Ambiental

Aguacateros michoacanos han arrasado con más de 65 mil hectáreas

Agotamiento de acuíferos, erosión, incendios y contaminación, entre los costos del oro verde.

Aguacate vía shutterstock

Aguacate vía shutterstock

En 16 años más de 65 mil hectáreas de bosques de Michoacán han sido arrasadas para cultivar aguacate. El estado es el principal productor nacional del llamado oro verde, del cual se exportaron a Estados Unidos 763 mil toneladas entre 2015 y 2016.

Michoacán produce 85 por ciento del aguacate para el mercado nacional, de acuerdo con la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Aguacate de México. El organismo indica que las principales regiones productoras son el oriente, el centro y la Meseta Purépecha, donde se cultivan cada año casi un millón 350 mil toneladas, lo cual genera 300 mil empleos.

La Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Michoacán indica que 20 municipios se dedican a este cultivo. Inicialmente Uruapan era el principal productor del estado, hoy superado por Tancítaro, la Meseta Purépecha y la zona oriente, principalmente Zitácuaro, donde cientos de hectáreas de bosque han sido destruidos para la siembra de aguacate, según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias y el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las regiones de la Meseta Purépecha, la Cañada de los 11 Pueblos, la ribera de los lagos de Pátzcuaro y la zona serrana han perdido 60 por ciento de la zona boscosa. Charapan, Cherán, Los Reyes, Nahuatzen, Nuevo San Juan Parangaricutiro, Paracho, Peribán, Tancítaro, Tingambato, Uruapan y Ziracuaretiro, entre otros municipios, han devastado importantes áreas de captación de agua para convertirlos en sembradíos de aguacate. En varios pueblos purépechas ya hay escasez de agua, advierten estudios realizados por las instituciones mencionadas.

Quienes visitan el lago de Zirahuén y sus alrededores constatan la tala de árboles para el cultivo de aguacate. El Zirahuén es el único lago sustentable de Michoacán, pero en menos de un lustro ha perdido cientos de hectáreas.

Grupos ambientalistas han señalado que Michoacán pierde cada año unas 5 mil hectáreas de bosque por cambio de uso de suelo a manejo urbano, agrícola o ganadero. La UNAM asegura que 88 por ciento de los productores regulares de Michoacán provocan erosión, agotamiento de mantos acuíferos y contaminación con pesticidas.

En el estado se recurre a la quema, el desmonte y la tala a fin de acondicionar terrenos, como ocurrió recientemente en el cerro de La Cruz, donde un incendio arrasó con 300 hectáreas.

Fuente: La Jornada

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