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La desintegración de la zona euro le costaría 30 mil millones de dólares a los países más pobres

El G20 no puede permitir que la crisis europea dé al traste con los esfuerzos de desarrollo: Oxfam

La desintegración de la zona euro podría costarles a los países más pobres del mundo hasta 30 mil millones de dólares en pérdida de relaciones comerciales e inversión extranjera, advirtió la agencia internacional Oxfam antes de la reunión de líderes del G20 en México para discutir el estado de la economía mundial.

Muchos países pobres se verían arrastrados a un círculo vicioso de bajos ingresos por exportaciones, lo cual dañaría sus economías y añadiría presión adicional a sus ya limitados recursos para servicios básicos de salud y educación. 30 mil millones es casi una cuarta parte del presupuesto mundial de ayuda humanitaria, y representa una carga adicional para los países pobres en momentos en los que 18 millones de personas en África Occidental se enfrentan a una posible crisis alimentaria, mientras que las donaciones no han sido suficientes para proporcionar recursos adecuados a dichos millones al borde del hambre.

Oxfam estima que si la zona euro se desintegrase la caída del PIB de los países que la componen acarrearía consigo una pérdida de ingresos para los países menos desarrollados –la mayoría de los cuales se encuentran en el África subsahariana– de hasta 20 mil millones de dólares en exportaciones europeas en el año que siga a la desintegración de la zona euro, además de que se especula perderían otros 10 mil millones en inversiones europeas. El colapso del euro agudizaría los problemas que ya enfrentan los países con bajos ingresos, incluyendo escasez de alimentos, poca ayuda humanitaria y flujos de capital reducidos como resultado de la crisis económica.

Oxfam está llamando al G20 para que apoye un impuesto a las transacciones financieras (ITF, conocido en muchos países como el impuesto Robin Hood) para ayudar a las personas pobres afectadas por la crisis económica mediante la asignación de los ingresos por dicho impuesto a los esfuerzos de desarrollo y adaptación al cambio climático. La Comisión Europea ha propuesto un ITF de alcance continental que recaudaría hasta 71 mil millones de dólares (57 mil millones de euros) al año. El G20 también debe de tomar medidas urgentes para acabar con la especulación financiera de alimentos, revertir las políticas de biocombustibles que transforman los alimentos en combustibles y mejorar los derechos sobre la tierra.

El portavoz de Oxfam Steve Price-Thomas afirmó que “la crisis europea es una grave amenaza para los países pobres que ya están sufriendo hambre y recortes en ayuda humanitaria. Los líderes del G20 tienen la obligación de proteger a aquellos que han llegado al límite de sus capacidades para defenderse a sí mismos de la crisis.”

“Necesitamos un esfuerzo coordinado para proteger a los pobres de las crisis económicas y alimentarias que tienen a una de cada siete personas en el mundo con hambre. El sector financiero debería de trabajar para el beneficio de la sociedad y no al revés, lo que significa acabar con la especulación de alimentos e insistir en que el sector responsable de la crisis económica ayude a los pobres atrapados en ella.”

Hace tres años, el G20 lanzó un marco de trabajo para obtener «un crecimiento robusto, sostenible y balanceado”, pero se reunirán en Los Cabos sin haber hecho lo suficiente por las personas que están más en riesgo de perder sus modos de vida y que tienen las mayores probabilidades de caer en la pobreza.

Los flujos brutos de capital hacia los países en vías de desarrollo cayeron a 170 mil millones de dólares el año pasado, comparados con los 309 mil millones de 2010, mientras que la ayuda humanitaria a los mismos países cayó 3400 millones el año pasado.

Price-Thomas añadió: “El G20 debe utilizar su poder para resolver la crisis en el mundo más allá de Europa. El que lo hagan o no es una decisión política.”

Oxfam llama al G20 para que:

· Tomen medidas para arreglar el sistema alimentario defectuoso. El G20 insiste en no enfocarse en las causas principales de la crisis de los precios de los alimentos: una demanda creciente de biocombustibles, especulación financiera con alimentos y cambio climático. Entre los asuntos más urgentes, 18 millones de personas en el Sahel están enfrentando una severa escasez de alimentos, además de los casi mil millones en el mundo que ya sufren hambre.

· Combatan la evasión fiscal y mejoren la transparencia impositiva. Los países en desarrollo pierden miles de millones cada año que podrían impulsar decisivamente su economía y que se podrían utilizar para reducir la pobreza. Hasta ahora la promesa del G20 de combatir los paraísos fiscales no se ha materializado.

· Recaudar fondos para incrementar el gasto público y apoyar a pobres mediante la introducción de un impuesto a las emisiones de carbono del transporte internacional de mercancías ayudaría a reducir las emisiones y recaudar 25 mil millones de dólares al año.

· Se concentren en garantizar que el crecimiento es justo y que impulse la igualdad, para que sus beneficios alcancen a las personas que viven en la pobreza. Para empezar, los países del G20 deben de reportar sus progresos en la reducción de la desigualdad de manera pública y anual, además de convertir a la reducción de la desigualdad en un indicador de progreso junto con el crecimiento del PIB, para lo cual deberá de encargarse el FMI por indicación del FMI.

· Apoyen inversiones crecientes en salud pública y servicios de educación de alta calidad, los cuales son inversiones en la productividad futura y en una sociedad más justa, así como mecanismos de seguridad cruciales para los más pobres y para las economías débiles.

Fuente: Comunicado de prensa

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