Por Aldo Farrugia
Cada año, millones de personas en el mundo consumen sustancias ilícitas. Detrás de cada cifra hay historias de violencia, problemas de salud mental, desintegración familiar y comunidades enteras afectadas por el crimen organizado. Sin embargo, cuando hablamos del problema de las drogas solemos enfocarnos únicamente en la seguridad, dejando de lado un componente igual de importante: la prevención.
La semana pasada tuve oportunidad de leer el World Drug Report 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) presenta un panorama preocupante. La producción mundial de cocaína alcanzó un máximo histórico de aproximadamente 4,100 toneladas en 2024, cuadruplicando los niveles registrados hace apenas una década. Paralelamente, el mercado de drogas sintéticas continúa expandiéndose con rapidez, impulsado por sustancias cada vez más potentes y difíciles de detectar.
El informe también advierte sobre el crecimiento de los opioides sintéticos, como el fentanilo y los nitazenos, así como la identificación de más de 1,400 nuevas sustancias psicoactivas monitoreadas por la ONU. Tan solo en 2024 se detectaron 726 nuevas sustancias, la cifra más alta registrada hasta ahora.
Estas cifras reflejan una realidad que va mucho más allá del combate al narcotráfico. Estamos frente a un desafío de salud pública, desarrollo social y bienestar comunitario que requiere una respuesta integral.

La prevención comienza mucho antes del consumo
Las adicciones rara vez aparecen de manera aislada. En muchos casos están relacionadas con problemas de salud mental, violencia familiar, falta de oportunidades, abandono escolar, exclusión social o ausencia de redes de apoyo.
Por ello, prevenir significa construir entornos más saludables, fortalecer las comunidades y generar oportunidades para que niñas, niños y jóvenes desarrollen proyectos de vida alejados de la violencia.
No es casualidad que la propia UNODC subraye la necesidad de invertir más en prevención basada en evidencia, acceso a tratamientos y fortalecimiento del tejido social.

Durante años, la conversación sobre drogas ha permanecido fuera de las estrategias de responsabilidad social empresarial. Sin embargo, las organizaciones pueden convertirse en actores clave para prevenir factores de riesgo dentro y fuera de sus operaciones.
Algunas acciones incluyen:
- Promover programas de salud mental para colaboradores.
- Desarrollar campañas de prevención de adicciones.
- Impulsar espacios deportivos, culturales y educativos para jóvenes.
- Fortalecer alianzas con organizaciones de la sociedad civil especializadas en prevención y tratamiento.
- Generar empleos dignos e inclusivos para poblaciones vulnerables.
Cada una de estas iniciativas contribuye a disminuir factores que incrementan la probabilidad del consumo problemático.
La prevención de las adicciones no solo mejora la calidad de vida de las personas; también reduce costos asociados a los sistemas de salud, aumenta la productividad, fortalece la seguridad y favorece comunidades más resilientes.
Para las empresas, invertir en bienestar y prevención representa una oportunidad para generar valor compartido, fortalecer su impacto social y contribuir de manera tangible al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente aquellos relacionados con salud, educación, reducción de desigualdades y construcción de comunidades pacíficas.
El crecimiento del mercado mundial de drogas demuestra que la respuesta no puede depender exclusivamente de las autoridades. Si queremos reducir el consumo, es indispensable actuar sobre las causas que lo originan.

La prevención comienza en la familia, continúa en la escuela, se fortalece en la comunidad y puede amplificarse desde las empresas.
Las cifras del World Drug Report 2026 son una llamada de atención, pero también una oportunidad para replantear cómo entendemos la responsabilidad social. Porque construir sociedades más saludables también implica crear entornos donde las personas encuentren oportunidades, apoyo y esperanza antes de que las drogas se conviertan en una salida.
Si quieres tener talleres o información de la prevensión te invito a conoceer más sobre CONCIEO una asociación civil que tiene como misión prevenir adicciones en niñas, niños y jóvenes, fortaleciendo su voluntad y autoestima, para que elijan libre y conscientemente vivir en plenitud sin el consumo de drogas.
Por que prevenir es responsabilidad de todos.

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.











