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5 razones responsables para contratar un seguro de vida antes de los 35 años

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Se suele pensar que adquirir un seguro de protección es algo para personas con muchos dependientes o que están por retirarse, pero la verdad es que las finanzas personales dicen todo lo contrario. La edad es el mayor tesoro para negociar en las mejores condiciones con cualquier empresa, y es precisamente por ello que incorporar un seguro de vida a tu cartera de inversiones cuando te encuentras en buen estado de salud es una movida inteligente que protege tus finanzas a futuro.

Contratar un seguro de vida a temprana edad es un acto de responsabilidad social individual. Al proteger tu estabilidad financiera ante imprevistos, evitas que una crisis personal se convierta en una carga económica para tu familia o el estado, fortaleciendo la resiliencia del tejido social. Es por eso que las aseguradoras bonifican la vitalidad y la ausencia de historiales médicos complicados. Esto quiere decir que fijar una tarifa a los veinticinco o treinta años da acceso a grandes coberturas por una pequeña parte de lo que costaría solo diez años más tarde. Ese ahorro mensual se transforma en capital disponible para invertir en otros instrumentos o para gastarlo en lo que desees, con la tranquilidad de estar cubierto.

Comparar para mejorar la inversión

Para moverte en el mercado de seguros es necesario tener inteligencia y contar con las herramientas adecuadas, ya que no todos los productos dan los mismos rendimientos ni tienen las mismas condiciones de rescate. 

Plataformas como inter.mx te ayudan a simular diferentes escenarios para que encuentres el que se adapte a tu capacidad de pago actual. El uso de estas herramientas posibilita hacer elecciones fundamentadas en datos reales y proyecciones en lugar de sucumbir a la presión comercial de siempre.

La garantía de asegurabilidad futura

La salud es un proceso que puede alterarse en cualquier momento. Enfermedades crónicas como la hipertensión o la diabetes a menudo se insinúan silenciosamente con el paso del tiempo. Si tratas de adquirir una cobertura tras un diagnóstico, te enfrentas a primas elevadas o incluso al rechazo de la aseguradora.

Hacerlo antes de los 35 años te congela tu salud ante la aseguradora, por lo que, aunque enfermes en el futuro, tu póliza ya estará en vigor y la aseguradora deberá cumplir con las condiciones iniciales. Básicamente, estás pagando por adelantado tu entrada al sistema con tu salud.

Mantener una póliza activa desde ese momento, fomenta la sostenibilidad del sistema de salud. Muchas aseguradoras ofrecen programas de bienestar y medicina preventiva que incentivan hábitos de vida saludables. Ser un ciudadano sano no solo te ahorra dinero, sino que reduce la presión sobre los recursos médicos compartidos.

Protección patrimonial ante deudas

Los treinta y tantos suelen ser los años en que se asumen mayores compromisos financieros; es la época de firmar hipotecas, de pedir créditos para coches o para negocios. Y evidentemente estas deudas no se esfuman si el titular fallece o queda inválido.

Una buena póliza es un seguro para tus fiadores y tu familia. Impide que el banco ejecute garantías sobre el patrimonio que tanto te costó construir. El capital asegurado cancela deudas pendientes y evita que tus seres queridos hereden deudas imposibles de pagar en un momento difícil.

La responsabilidad social empieza por casa. Asegurar tus deudas es una forma ética de garantizar que tus compromisos financieros no impacten negativamente la calidad de vida de tus avalistas o familiares. Es asegurar la continuidad del bienestar de tu entorno inmediato sin importar las circunstancias.

El interés compuesto

Muchos instrumentos actuales tienen partes de ahorro y capitalización más allá de la protección por fallecimiento. Cuando empiezas temprano, el dinero tiene más tiempo para crecer. El interés compuesto requiere tiempo para manifestarse en su poder exponencial.

Comenzar temprano este plan convierte un gasto de seguridad en un constructor de riqueza. Al momento del retiro podrías tener una buena suma en efectivo que complemente tu pensión o te permita realizar proyectos personales; todo esto mientras estuviste cubierto durante tus años laborales.

Al elegir una aseguradora, investiga su responsabilidad social también. Al empezar joven, tu capital tiene décadas para crecer en fondos que muchas veces financian proyectos de infraestructura sostenible o energías limpias. Tu ahorro no solo construye tu riqueza, sino que financia un futuro mejor para todos.

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