Ambiental

Buenas intenciones

Forma y Fondo CCXXIII

Dice la sabiduría popular que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones y otra voz también dice que, el infierno está en esta vida. Pero lejos de conceptos religiosos y metafísicos, ambos se viven hoy en día en lo que queda de un verdadero tesoro nacional: el río Lerma.

En la memoria, y en las hemerotecas por supuesto, está la memoria de todos los acuerdos, decretos y leyes federales y locales que contienen las acciones, unas en fallida colaboración interinstitucional y otras por mandato que se llevarían a cabo al menos desde el último cuarto del siglo pasado. En las comunidades aledañas al cauce, el infierno de la vida cotidiana con quién sabe cuántas sustancias mortales que corren por la fetidez del líquido que por ahí corre y alguna vez fue agua generadora de vida.

Para las cinco importantes etnias que lo habitaron: otomíes, mazahuas, matlatzincas, tlahuicas y mexicas era el: ¡Padre Río Lerma! Fuente generadora de casi la totalidad de su alimentación y materiales que les proporcionaron bienestar durante siglos. Sabían que en su paso por la vida, la cultura del agua era parte de la convivencia con la naturaleza y con su cosmogonía. La variedad y número de sus deidades así como los nombres que recibían al nacer nos lo recuerdan. Las trajineras fueron parte del paisaje durante siglos y lo mismo servían para caza, pesca y agricultura que como medio de transporte y comunicación entre algunas comunidades.

Desafortunadamente el afán de ingresar a la modernidad, progreso y desarrollo económico, ignorando la existencia de la planeación sustentable, originó al paso del tiempo que la llegada de aves migratorias disminuya así como la población de garzas y chichicuilotes por citar unas cuantas; el zanate del Lerma se considera extinto. La carpa, rana toro, acociles, charales, también escasean y entre las especies en peligro de extinción hay diversos peces además del charal, ajolote y rana criolla. Desde luego los animales destinados para consumo humano tienen riesgos sanitarios, si no mueren antes, por el agua que beben y los forrajes que consumen.

Las plantas forrajeras, berros, papa de agua, tule para cestas, petates y muchos otros productos además de que cada vez se producen menos, pueden afectar seriamente la salud del que las come. A cambio de los recuerdos, ahora abunda el lirio como plaga, agua estancada y basura de todo tipo, un inmenso caldo de cultivo de contaminación e infecciones.

Con una longitud de 1300 kms. es el río más largo del país y al estado de México le corresponden 177.8 kms. , que pasan por 33 municipios. Nace en los manantiales de Almoloya del Río que son parte de los numerosos arroyos y escurrimientos del flanco oriental del Nevado de Toluca, de la sierra de Tenango, la de las Cruces, los manantiales de Texcalyacac y de lo que queda de los tres grandes humedales de la región: el de Chignahuapan o Almoloya, Chimaliapan o Lerma y Chiconahuapan o San Bartolo. Estas últimas ciénegas también se han ido desecando para abrir nuevos campos agrícolas, sin importar que la naturaleza los inunde cada temporada de lluvias, recordando que esos terrenos pertenecían a los humedales.

Los primeros estudios para llevar agua del Valle de Toluca al Valle de México se realizaron en 1942, sin tomar en cuenta a los habitantes de la región y ocultando información lo que supuso ilegalidad y fraude.

Reveladora resultó en esa época la impericia de los ingenieros que construyeron el acueducto Lerma-Distrito Federal, porque al dinamitar sin tomar las precauciones necesarias, cegaron algunos manantiales de Almoloya del Río.

El 13 de abril de 1989 se firmó el acuerdo entre el Gobierno Federal y los gobiernos de los estados de la cuenca, formando la Comisión Coordinadora para la Recuperación Ecológica de la Cuenca Alta del Río Lerma. Se acordó que en una primera etapa se construirían 48 plantas municipales para el proceso de aguas residuales y en una segunda 52 más, que en su totalidad lograrían el tratamiento de al menos 80 por ciento del agua residual de la cuenca.

Entre 1990 y 2005 se construyeron 31 plantas de tratamiento en 33 municipios, sin embargo con el pretexto de que las lagunas de oxidación provocan inundaciones, actualmente no queda claro cuántas plantas trabajan, a qué capacidad y con qué frecuencia. Las conclusiones de las numerosas reuniones interinstitucionales para el rescate de la cuenca del río Lerma, invariablemente han anunciado que reducirán los riesgos ambientales y mejorarán la calidad del agua con un sistema que será ejemplo, porque será una acción vanguardista en su tipo a nivel federal.

A pesar de ser considerada Área Importante para la Conservación de las Aves, Región Hidrológica Prioritaria por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, y recientemente Área de Protección de Flora y Fauna, la realidad es otra. Recibe descargas residuales de los parques industriales: Santiago Tianguistenco, Lerma-Toluca, residuales urbanas de Toluca, Metepec, Lerma, Atlacomulco y otras poblaciones menores.

A lo largo de su cauce por los estados de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Jalisco se calcula que al menos unas 3500 industrias, incluidas las granjas porcinas del Bajío y los rastros, lo contaminan con sus descargas. Declaraciones oficiales reconocen que es prácticamente imposible recuperar el ecosistema original y aunque no lo declaran oficialmente muerto, eufemísticamente lo han descrito sólo en estado de coma. De continuar este desequilibrio ecológico, es posible un colapso ambiental que ponga en riesgo la estructura productiva de la región y la vida de sus habitantes, pasando a la categoría de problema político, económico y social de consecuencias severas.

La forma: las buenas intenciones de las declaraciones. El fondo: el insondable misterio que envuelve la falta de voluntad y decisión para recuperar al Padre Río Lerma, a pesar de que con él: TODOS SOMOS NATURALEZA.

ACACIA FUNDACIÓN AMBIENTAL A. C. acaciaecologia@hotmail.com

Fuente: Comunicado de prensa

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