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Google, sexo y las emisiones de gases de efecto invernadero

No pensaba dedicar un artículo al tema del cambio climático, sobre el cual se escribe mucho, porque escribirlo contribuye al cambio climático. Pero en vista de la gran atención que se le está dando y de un par de artículos que acaban de publicarse se me hace irresistible. Pido disculpas de antemano por contribuir al calentamiento global. Haré compensaciones por mis emisiones.

Dice el titular de uno de ellos que “Si usa Google, Facebook, Messenger, iPhone o Blackberry usted emite CO2”. El artículo fue publicado en la revista Día Siete (les doy la dirección así no tienen que usar Google: http://www.diasiete.com/).

Está basado en los resultados de investigaciones del físico de Harvard Alex Wissner-Gross publicados en enero de 2009. “Cada dos búsquedas en Google generan las mismas emisiones que el calentamiento del agua para un té”.

En otro artículo el investigador aclara que “una búsqueda” se refiere al proceso total, hasta encontrar lo que uno busca. Obviamente que los servidores centrales de Google consumen energía y, como toda computación, el consumo es intenso. Lo mismo pasa con el uso de Facebook y Twitter, el iPhone y cualquier instrumento electrónico que usa servidores centrales.

¿Alguna novedad? En cierta forma, SI. Es posible que hubiera mucha gente que pensara que la búsqueda en Google solo consumía la energía de su ordenador, que el internet se energiza con el aire.

Con esta investigación se destaca que los programas que operan fuera del ordenador recurren a servidores centrales donde se hace el cómputo, que también consumen energía y mucha. Esto adquirirá aun mas importancia con el advenimiento del “cloud computing”, el uso de software fuera de su ordenador, almacenado en otros servidores.

Sin embargo, la revelación y sobre todo el titular alarmista (para excitarnos a leer el artículo) parecen inducirnos a dejar de hacer búsquedas. En algunos casos se está llegando a una paranoia con el asunto de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Es cierto que debemos hacer todos los esfuerzos posibles para evitarlos, pero hay maneras y maneras y hay unos comportamientos que son mucho mas efectivos que otros.

Espero que el autor no pretenda que regresemos a la época en que había que ir a la biblioteca para buscar la información. No creo que pretendan que ir a la biblioteca no produce emisiones o que imprimirlo todo en papel sea más ecológico, ni que enviar todo por correo normal es más eficiente. Supongo que tampoco pensaran que llamar por teléfono no contribuye a las emisiones.

¿Les fue posible al investigador hacer la investigación y al autor escribir el artículo sin usar Google? Yo no pude hacerlo, tuve que usar Google para encontrar la revista y para escribir este artículo.

Las búsquedas, que estoy seguro que el investigador hizo, han contribuido a las emisiones pero también a crear conciencia sobre el tema. No han sido búsquedas inútiles.

Pero siendo uno de sus principales costos, no creo que esta publicidad “negativa” estimule a Google a reducir el consumo de energía, mas allá de los incentivos económicos que ya enfrenta, pero a lo mejor los incita a utilizar una mayor proporción de energía renovable, lo cual sería un éxito.

Y obviamente que podemos usar estos servicios de comunicación de una manera mucho más eficiente. Según un reciente estudio (no conozco su confiabilidad) de Pear Analytics, sobre el uso de Twitter en Estados Unidos, más del 40% es “cháchara inútil”, en tanto que solo el 8.7% contiene alguna “información de valor” y el 3.6% contiene noticias. Y en el caso de búsquedas en Google, todos sabemos cuáles son las búsquedas más populares.

En parte hay un problema de incentivos. Estos servicios de búsqueda no tienen un costo tangible para el usuario o con una relación directa a su uso. Imagínese que cambios haría en su comportamiento si Ud. tuviera que pagar el costo para la sociedad del calentamiento climático como consecuencia de las emisiones.

Pero pongámoslo en perspectiva. Cada kilometro del coche de consumo promedio es equivalente a unas 30 búsquedas completas, aunque Google alega que sería el equivalente a 1.000 búsquedas (es posible que Google se refiera a cada búsqueda individual, no al proceso de una búsqueda hasta que se encuentra lo que se busca, que es a lo que refería la investigación).

