Hace unas semanas, el mundo de la política mexicana se vio sacudido por un escándalo: la adquisición, de parte de la pareja presidencial, de una casa valorizada en US$ 7 millones al grupo empresarial Higa, actual proveedor del estado mexicano.

La “casa blanca”, como se le comenzó a llamar, estaba registrada bajo la propiedad de Ingeniería Inmobiliaria del Centro, una empresa que pertenece a Grupo Higa, presidida por el empresario Juan Armando Hinojosa Cantú, proveedor actual del Estado Mexicano. Sus constructoras, se dice, han participado en 58 carreteras del país, el distribuidor vial Naucalpan, la Autopista Toluca-Atlacomulco, entre otras obras.

Todos estaremos de acuerdo en que empresas de este calibre debieran ser absolutamente transparentes, no solo por su cliente sino por la envergadura de los proyectos. Es un tema obligado. No obstante, si uno busca a Grupo Higa en internet, su página muestra un diseño y tecnología prácticamente de los años 90s con casi nula información.

Grupo Higa

El hecho llama la atención porque como mencionamos, semejante organización debiera ser un modelo de responsabilidad corporativa. Tomemos como ejemplo otras dos constructoras: OHL y Grupo ICA, quienes también mantienen tratos con el gobierno a distintos niveles.

Independientemente de lo estético o no que nos pudieran resultar sus diseños, la información no falta. OHL por ejemplo tiene toda una sección enfocada a gobierno corporativo, otra a relación con inversionistas y bastantes datos sobre su responsabilidad social.

OHL Mexico

ICA, por su parte también mantiene una buena compilación de páginas que pueden ser consultadas en diferentes secciones de su sitio, abarcando temas como los inversionistas, sus programas de sustentabilidad, la licencia para operar, sus códigos de ética e incluso descargables de distintos informes como el integrado de actividades 2013.

Grupo ICA

La transparencia es uno de los primeros pasos de la responsabilidad corporativa, es básica; no se puede gestionar una reputación en su ausencia; y es tremendamente útil en la reducción de riesgos y daños, ya que una reputación magullada es un activo que no se recupera ¿Cuántos años en el futuro el nombre de Higa seguirá estando asociados a este caso y a las sospechas de todos los mexicanos?

Bien por OHL y por Grupo ICA, quienes siguen demostrando que en México las cosas se pueden hacer bien cuando existe voluntad y responsabilidad para ello… Y por otro lado, quizás tengamos que seguir esperando a que el gobierno y sus socios comprendan que en días como los que vivimos, la responsabilidad empresarial no es un lujo sino un activo indispensable.

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