economía circular. ¿Cómo ayudamos a la mitad de la fuerza laboral informal? Diversificando ingresos de forma segura y accesible. ¿Es clave para la resiliencia? Absolutamente.










