La industria de la moda en masa enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: transformar un modelo intensivo en recursos hacia uno que respete los límites planetarios y es por eso que las decisiones estratégicas ya no pueden basarse únicamente en compromisos aspiracionales, sino en marcos científicos que permitan medir, gestionar y reducir impactos de forma verificable. Es aquí donde iniciativas como la de H&M comienzan a redefinir las reglas del juego.
H&M acelera su acción climática al adoptar objetivos basados en la ciencia que no solo abordan emisiones, sino también la preservación de la naturaleza a lo largo de su cadena de valor. Este enfoque representa un cambio relevante: pasar de estrategias centradas en carbono a una visión integral que incluye biodiversidad, uso del suelo y resiliencia de los ecosistemas, elementos críticos para la sostenibilidad futura del sector.
H&M acelera su acción climática: del diagnóstico de impacto a la acción basada en ciencia
De acuerdo con información de edie, el punto de partida de esta estrategia fue un ejercicio de materialidad ambiental que permitió identificar dónde se concentran los mayores impactos del negocio. En el caso de H&M, la producción de materias primas —particularmente algodón y lana— emergió como el principal foco de presión sobre los ecosistemas, tanto por el uso de suelo como por el impacto en agua y biodiversidad.
A partir de este diagnóstico, la compañía desarrolló objetivos alineados con metodologías de la Science Based Targets Network (SBTN), los cuales además fueron validados a través del Accountability Accelerator. Este doble filtro no es menor: introduce rigor técnico y credibilidad en un momento en que el escrutinio sobre el greenwashing es cada vez mayor en la industria.
Uno de los compromisos más relevantes es evitar que los ecosistemas naturales se transformen para uso industrial en las etapas tempranas de la cadena de suministro, lo que implica un cambio estructural en la forma en que se obtienen las materias primas, al priorizar la conservación sobre la expansión productiva, algo poco común en modelos de fast fashion.

Adicionalmente, la empresa se ha fijado la meta de reducir su superficie total de tierras agrícolas en un 3,85 % para 2030, tomando como línea base 2019. Aunque el porcentaje puede parecer modesto, su implicación es significativa: optimizar el uso de recursos y desacoplar el crecimiento del negocio del uso intensivo de tierra.
Transformación territorial: agricultura regenerativa y resiliencia en la cadena de suministro
Más allá de los compromisos globales, la estrategia de H&M aterriza en iniciativas concretas que buscan generar impacto directo en territorios clave. Un ejemplo es el proyecto REEVA en el centro de India, enfocado en transformar las prácticas de cultivo de algodón hacia modelos más sostenibles y resilientes.
En paralelo, la compañía impulsa un proyecto de lana regenerativa en las praderas de Drakensberg, en Sudáfrica. Este tipo de iniciativas no solo buscan reducir impactos, sino regenerar ecosistemas, mejorando la salud del suelo, la biodiversidad y las condiciones de vida de las comunidades locales.
Ambos programas tienen un horizonte claro hacia 2030 y están diseñados para generar resultados tangibles tanto en lo ambiental como en lo social. Este enfoque territorial es clave, ya que reconoce que los desafíos ambientales no son homogéneos y requieren soluciones adaptadas a contextos específicos.
En este sentido, H&M acelera su acción climática al integrar a su cadena de suministro —agricultores, comunidades y socios locales— como actores centrales de la transformación. Esto no solo fortalece la resiliencia operativa, sino que también distribuye el valor de la sostenibilidad de manera más equitativa.

Ciencia, colaboración y escala como nuevo estándar competitivo
La apuesta de H&M no ocurre en aislamiento. Más de 150 empresas se preparan para adoptar objetivos similares relacionados con la naturaleza, mientras otras ya exploran áreas como agua dulce y océanos. Este movimiento colectivo sugiere que los objetivos basados en ciencia dejarán de ser diferenciadores para convertirse en un estándar mínimo esperado.
Así, es claro que H&M acelera su acción climática no solo como respuesta a riesgos ambientales, sino como una estrategia de negocio alineada con el futuro de la industria. Para los tomadores de decisiones en sostenibilidad, el mensaje es claro: integrar ciencia, acción territorial y colaboración en la cadena de valor ya no es opcional, sino una condición necesaria para competir en un mercado cada vez más exigente y regulado.









