La violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad estructural que condiciona sus oportunidades de desarrollo y bienestar. De acuerdo con datos del INEGI, en México 7 de cada 10 mujeres han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, una cifra que refleja no solo la magnitud del problema, sino también la complejidad de sus múltiples manifestaciones.
No obstante, entre quienes se encuentran dentro de esta alarmante realidad se encuentra un grupo particularmente vulnerable: las madres solteras, muchas de las cuales enfrentan no solo contextos de violencia, sino también discriminación, precariedad económica y limitación de oportunidades educativas y/o laborales. A estas condiciones se suman cargas de cuidado que recaen casi exclusivamente sobre ellas, lo que dificulta aún más su autonomía y su capacidad para reconstruir un proyecto de vida seguro para ellas y sus hijos.
Consciente de esta situación, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, ha decidido sumarse a la causa de la Casa Hogar para Madres Solteras. Esta alianza ha dado lugar a uno de los apoyos más integrales para madres solteras que existen actualmente en nuestro país. Se trata de un modelo de atención que combina protección, acompañamiento y desarrollo humano para que estas mujeres puedan reconstruir su futuro, y cuya relevancia vale la pena explorar con mayor profundidad.
Un modelo integral de apoyo a mujeres respaldado por Corporativo Kosmos
La alianza entre la Casa Hogar para Madres Solteras y la Fundación Pablo Landsmanas ha resultado especialmente relevante, porque ha logrado constituir un modelo de atención integral para madres jóvenes con un hijo que han vivido situaciones de violencia, vulnerabilidad económica, adicciones, problemas de salud, entre otros contextos, las cuales no cuentan con redes de apoyo o con las oportunidades suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
Desde su ingreso al albergue, cada residente adquiere no sólo el derecho a vivir en un lugar seguro y propicio, sino que recibe un plan de vida diseñado de forma personalizada con apoyo psicológico y acompañamiento profesional. Este plan incluye terapia emocional, revisiones médicas, continuidad educativa y la posibilidad de incorporarse al trabajo y generar ahorro económico. El objetivo es que, cuando sus hijos lleguen a la edad límite permitida para estar ahí, que son los cinco años, puedan alcanzar independencia emocional y financiera que les brinde las capacidades para hacer una vida fuera del albergue.
A ello se suma otro servicio clave: la alimentación balanceada para madres e hijos, que incluye comidas completas y colaciones nutritivas, un servicio que es posible gracias al apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas, que dona los alimentos necesarios para las residentes y sus hijos, permitiendo que el programa funcione de manera sostenible y que las madres puedan concentrarse en su proceso de recuperación y desarrollo personal y en cubrir otras necesidades
¿Por qué son indispensables este tipo de apoyos a madres solteras?
Las madres enfrentan barreras importantes para integrarse plenamente al mercado laboral. En muchos casos experimentan discriminación en procesos de contratación, acceso limitado a oportunidades de crecimiento profesional o empleos informales con salarios insuficientes. Cuando además son madres solteras, estas dificultades se intensifican debido a la ausencia de redes de apoyo que les permitan equilibrar el cuidado infantil con el desarrollo profesional.
A estas barreras económicas se suman otras formas de violencia y exclusión, como la violencia patrimonial, sexual o vicaria, el aislamiento social o incluso la privación de la libertad por parte de sus agresores. Muchas de las jóvenes que llegan a la Casa Hogar han huido precisamente de contextos de este tipo, buscando protección para ellas y para sus hijos.
Ese fue el caso de Karla Peña, quien llegó al albergue hace una década tras escapar de una relación marcada por la violencia:
“El papá de mi hija nos violentaba de muchas formas: económica, física y emocional… tuvimos que buscar ayuda fuera de nuestras redes familiares para que no nos encontrara”.
Su llegada al hogar representó una oportunidad de reconstruir su vida y proteger a su hija de ese entorno de agresión, además de un espacio seguro para crecer personal y profesionalmente:
“La casa representó un lugar donde pudimos desenvolvernos tranquilas, sin miedo a regresar a ese círculo de violencia, mi hija ya tiene estabilidad educativa y emocional y yo ahora trabajo en la casa como asistente administrativo. Si no hubiera encontrado la casa tal vez continuaríamos en el ciclo de violencia, o quizá pues ya ni siquiera existiríamos”.

La historia de Karla no sólo es un ejemplo de superación personal y de cómo es posible romper el ciclo de violencia, sino de cómo estos apoyos a madres solteras pueden transformar trayectorias de vida, pues más allá de ser meras acciones asistenciales, constituyen una estrategia de empoderamiento que abre nuevas oportunidades para ellas y sus hijos.
Alimentación y dignidad: el papel de la Fundación Pablo Landsmanas
Dentro de este modelo integral, la participación de la Fundación Pablo Landsmanas resulta esencial. Gracias a la donación constante de alimentos, la Casa Hogar puede ofrecer dietas balanceadas que contribuyen al bienestar físico y emocional tanto de las madres, como de sus hijos.
Karla explica que este respaldo permite que las residentes se concentren en otros aspectos clave de su proceso de recuperación:
“Gracias a la Fundación nosotros podemos enfocarnos en atender otras áreas; no estamos preocupadas por el alimento porque sabemos que está garantizado”.
La importancia de este apoyo también es evidente en la experiencia del personal del hogar. Beatriz Pérez, cocinera de la institución, señala que la llegada de nuevos insumos ha fortalecido la calidad nutricional de los menús:
“Nos satisface saber que contamos con un recurso que nos ayuda a complementar la comida; ahora tenemos más productos y podemos preparar alimentos más completos para las mamás y los niños”.

Para las residentes, contar con una alimentación adecuada no es un detalle menor, pues, como subraya Pérez, “si uno no está bien alimentado, no tiene energía ni puede crecer con los nutrientes que el cuerpo necesita”. Sin duda, garantizar este derecho básico representa un paso fundamental para reconstruir la salud, la estabilidad emocional y las posibilidades de desarrollo de las mujeres y sus hijos.
En este sentido, la apuesta de Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas demuestra que el sector privado puede desempeñar un papel estratégico al fortalecer modelos como el de esta institución, los cuales no sólo se enfocan en atender necesidades urgentes, sino que también les brindan las herramientas para romper el ciclo de violencia, sanar, desarrollarse y construir un mejor futuro para ellas y sus hijos.









