En México, el café no sólo se cultiva: se hereda. Detrás de cada taza hay familias que, generación tras generación, han aprendido a cuidar la tierra, sembrar, esperar los ciclos de la naturaleza y cosechar uno de los productos más emblemáticos del país. Sin embargo, esta tradición enfrenta un reto creciente: cada vez son menos los jóvenes que deciden permanecer en el campo.
Factores como la migración, la falta de oportunidades, la percepción de baja rentabilidad y los efectos del cambio climático han contribuido a que muchos jóvenes busquen alternativas fuera de sus comunidades. Ante este panorama, el relevo generacional se ha convertido en uno de los desafíos más importantes de la caficultura mexicana.
Para hacer frente esta situación, Sabormex —empresa mexicana detrás de marcas como Café Mexicano, Café Legal y Café Oro—en alianza con AMSA (Agroindustrias Unidas de México empresa del grupo ECOM), el Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM) de la Universidad Autónoma Chapingo y otros aliados estratégicos, crearon el programa “Jóvenes por la Caficultura Sostenible”. Esta iniciativa busca fortalecer las capacidades de las nuevas generaciones mediante capacitación técnica, innovación y herramientas prácticas que les permitan ver en el café una oportunidad real de desarrollo.
El programa tiene un objetivo claro: demostrar que la caficultura puede ser una actividad rentable, moderna y sostenible. Además, promueve prácticas resilientes frente al cambio climático y fomenta una visión en la que la tecnología y el conocimiento técnico se convierten en aliados clave para el productor.
Sabormex ayuda a los jóvenes caficultores a enfrentar los principales retos del campo
El programa “Jóvenes por la Caficultura Sostenible” nació en 2023 como parte de un esfuerzo para fortalecer la educación y el futuro de las comunidades cafetaleras. A través de éste, Sabormex y sus aliados buscan que los hijos y familiares de productores se involucren activamente en las actividades de sus fincas y encuentren nuevas razones para permanecer en el campo, tal como explicó Alejandra Marcin, integrante del área de vinculación y soporte de servicios de manejo sostenible de ECOM:
“Lo que queremos ahorita es que el joven se involucre en la finca, en las actividades de la finca, con innovación, nuevas variedades y prácticas que ayuden al medio ambiente, pero también que generen ingresos para las familias”.
Según Marcin, la iniciativa también pretende responder a algunos de los desafíos más complejos que enfrenta actualmente la caficultura mexicana:
“Uno de los retos más grandes que tenemos hoy en la caficultura es el relevo generacional. También están las plagas, las enfermedades y, por supuesto, el cambio climático. Tenemos que encontrar maneras de apoyar a las fincas y a las generaciones que vienen”.

Para muchos jóvenes, quedarse en el campo no es una decisión sencilla. La percepción de que existen más oportunidades fuera de sus comunidades, ha provocado que muchos abandonen la actividad agrícola. Otros consideran que hace falta acercar más información y demostrar que la caficultura sí puede convertirse en una actividad rentable. como es el caso de, Aidalis Cervantes, beneficiaria del programa, quien señaló que:
“Lo que se necesita es más información sobre que realmente sí se le saca al café. Muchos creen que deja poco dinero, pero cuando se le da un buen manejo puede aumentar mucho la productividad”.
Precisamente para responder a estos desafíos, es que el programa ofrece sesiones en las que los participantes aprenderán desde técnicas de cultivo hasta herramientas de análisis productivo y sostenibilidad. Los estudiantes reciben formación sobre siembra, nutrición, plagas y enfermedades, renovación de cafetales, adaptación al cambio climático, procesos de beneficio húmedo y seco, así como conocimientos sobre mercado y comercialización.
“Lo que queremos es que el chico pueda tomar decisiones que le ayuden a generar mayores ingresos y una mayor calidad en su producción”, explicó Alejandra Marcin.

