Colaboraciones

COVID-19, regresar a la economía basada en necesidades

Te compartimos una importante reflexión sobre la economía basada en necesidades.

Karina Eichner,Directora general de N Potencia Consultores.

En 1939 la economía era muy diferente que la de hoy. Era una economía basada en necesidades. Se poseía dos pares de zapatos, unos blancos y unos negros o unos del diario y unos para eventos especiales.

La publicidad se basaba en hacer al consumidor consciente de la utilidad y duración del producto en cuestión para que decidiera comprarlo para llenar dichas necesidades.

Con la Segunda Guerra Mundial se crearon líneas de producción con el propósito de lograr satisfacer la demanda de armamento que pedía el frente bélico. Se emplearon de manera muy eficiente a las mujeres como fuerza de trabajo y la nueva técnica fue muy exitosa en producir volumen rápidamente.

Cuando terminó la guerra y las empresas podían retomar la producción del producto que dejaron de lado para proveer el armamento, inevitablemente se preguntaron ¿Cómo podrían aprovechar este nuevo método de producción en tiempos de paz?

Parecía inverosímil que el mercado pudiera soportar tales volúmenes cuando la gente en realidad no necesitaba tantas cosas.

Entonces vino el gurú que daría la respuesta a este nuevo reto. Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud. Este siniestro individuo creó la base psicológica en la que se acomodaría nuestra economía actual.

 Al entender las teorías freudianas, observó que si se unía un componente emocional al producto que se vendía, esto entraría directamente a la identidad de la persona y como resultado se consumiría por deseo y no por necesidad.  Problema resuelto. Las necesidades son finitas pero los deseos son infinitos. Habría quien consumiera lo que no se necesita.

Bernays se dedicó a hacer “happenings” donde se unía un producto con el deseo de expresar individualidad, libertad, potencia y todo lo que deseamos ser y desde ahí poco a poco es que consumimos, por deseo en vez de por necesidad. Podemos tener entonces cien zapatos, cada uno que represente una faceta de lo que somos y queremos expresar o de lo que deseamos ser.

Una de sus campañas, de hecho, la primera, fue que las tabacaleras no tenían clientes del sexo femenino. Bernays escenificó dentro de un desfile en la quinta avenida de Nueva York que varias chicas jóvenes vestidas de manera provocativa encendieran al mismo tiempo cigarros y que, al ser publicado por medios, les llamarán “las antorchas de la libertad”. La escena causó revuelo e hizo que las ventas de cigarros a mujeres se triplicaran.

Hoy en día debemos de crear una nueva significación psicológica para consumir. Es vital repensar esto del consumir por deseo, no solo porque vivimos en un mundo con recursos limitados que pronto ya no soportará el consumo ilimitado, sino también porque, como en el caso de las chicas que sin saberlo impulsaron millones de muertes de mujeres fumadoras, nosotros con nuestro consumo de “bonito y barato” para llenar los deseos insaciables impulsamos a  una China peligrosa como potencia económica en un mundo globalizado e interconectado con repercusiones que apenas estamos comenzando a entender.

No tenemos ya claro cuánto es suficiente porque en el esquema de deseo ilimitado nunca es suficiente.

El límite en este caso vino con la COVID- 19.

Una de las bendiciones más grandes es que la energía negativa tiene límites, se llaman crisis.

La crisis sanitaria en la que estamos responde a la necesidad de cambio de la energía negativa de nuestro esquema de deseo ilimitado. China produce barato, lo cual agrada de sobremanera a nuestro deseo de ganancia ilimitado, pero ¿a qué precio?

Nos hacemos fácilmente de la “vista gorda” cuando sabemos que en China no se toman en cuenta ni los derechos humanos ni hay restricciones ambientales que cuiden al planeta. Nos prostituimos por lo barato.

El precio “local” para China es evidente, abusos a personas y al medio ambiente, pero erróneamente pensamos que esas consecuencias están “allá“ no “acá”.

La realidad es que en este mundo ya no hay un allá y un acá, un señor se come una sopa de murciélago allá y ¡vean lo que está pasando acá!

El precio es que en China al no tener regulaciones ambientales ni humanas suficientes tampoco tiene consciencia de la higiene en un mercado, y el resto es historia, una historia que parece una pesadilla de la que no podemos despertar porque es real.

Nuestro deseo ilimitado de ganar y tener más por menos, como liga estirada al límite, nos ha llevado a que la liga se rompa hacia el lado opuesto con fuerza: nuestra economía está colapsando y vamos a vivir por mucho tiempo con mucho menos por una cuarentena obligada temiendo por nuestras vidas. Es causa efecto claro.

¿No somos conscientes del sufrimiento en la vida de un chino trabajando sin derechos humanos? Ahora sentimos en nuestras vidas el terror de la incertidumbre de salud y económica.

¿Cuándo vamos a ver que no podemos taparle el ojo al macho? Somos un solo mundo y “yo soy tu” de una manera real, tangible, evidente e innegable.

Debemos comenzar a forjar una economía tecnológicamente avanzada donde honremos lo que Aristóteles llamaba “la buena vida” que es una mezcla de todo lo bueno para el ser humano: traducido al siglo XXI, buena economía, buena salud, buenas relaciones humanas, tiempo de trabajo, de descanso y de ocio.

Ya no es posible sostener la tiranía económica en que vivíamos donde lo único importante era la ganancia ilimitada.

Todo se justificaba con el trabajo que era lo más importante. Ya no es así.

Una economía basada en necesidades con consciencia de la implicación humana y ambiental de donde elegimos manufacturar nuestros productos es la base de que el mundo aprenda de esta pandemia que nos está llevando a un pandemónium.

Si no aprendemos estamos malditos, destinados al eterno retorno de este tipo de crisis cada vez más duras.

Solo basta ver la proliferación de la fauna, ballenas, venados, pájaros, en los lugares de donde nos retiramos en la cuarentena para recordar que somos necesarios si aprendemos a fluir con el bienestar de todo el sistema, pero que para el planeta nadie es indispensable.

Acerca del autor

Expok

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Comentarios

  • Excelente articulo, resumido y objetivo sobre lo que pasa en el mundo y cuales serán las consecuencia de continuar con el consumismo y la acumulación de capital en pocas manos y la indigencia y descartabilidad del ser humano o bien repensar ese futuro para vivir en armonía solo con lo necesario mejorando las relaciones humanas y espirituales en función de la felicidad colectiva

  • Interesante el punto de opinión, pero más allá de tener en cuenta solo a China, también es importante ver el impacto de otras potencias como Estados Unidos, y por supuesto de evaluar las fuentes o insumos de otras empresas y paises dónde no solo se acumula el capital, sino que también se acumulan los impactos negativos al medio ambiente y a los derechos humanos, por que si bien China produce a gran escala y a bajo costo también otros paises amasan fortunas a costa de afectar negativamente a las comunidades y al ecosistema.

  • Felicidades, es una carta muy emotiva, me hace sentir que entre los que la escribieron hay alguien que nació en la época de mis papás; porque definitivamente mi generación no vivió carencias, no sabe de límites, incluso creo que los límites parecen no tolerarse, parecen algo malo. Me gustó mucho!

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