Ambiental

América del Norte genera más de la cuarta parte del CO2 en el mundo

México — Canadá, Estados Unidos y México son los países responsables de más del 26 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el mundo y que provocan cambio climático, denunció Greenpeace en el marco de la Cumbre de Líderes de América del Norte.

Los días 9 y 10 de agosto se reunirán en Guadalajara, Jalisco, los Jefes de Estado de Canadá, Stephen Harper; Estados Unidos, Barack Obama y México, Felipe Calderón, para examinar asuntos de seguridad, políticas económicas y comerciales, salud, energía y cambio climático, entre otros.

En la región de América del Norte, más del 80 por ciento de las emisiones totales de bióxido de carbono (CO2) (1) provienen principalmente de la producción de electricidad y del transporte. Desde 1990, las emisiones de GEI en las tres naciones han aumentado casi 18 por ciento, a un ritmo muy similar al del consumo total de energía de todo el mundo.

“El encuentro entre los gobernantes de América del Norte debe ser un ejemplo del liderazgo conjunto que se necesita no sólo para resolver temas como la inseguridad, la competitividad y las relaciones comerciales de las tres naciones; también debe demostrar que Canadá, Estados Unidos y México pueden liderear una estrategia regional hacia una economía de energía limpia, como una manera de hacer frente al desafío urgente del cambio climático mundial”, señaló María José Cárdenas, coordinadora de la campaña de Clima y energía de Greenpeace.

En relación con la urgencia de tomar medidas para frenar los efectos del cambio climático, los tres países ha jugado un papel muy distinto.

Estados Unidos: Durante la administración del Presidente George W. Bush, este país se negó a ratificar el Protocolo de Kyoto frustrando las esperanzas de que el mundo pudiera acordar un modesto primer paso para combatir el calentamiento global. Según el Protocolo, EU hubiera tenido que recortar sus emisiones en siete por ciento para 2012 (respecto a los niveles de 1990); porcentaje generoso si se toma en cuenta que es el mayor emisor de GEI, ya que genera 25.70 por ciento del total mundial.

En 2003, tan sólo las emisiones de CO2 de las edificaciones estadounideneses fueron mayores que las emisiones totales de cualquier otro país (sin considerar a China).

“Con el cambio de administración en EU, el Presidente Barack Obama se ha comprometido a establecer el liderazgo histórico de su país en la lucha contra el cambio climático. El primer avance en este sentido es el proyecto de ley Waxman-Markey sobre energía limpia, sin embargo, no será suficiente para lograr la reducción de emisiones que se requiere por parte del país más industrializado del mundo”, añadió Cárdenas.

Canadá: El Protocolo de Kyoto exigía a este país reducir sus emisiones en seis por ciento en el periodo 1990 a 2010; una tarea difícil ya que sus emisiones en el año 2000 fueron 20 por ciento superiores.

En 2006, el gobierno canadiense señaló que los objetivos del Protocolo de Kyoto eran irreales e inalcanzables y aunque sus esfuerzos estén dirigidos a acciones domésticas para reducir emisiones de GEI, en la arena internacional se habla de un boicot por parte de ese país a casi cualquier acuerdo global futuro en materia de reducción de emisiones obligatorias para evitar el cambio climático catastrófico.

México: Bajo el mandato del Presidente Felipe Calderón, México anunció su compromiso de reducir 50 millones de toneladas de GEI por año hasta alcanzar un nivel de 340 millones de toneladas de bióxido de carbono equivalente (CO2 e) (2) para 2050, en contraste con las 643.6 millones de toneladas emitidas solamente en el año 2000.

“Con este anuncio, la administración de Calderón se comprometió a enfrentar y reducir drásticamente las mayores fuentes de emisiones de GEI, provenientes principalmente de la generación de energía, el transporte y la deforestación.

Sin embargo, la política energética sigue fortaleciendo a los hidrocarburos como fuente primaria de energía que generará más CO2 y más cambio climático. Además, la política forestal actual no garantiza ponerle un freno a la deforestación en el país, que genera el 14 por ciento de las emisiones de GEI que también provocan más cambio climático, tal y como lo reconoce el gobierno federal.

Mientras estas dos políticas, la energética y la forestal, no se enfoquen a evitar más emisiones de GEI, México será incapaz de cumplir con sus metas internacionales en defensa del clima”, explicó Cárdenas.

“Canadá, Estados Unidos y México tienen la responsabilidad compartida de evitar una catástrofe climática. Tienen también la oportunidad de crear una economía regional nueva y sustentable, basada en energías limpias.

Las tecnologías están ahí, disponibles ahora mismo, y han demostrado tener un beneficio positivo. Es el momento para que los gobernantes dejen a un lado el discurso y pasen a la acción. Nos quedan tan sólo seis años para asegurarnos de que las emisiones de GEI alcancen su punto de inflexión y comiencen a reducirse drásticamente, si queremos evitar daños irreversibles a nuestro planeta”, agregó Cárdenas.

Greenpeace hizo llegar una carta a los Jefes de Estado de los tres países que asisten a Guadalajara solicitándoles su asistencia a la Cumbre del Clima, en Copenhague en diciembre próximo; así como su intervención personal para asegurar un acuerdo efectivo y ambicioso de protección al clima. Entre las demandas específicas de apoyo por parte de los mandatarios contenidas en la carta están:

– Mantener el incremento de la temperatura por debajo de 2oC, con objeto de evitar el cambio climático catastrófico;
– Acordar que las emisiones globales tendrán que alcanzar su máximo nivel al año 2015 para después reducirse casi a cero para 2050 (respecto a los niveles de 1990);
– Como grupo, los países industrializados –como Canadá y Estados Unidos- se comprometen a reducir en al menos 40% sus emisiones para 2020 (respecto a los niveles de 1990);
– Los países en desarrollo –como México- se comprometen a desviar 15-30% (de una tendencia ‘business as usual’) el aumento de sus emisiones proyectadas para 2020;
– Proveer 140 mil millones de dólares por año para acciones de mitigación, protección de bosques y selvas, y adaptación en países en desarrollo para 2020, y establecer un mecanismo de financiamiento que se encargará de administrar dichos recursos financieros;
– Comprometerse de forma inmediata al establecimiento de un mecanismo de financiamiento para detener la deforestación y sus emisiones asociadas en todos los países en desarrollo para 2020.

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