Gestionar desde la irresponsabilidad es más caro porque termina destruyendo a la propia empresa

Una de las primeras empresas en evaluar su gestión responsable es Calidad Pascual. Ella ha realizado el plan piloto de la Evaluación de la Conformidad, una nueva aplicación de la Norma SGE 21 de Forética.

La nueva aplicación de la Norma SGE 21 de Forética permite a las empresas y organizaciones conocer el grado de integración de la responsabilidad social empresarial en su estrategia y trazar un camino de mejora continua, así como poner en valor sus avances en materia de gestión responsable.

Calidad Pascual ha obtenido 93 puntos sobre 100, así ha alcanzando un nivel de conformidad líder.

En una entrevista del sitio El Norte de Castilla, Francisco Hevia, director de Responsabilidad Corporativa y Comunicación de Pascual, dijo que  este proceso ha sido “un interesante punto de partida sobre el que seguir profundizando en la ética y el buen gobierno”.

Para implantar un modelo de negocio sostenible, la empresa tiene una función social que cumplir. “Una vez que el consejo de administración lo tiene claro, y es capaz de fijar ambiciones a medio y largo plazo sobre qué quiere lograr en el ámbito de la mejora de la sociedad en la que opera, estas pasan a ser metas a lograr por la estrategia de la actividad”.

Pero… ¿Cómo influye la responsabilidad social y la gestión ética, en la cuenta de resultados de las empresas?

De acuerdo con él,una empresa no responde a su función social, más allá de la cuenta de resultados y del balance, se reduce mucho su sostenibilidad y supervivencia en el largo plazo.

No escuchar a los grupos de interés y no dar respuesta a sus necesidades y expectativas es la manera más sencilla de hundir una actividad empresarial.

Según Hevia, Cada vez es más evidente que la RSC puede y debe formar parte de la gestión corporativa.

«No se trata solo de que pueda aportarnos cierta ventaja competitiva; es que sin RSC no vas a conseguir vincularte ni interactuar con la sociedad de la que eres parte».

Además, sin confianza por parte de los grupos de interés de la compañía, es imposible generar riqueza y legado para las siguientes generaciones.

¿Inversión o gasto?

Para Hevia, gestionar de manera ética y responsable no requiere recursos económicos, si no enfocar la actividad a generar valor a largo plazo de manera sostenible.

El presupuesto de una empresa se puede gestionar mal, o bien. Lo que propone la responsabilidad corporativa es que se haga bien, que se cree valor para todos los grupos de interés desde la gestión responsable de la actividad.

Gestionar desde la irresponsabilidad es más caro porque termina destruyendo a la propia empresa.

Acerca del autor

Janneth Del Real

Licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Ha trabajado en el periódico Mas por Más, revista SuperMujer, Pulso Pyme, Linio y en el Periódico AM de Querétaro. Actualmente desarrolla contenidos para Expoknews.

Mujer positiva que siempre busca el para qué de las cosas.

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