Ambiental

Según Greenpeace “Islandia comete un grave error al reabrir la caza comercial de ballenas”

El pasado 26 de mayo el ballenero islandés Jóhanna dejó el puerto de Njardvík para comenzar la temporada de caza de 100 rorcuales aliblancos (Balaenoptera acutorostrata). Greenpeace pide al primer ministro de Islandia, Jóhanna Sigurðardóttir, que cese esta actividad.

El anuncio de reabrir la caza de ballenas por parte de Islandia ha provocado una clara oposición internacional. Los grupos ecologistas, la industria del turismo de Islandia, las principales firmas que compran productos islandeses y de países como Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Finlandia y Suecia (1), han criticado la decisión del nuevo Gobierno de Islandia.

“El Gobierno de Islandia comete un grave error al reabrir la caza comercial de ballenas”, ha declarado Celia Ojeda responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace. “El primer ministro y el ministro de Pesca están malgastando una posibilidad para salvar la reputación ambiental e internacional de Islandia, así como su credibilidad ambiental para formar parte de la Unión Europea”.

La reapertura de la caza de ballenas choca con el trabajo que realiza en la actualidad el Gobierno de Islandia para unirse a la Unión Europea (UE), puesto que esta es una actividad incompatible si se quiere ser miembro de la UE. Por ello, probablemente la UE solicite a Islandia que abandone esta práctica recientemente reanudada. Según las encuestas realizadas (2), la población islandesa desea que se comiencen dichas negociaciones.

La caza de estos mamíferos en peligro de extinción no es una respuesta a la actual situación de crisis económica de Islandia. Por el contrario, el turismo sostenible de avistamiento de cetáceos generaría y aseguraría mayores ingresos en la economía islandesa que la caza de ballenas.

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ExpokNews

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