Si el costo del carbono fuera de $30 la tonelada (precio reciente en el mercado de carbono, ¡demasiado barato como para estimular ahorros!), podríamos hacer 4.500 búsquedas por un dólar, que podría ser usado para compensar las emisiones.

Más de un año de búsquedas para el usuario promedio. En promedio, todas las búsquedas que yo hago en un año equivalen a unos 150-180 kilómetros de mi coche, que es el equivalente a unos dos o tres días de uso del coche. Para compensar por las búsquedas que tuve que hacer para escribir este artículo decidí combinar mis viajes en coche para ir un sábado a la lavandería, supermercado y correo en solo viaje.

¿Sabia Ud. que China inaugura dos plantas eléctricas semanales, con el peor combustible, el carbón (1.75 veces peor que el gas natural y 1.25 veces peor que el diesel)?.

Cierto es que son mucho más eficientes que las que están reemplazando, pero el crecimiento neto es de más de una nueva planta semanal, a una razón de 70GW anuales de capacidad, que es el 80% de la potencia neta instalada en España. Cada 15 meses China instala el equivalente a una España en capacidad de generación, pero con carbón.

¿Sabía Ud. que uno de los principales emisores es el ganado vacuno que emite uno de los peores gases de efecto invernadero, el metano, 21 veces más poderoso que el CO2 en su contribución al calentamiento global? Contribuyen más del 5% a las emisiones totales, más o menos lo mismo que la industria de la aviación y la tecnología de información combinadas. Aunque en esto también hay progreso ya que algunas empresas están convirtiendo el estiércol en energía. Comer menos carne no es mala idea.

Y ahora se ha difundido lo máximo en el tema de calentamiento global. Unos investigadores han publicado un estudio donde muestran que el control de la natalidad (ahora se llama “salud reproductiva”) es cinco veces más barato que las energías renovables y la eficiencia energética en la reducción de emisiones (para que no tengan que buscarlo, aquí les doy la dirección: www.optimumpopulation.org/reducingemissions.pdf .

No creo que hayan tomado en cuenta los efectos fiscales de tener menos contribuyentes y menos contribuciones a la seguridad social para que paguen nuestras pensiones, Y los viejos que se las arreglen ahorrando para ir a un asilo, porque no habrá hijos para cuidarlos. ¡!Supongo que en cualquier momento se produce una investigación mostrándonos los ahorros en emisiones que conllevaría la eutanasia!! Y así hacer los correspondientes ahorros fiscales en la necesidad de cuidar los viejos.

También la abstinencia reduciría las emisiones…………………… ¡de carbono!.

Y en Brasil recomiendan hacer pipi en la ducha para ahorrar agua (¡no en la bañera!). Pero no dicen si hay que tener el agua corriendo cuando se hace pipi o cerrarla.

Con esto no quiero decir que hay que ignorar los ahorros en la utilización de la tecnología de la información y en otros consumos, sobre todo su uso superfluo. Lo que quiero decir es que hay que ponerlo en perspectiva y poner los esfuerzos donde es más efectivo, en la reducción del consumo de combustibles fósiles, en energías renovables y sobre todo en mejorar la eficiencia energética, que es lo más efectivo y más barato.

Y por encima de todo, políticas conducentes, como lo sería que cada producto o servicio tuviera incluido el costo del daño del carbono emitido, como Suecia tiene en los combustibles y que parcialmente esta implementado Francia. Así tendríamos los incentivos correctos para la reducción de emisiones.

El calentamiento global es un serio problema y debemos hacer todos los esfuerzos posibles y poner el énfasis donde es más crítico, pero no podemos dejar de vivir. Con moderación, con conciencia, buscando oportunidades de contribuir, pero racionalmente.


Antonio Vives

Con un Ph.D. en Mercados Financieros de Carnegie Mellon University y con una trayectoria como profesor en 4 escuelas de negocios, Antonio Vives es actualmente catedrático y consultor en la Stanford University. Socio Principal de Cumpetere. Ex-Gerente de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo. Creador de las Conferencias Interamericanas sobre RSE. Autor de numerosos articulos y libros sobre RSE y del blog Cumpetere en español.

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