En un contexto global adverso para la agenda ambiental —marcado por el resurgimiento del negacionismo climático impulsado políticamente por Donald Trump y por el desplazamiento de la sostenibilidad en las prioridades corporativas— la industria de la moda enfrenta una presión contradictoria: acelerar ventas mientras responde a su impacto socioambiental. Este entorno ha debilitado compromisos, ralentizado inversiones verdes y devuelto protagonismo a modelos de negocio intensivos en recursos. Sin embargo, no todas las compañías han optado por replegarse.
La firma estadounidense Coach continúa apostando por transformar su modelo operativo desde la circularidad, el rediseño de materiales y la innovación creativa aplicada a residuos textiles. Lejos de asumir la sostenibilidad como discurso reputacional, la marca ha integrado esta visión en su narrativa de producto, en su propuesta estética y en su estrategia comercial. Hoy, la sustentabilidad de Coach es un eje de diferenciación competitiva en tiempos de escepticismo climático.
De taller familiar a laboratorio creativo sostenible: la visión de Vevers
Fundada en 1941 como un pequeño taller familiar en Nueva York, Coach evolucionó hasta convertirse en una casa global de accesorios de lujo accesible, reconocida por su artesanía en cuero y su vínculo con la cultura juvenil estadounidense. Esta herencia —anclada en la durabilidad y la reparación— sentó bases culturales que hoy facilitan su tránsito hacia la circularidad.
El punto de inflexión contemporáneo llegó con la dirección creativa del diseñador británico Stuart Vevers, pues, según información de The Guardian, hace apenas una década, Vevers se sentía culpable de trabajar en la industria de la moda debido a su huella ambiental. Ese conflicto ético se transformó en motor de cambio, cuando el diseñador se dio cuenta que en lugar de sentirse mal debía hacer algo: “No te sientas culpable, actúa”, se dijo. Desde entonces, su liderazgo ha buscado reconciliar creatividad y responsabilidad.
Su optimismo —“no ciego”, como él mismo lo define— descansa en la convicción de que las nuevas generaciones demandan marcas con propósito. Esta lectura generacional ha sido clave para alinear estética, valores y negocio. Bajo su dirección, Coach fusiona cultura juvenil, diseño de género fluido y reaprovechamiento material, construyendo un lenguaje creativo donde la sustentabilidad de Coach no limita la innovación, sino que la inspira.

Sustentabilidad de Coach desde la materia prima
Uno de los pilares más visibles de la estrategia ambiental de la marca radica en la reinvención de materiales existentes. Por ejemplo, los jeans desgarrados que Vevers mostró en pasarela durante la Semana de la Moda en Nueva York no respondían a un efecto estético artificial: estaban confeccionados íntegramente con mezclilla reciclada.
Los bolsos de la marca, elaborados con antiguos guantes de béisbol representan otro ejemplo emblemático. El desgaste original del material no se oculta: se convierte en atributo de diseño. Según Vevers, cuanto más antiguo el guante, más carácter adquiere el bolso final. La narrativa del producto incorpora así memoria, deporte y reutilización.
Además, la expansión del denim reciclado desde colecciones cápsula hacia líneas comerciales permanentes confirma la escalabilidad de la apuesta. A ello se suman gabardinas fabricadas con pantalones chinos reutilizados y colaboraciones como la realizada con Bank & Vogue —matriz de Beyond Retro— para producir bolsos de pana reciclada.
La sustentabilidad de Coach se materializa, literalmente, en cada fibra recuperada y reimaginada, acciones que responden a una lógica sistémica de circularidad orientada a reducir vertederos textiles.

Crecer en tiempos de escepticismo climático: sostenibilidad que también vende
Persistir en la agenda ambiental en Estados Unidos no es sencillo en el actual clima político-cultural. El debilitamiento del consenso climático y la presión por resultados financieros de corto plazo han llevado a muchas marcas a moderar sus ambiciones verdes. Sin embargo, Vevers mantiene su convicción: esto importa, y seguirá importando.
Los resultados comerciales parecen respaldarlo. Coach registró un crecimiento del 25% en ventas, alcanzando 2.100 millones de dólares en el último trimestre de 2025, un desempeño que sugiere que la sostenibilidad no erosiona la rentabilidad; puede potenciarla cuando se integra auténticamente al ADN de marca.
Parte del éxito radica en su posicionamiento estratégico: precios más accesibles que el ultra lujo inflacionado, diseño alineado con la Generación Z y productos con narrativa ambiental tangible. El consumidor no solo compra un bolso; compra historia material, creatividad responsable y pertenencia cultural.
Construir un negocio con visión sostenible transforma la cadena de valor desde los cimientos: abastecimiento, diseño, manufactura, storytelling y comercialización. La sustentabilidad de Coach demuestra que es posible crear moda deseable sin depender exclusivamente de materia prima virgen ni de modelos lineales de descarte.
De este modo, la marca confirma que priorizar el cuidado ambiental no es una desventaja estratégica, sino una oportunidad para redefinir el lujo contemporáneo —uno donde innovación, circularidad y crecimiento económico pueden coexistir.









