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Termina la era del desperdicio, inicia la de la Economía Circular

En la Economía Circular los residuos de unos se convierten en los recursos de otros.

Las grandes ciudades enfrentan enormes retos, deben asegurar los servicios básicos para una población en crecimiento: vivienda, transporte, agua y energía. Además de implementar soluciones para cuidar el medio ambiente, los recursos naturales y el manejo de desechos, dado que son las metrópolis las que producen 70% de estos últimos. Una alternativa a lo anterior se abordó durante la más reciente Cumbre de Alcaldes de C40, con el objetivo de dar fin a la era del desperdicio para migrar a la Economía Circular, lo que contribuirá a alcanzar la meta de limitar el calentamiento global del planeta a 1.5 grados centígrados.

De acuerdo con este concepto que engloba tanto ecología como desarrollo económico, en las megalópolis no se producen desechos sino nuevos recursos. En una Economía Circular, el valor de los materiales y de los productos se mantiene durante el mayor tiempo posible; el uso de los recursos y la producción de desechos se reducen al mínimo; y cuando un producto ha alcanzado el final de su vida útil, sus componentes se utilizan una y otra vez para crear más valor.

Los alcaldes y representantes de las ciudades que integran C40 Cities, también conocido como el Grupo de Liderazgo Climático, han compartido que en su experiencia es básico el establecimiento de alianzas con el sector privado, desarrollo de proveedores locales, uso de la tecnología y el arrendamiento de servicios públicos, para hacer lo más eficiente posible los procesos de la Economía Circular y, al mismo tiempo, optimizar el presupuesto de las ciudades.

Al respecto, Thomas Renard, CEO de Veolia México, subraya que renovar es un proceso clave. “Lo que ya dejó de ser útil para algunas personas, podemos transformarlo en recursos para otras. Por ejemplo, las aguas residuales se pueden reutilizar para abonos o bioplásticos, y los desechos sólidos es posible convertirlos en electricidad o biocarburantes”, explica.

Renard enfatiza la importancia del trabajo conjunto para contribuir a la resiliencia de las ciudades, en la que gobierno, empresas, y ciudadanos, tomen un papel más activo en materia de cambio climático. “Es responsabilidad de todos economizar y proteger los recursos naturales, consumirlos de forma racional, utilizarlos mejor y deteriorarlos menos, es decir, garantizar su disponibilidad para futuras generaciones”, asegura.

Para alcanzar su potencial y mantener el termómetro global por debajo de 1.5 grados centígrados, las ciudades que forman parte de C40 han establecido el año 2020 como plazo y ofrecen las siguientes recomendaciones1:

· En materia de manejo de residuos sólidos, alcanzar una política de “cero desperdicio”, como consecuencia de implementar una Economía Circular.
· Concentrarse en los sectores de construcción y tránsito. Por ejemplo, al exigir la certificación de edificios nuevos con estándares de cero carbono, y migrando al uso de autobuses eléctricos.
· Adoptar una planeación urbana inteligente, de manera que cada nuevo desarrollo esté orientado y articulado a los sistemas de transporte sustentable.

C40 Cities es una red de colaboración que agrupa a las mega ciudades del mundo, con el compromiso de combatir el cambio climático y lograr los objetivos del Acuerdo de París. Por su parte, Veolia ha implementado soluciones de Economía Circular en gran parte de estas urbes, en tres aspectos: 1) eficiencia energética y redes de calefacción 2) producción de energía renovable, y 3) recuperación y reutilización de materiales y agua.

La economía circular, o pensamiento de circuito cerrado, está en el centro de nuestro negocio. Es por eso que Veolia hace la transición de ser un proveedor de servicios a un productor de recursos al valorizar residuos y energía. De esta forma se cumplen con los retos medioambientales de los clientes y se ofrecen soluciones de dotación de recursos plenamente integradas.

Con el pronóstico del Foro Económico Mundial que para el año 2025 la economía circular contribuirá a la economía mundial con un trillón de dólares, y que actualmente ya genera para muchas empresas hasta 20% de las ganancias netas, Veolia desarrolla formas innovadoras para crear accesos, preservar y recargar los recursos naturales.

Por ejemplo, en Querétaro el relleno sanitario y biogás es parte fundamental en el futuro sustentable de los habitantes, la recolección municipal, comercial e industrial de poco más de mil toneladas diarias, tiene como destino final este confinamiento sanitario donde se separan materiales susceptibles de ser reutilizados y se aprovecha el biogás generado por desechos degradables, para generar electricidad y alimentar el alumbramiento público, con lo que la operación del relleno es una garantía en relación con sus impactos ambientales.

A nivel mundial, otro ejemplo es el de Veolia en el Reino Unido que se ha unido con uno de los fabricantes de productos de limpieza más grandes de Europa para sacar provecho de los detergentes caducos, un producto que por haber expirado ya no podía ser vendido o usado por el consumidor, pero que mantiene sus propiedades de limpieza. De esta manera, se toma un artículo que de otra forma habría sido desechado, se le re manufactura y se le da un nuevo giro como producto de limpieza de parabrisas, empleado en otros sitios de Veolia, y vendido a empresas de transporte en Inglaterra. El nombre del producto es Ciclón TFR, que más que referirse a su poder de limpieza, hace referencia al aprovechamiento circular que Veolia le da al producto, aun al final de su vida útil.

Comunicado de Prensa.

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