Capacitación, innovación y sostenibilidad para transformar el campo
Como parte de su formación, los participantes iniciaron su proceso con un evento de arranque o “kick off” llevado a cabo en abril, donde tuvieron la oportunidad de visitar una Finca Escuela que les permitió conocer de primera mano distintas innovaciones aplicables a sus propias parcelas. Durante esta experiencial los jóvenes identificaron cómo la adopción de nuevas prácticas —incluso pequeños cambios en el manejo— pueden traducirse en mejoras significativas en la productividad, la calidad del café y los ingresos familiares, además de generar impactos positivos en sus comunidades.
Posteriormente, los participantes visitaron instalaciones clave de AMSA en Veracruz, como es el caso del beneficio húmedo de Ixhuatlán del Café, donde se procesa la cereza de la región mediante tecnologías innovadoras que contribuyen a una operación más eficiente y sostenible.

Asimismo, conocieron el módulo de Santuario, una instalación especializada en cafés diferenciados y de especialidad, donde se manejan procesos más cuidadosos para preservar la calidad del grano y acceder a mercados de mayor valor. Estas visitas no solo les permitieron comprender mejor la cadena de valor del café, sino también visualizar nuevas oportunidades comerciales y entender el papel de la calidad y la trazabilidad en la caficultura actual.
Para muchos participantes, esta experiencia ha significado una oportunidad única de prepararse para asumir el futuro de las parcelas familiares, como es el caso de Aidalis Cervantes, originaria de Veracruz y perteneciente a una familia caficultora desde tiempos de sus bisabuelos, quien asegura que el diplomado le ha permitido comprender mejor el valor de esta actividad y agregó:
“Estoy contenta de pertenecer a una familia de caficultores porque ya es una tradición. Le agradezco a Sabormex por haberme brindado esta oportunidad porque somos jóvenes y nos interesa tener en un futuro una parcela donde nosotros le demos un buen manejo y tengamos buena producción”.
Un programa que ya empieza a dar frutos
A cuatro generaciones de distancia de su creación, “Jóvenes por la Caficultura Sostenible” ya muestra resultados medibles. Hasta 2025, el programa ha beneficiado a 78 familias en cuatro estados cafetaleros: Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Puebla. Además, suma 82 graduados, más de 67 horas de sesiones teóricas y más de 56 horas de prácticas de campo.
También han participado 80 fincas y se ha logrado una reducción superior al 6% en costos de producción respecto al ciclo anterior, un dato especialmente relevante para productores que enfrentan condiciones económicas complejas.

No obstante, más allá de las cifras, los testimonios muestran cómo el programa empieza a generar cambios reales dentro de las comunidades cafetaleras. José Rafael Hernández, encargado del área de evaluación y abordaje de familias productoras en AMSA, asegura que ya es posible observar señales positivas del relevo generacional: “Los jóvenes que se han involucrado sí están adoptando prácticas nuevas en las fincas. Algunos incluso ya convencieron a sus familias de implementar cambios y eso está provocando que otras comunidades también se interesen”, añadió Hernández.
Hernández también considera que el proyecto representa un paso importante para modernizar la caficultura y acercarla a las nuevas generaciones mediante innovación y tecnología:
“No había mucha influencia tecnológica en el cultivo del café y eso alejaba a los jóvenes. Hoy buscamos que vean que el café sí puede ser negocio y también una actividad con impacto ambiental positivo”.
Aunque los avances son significativos, los impulsores del programa saben que todavía queda mucho trabajo por hacer. La cuarta generación apenas comienza su proceso de aprendizaje y aún hay muchos frutos por cosechar en esta apuesta por el futuro del campo mexicano.
Un futuro más sostenible comienza con las nuevas generaciones
Así, más allá de preservar una tradición, esta iniciativa abre la puerta a una caficultura más moderna, rentable y resiliente, donde los jóvenes no solo continúan el legado familiar, sino que se convierten en agentes de cambio para el desarrollo del campo mexicano.
“Cultivando sueños, educando futuros” Café Mexicano.










