Entre más pronto encuentres tu propósito en la vida, mejor. ¿Cómo ayudar a tus hijos?

Mark Twain tenía mucha razón al decir: “Los dos días más importantes en tu vida son el día en que naces y el día en que descubres por qué”.  Muchos niños no tienen la suerte de escuchar que serán exitosos, que lograrán muchas cosas cuando crezcan. Los jóvenes de hoy experimentan mucha emoción e incertidumbre, posibilidades y confusión, libertad y miedos que las generaciones anteriores no conocieron.

Una nota en KQED News pone como ejemplo a Aly Buffett quien de niña luchaba con la lectura. Sus padres trajeron a un tutor que le dijo que, aunque estaba batallando en ese momento, en el futuro haría cosas increíbles. La nota también dice que Aly, quien tiene 20 años ahora, cree que el apoyo constante que recibió de sus padres, profesores y tutor no es algo que cada niño que lucha con algo recibe.

Tener un sentido de propósito como este es el incentivo número uno en la vida a largo plazo, según William Damon, autor de The Path to Purpose. Dice que tener un propósito es estar involucrado en algo más grande que uno mismo. A menudo es provocado por la observación de que algo falta en el mundo y que uno puede proporcionar. Es también una mentalidad que muchos adolescentes parecen carecer, de acuerdo con una investigación de Damon en el Centro Stanford sobre la Adolescencia: alrededor del 20 por ciento de los chicos de secundaria creen estar determinados y dedicados a algo además de ellos. La mayoría están frenéticos con el trabajo, pero no tienen propósito, o están llenos de grandes sueños, pero carecen de un plan deliberado.

Todos los jóvenes se enfrentan tarde o temprano con este tipo de preguntas al hacer decisiones cruciales en la vida:

  • ¿Cómo puedo perseguir mis sueños?
  • ¿Cómo puedo hacer una diferencia positiva en el mundo?

Uno diría que encuentran las respuestas de estas preguntas en las escuelas, mas no siempre es así.

La mayoría de los adolescentes no tienen respuestas cuando los cuestionan sobre su futuro trabajo aunque estén motivados, llenos de energía, tengan planes para lograr sus ambiciones, confían en sí mismos y disfruten explorando el mundo.

William Damon realizó una investigación basándose en varios estudios, encuestas y entrevistas con adolescentes y jóvenes en los Estados Unidos acerca de lo que pasa cuando una persona joven encuentra o no un propósito en la vida. Los hallazgos revelaron una sociedad en la que la intencionalidad entre los jóvenes es la excepción más que la regla.

la intencionalidad entre los jóvenes es la excepción más que la regla

En las entrevistas y encuestas solo uno de cada cinco jóvenes en el rango de 12 a 22 años expresó una visión clara de dónde quiere ir, qué busca lograr en la vida y por qué. La mayoría muestra poco entusiasmo por cualquiera de sus actividades y tiene problemas para encontrar placer en sus actividades diarias. Algunas de las frases que ellos utilizan para describir su angustia incluyen: «infeliz sin razón», «con muchos cabos sueltos» y «hace falta algo dentro».

Los padres juegan un papel fundamental para guiar a sus hijos hacia una meta, pero las escuelas también tienen un rol importante en su vida. Según Damon, cuando se trata de dirigir a los adolescentes hacia un futuro significativo y gratificante, hay más trabajo por hacer adelante.

En la misma nota, Damon y otros expertos ofrecen estos pasos prácticos para animarlos a tener un propósito desde la niñez.

Relacionar las lecciones de la literatura con la vida de los adolescentes

El ejemplo que mencionan habla de One Flew Over the Cuckoo’s Nest de Ken Kesey y cómo la profesora Anne Weisgerber impulsa a sus estudiantes a considerar la aspiración de los personajes. De acuerdo con ella, este tipo de historias hacen a los alumnos pensar en por qué la gente hace ciertas cosas, mientras comentan sobre el comportamiento correcto y malo. Ella les dice a sus estudiantes que la vida no viene con un libro de reglas, pero que sí nos proporciona una gran literatura que los puede ayudar.

Hablar del porqué

«Cada parte del plan de estudios debe ser enseñada empezando con la pregunta ‘¿por qué?'», dice Damon. Los niños deben saber por qué es importante estudiar matemáticas, literatura o biología. De esa manera, apreciarán mejor el valor de una materia si entienden su propósito, así como lo que llevó a las principales figuras en el campo a dedicarse a ella. En literatura, según Weisgerber la pregunta final es siempre, ¿cuál es el propósito del autor? Las respuestas a esa pregunta provocan discusiones, pero las escuelas se quedan cortas cuando se trata de demostrar a los estudiantes por qué y cómo las matemáticas o la historia pueden ser importantes para un objetivo al cual se quieran enfocar.

Explicar tu propósito como maestro

Al compartir las cosas que encuentran significativas en su trabajo, los profesores animan a los estudiantes a pensar en la meta de sus propias vidas, dice Damon.

Conectar el aula al mundo exterior

Adam Poswolsky, autor de The Quarter-Life Breakthrough considera que existe una desconexión entre el currículo escolar y la vida real. Según él, cuando lo que sucede en clase no tiene nada que ver con la realidad, los niños pierden interés en el tema. Poswolsky anima a los maestros a llevar a los estudiantes a excursiones cuando sea posible por la simple razón que no se puede replicar el mundo verdadero en el aula. Es importante exponer a los niños a experiencias enriquecedoras para ayudarlos a reconocer la conexión entre lo que están aprendiendo y la realidad.

Conectar el aula al mundo exterior.

Promover el servicio comunitario y el compromiso cívico

El voluntariado, cuando es coaccionado por las escuelas o los padres, puede continuar más allá de la educación básica. Para animar un mayor compromiso político, los colegios o institutos pueden hablar sobre la importancia de las elecciones estudiantiles. Tal como dice Poswolsky, las campañas ultra-locales enseñan a los niños acerca de las elecciones y el proceso político, y les presentan un propósito.

Continuar haciendo preguntas importantes

A los niños de la primaria les hacen preguntas sobre su futuro, por ejemplo:

  • ¿Qué sueñas?
  • ¿Qué quieres ser cuando crezcas?

No obstante, en la secundaria únicamente les preguntan sobre el plan que tienen para la universidad. Las conversaciones sinceras y reflexivas entre maestros y estudiantes acerca del propósito pueden inducir a los jóvenes a pensar en sus propios valores y en la mejor forma de vivir.

No se trata solo de los maestros

Los entrenadores, los tutores y los consejeros también pueden iniciar conversaciones reflexivas sobre el propósito. Poswolsky dice que se necesita gente en las escuelas que diga: «No estoy preocupado por tu trabajo real, estoy preocupado por tu corazón y tus sueños».

Neal Sharma, que ha entrenado durante 17 años en Summit, Nueva Jersey, dijo que enseña a los niños que el correr a distancia les dará confianza en sí mismos y un sentido de autoeficacia. Él busca maneras de ayudar a los niños a convertirse en mejores versiones de sí mismos, lo que podría llevarlos a su propia meta.

Ahora es tú turno, ¿has encontrado un propósito en la vida? ¿Fue durante la niñez o después?
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Acerca del autor

Daniela Lazovska