Empresas de aviación siguen sin entender su futuro en el proyecto de la base militar de Santa Lucia

Aunque la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) público la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del aeropuerto “Felipe Ángeles” en Santa Lucía, avalando su construcción, siguen muchas preguntas al aire sobre qué tan responsable o alineada a la sustentabilidad es una de las mega-obras de este sexenio.

Más allá del nuevo impulso a la creación del aeropuerto, la incertidumbre que reina sobre el proyecto no se despeja, diversas empresas de aviación se muestran renuentes y con dudas sobre entender qué será de esta construcción y sus parámetros en materia de responsabilidad social, desarrollo urbano, empleo, entre otros aspectos.

ExpokNews recabó diversas opiniones de aerolíneas, actores y huéspedes esenciales en los aeropuertos, quienes mostraron una falta de concordancia con las autoridades sobre qué esperan en aspectos de desarrollo social, empleo, sustentabilidad, urbanismo coordinado y responsabilidad social en el nuevo aeropuerto.

Aeroméxico, la principal aerolínea del país, reservó su opinión en relación a la responsabilidad social, edificación sustentable y los pormenores de esta obra.

La aerolínea Volaris dio a conocer que mantiene su postura de no mudarse al Aeropuerto “Felipe Ángeles”, pues su mayor crecimiento de destinos y vueltos lo tiene establecido en otras ciudades del país para futuros años. De la misma manera, comentó que no sabe qué esperar sobre lo que la terminal vaya a implicar en temas sociales y ambientales de impacto en el polígono donde se localice.

Viva Aerobus informó que «desde nuestro papel como operadores, estamos confiados en que se tomen las mejores decisiones en beneficio de los pasajeros y del desarrollo sustentable del país. Lo relevante es que ya se está atendiendo el tema de saturación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y en su momento, cuando se conozcan todos los detalles de esta nueva infraestructura, valoraremos cómo sumarnos al mismo”.

La postura de la empresa subraya que “considerando que nuestro modelo de negocios nos permitiría operar en más de dos aeropuertos en una misma ciudad, por lo pronto seguiremos apostando por México y ampliando nuestra oferta de vuelos desde nuestras otras bases operativas como son Monterrey, Cancún, Tijuana y Guadalajara”.

Finalmente, Juan Rosel, director comercial de Grupo Aeromar, indicó que “al momento esperemos sea lo mejor para el país con el nuevo aeropuerto y, en nuestro caso, estamos muy enfocados en la presencia que mantenemos en la Terminal 2 (T2) del actual AICM. Sin embargo, estaremos muy atentos al devenir de Santa Lucía y lo que conllevará en su edificación en temas sociales y ambientales”.

Santa Lucía será inservible en 10 años

La Academia Mexicana de Impacto Ambiental (AMIA) señala que existen deficiencias en el diseño del impacto ecológico del proyecto aéreo, la Semarnat concluyó que en el tema social no se prevé un «impacto fuerte», pero se debe garantizar que las comunidades circundantes en verdad se beneficien de este proyecto.

La AMIA indicó que Santa Lucía carece de un nivel de desarrollo de proyecto en materia de ingeniería básica, el cual permita entender sus principales componentes y justifique técnicamente su planteamiento, de modo que se asegure su viabilidad.

En ese sentido, la institución aseguró que con los elementos aportados por la Federación sobre las posibles afectaciones a la flora y fauna del polígono de Santa Lucía son deficientes para tomar una decisión objetiva para la edificación del puerto aéreo.

“Suponiendo que el AICM y el Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT) no experimenten saturación, y el flujo excedente de pasajeros sea atendidos en el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL), se estima que este aeródromo tendrá problemáticas de saturación en 10 años a partir de su puesta en servicio (2031)”, señala el documento.

Inexistente, trabajo coordinado en aeropuertos

Sergio Padilla Galicia, profesor del departamento de Evaluación del Diseño, en las líneas de investigación de Diseño Urbano de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó a ExpokNews que México nunca se ha coordinado para establecer un plan público-privado para edificar correctamente a los aeropuertos del país, a pesaar del anunciado “Sistema Aeroportuario Metropolitano”.

Añadió que esto se refleja en que estas instalaciones acaban siendo un ejemplo de no sustentabilidad, falta de responsabilidad social y de urbanismo desordenado, pues ninguno de sus actores clave (empresas y gobierno) dialogan sobre sus propias necesidades.

Detalló que Santa Lucía presenta diversos dilemas, ya que “las empresas han declarado que no pueden operar en esas futuras instalaciones, y quizá se les obligue a mudarse a este sitio pero estarán operando en muy baja intensidad, como sucede en el aeropuerto de Toluca”.

El Presidente López Obrador tiene mucha prisa de acabar el aeropuerto en dos años, cuando en naciones de primer mundo los trámites ambientales, planes de urbanismo y de desarrollo social como empresarial tardan hasta ocho años en ser planeados, dijo.

¿Qué dice la MIA de Santa Lucía?

La MIA del proyecto fue promovida por la Secretaría de la Defensa Nacional, institución a la que el presidente Andrés Manuel López Obrador encargó el desarrollo del puerto aéreo en la Base Aérea Militar #1, ubicada en los municipios de Zumpango y Tecámac.

La construcción del aeropuerto de Santa Lucía se justifica en la saturación del AICM, cuya capacidad se rebasa con el transitar de 32 millones de pasajeros al año, por lo que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) impulsa el “Sistema Aeroportuario Metropolitano” para redistribuir el tráfico aéreo entre los aeropuertos capitalino, de Toluca y Santa Lucía.

La MIA de este proyecto señala que entre los temas de responsabilidad social, desarrollo humano y sustentabilidad que este proyecto permitirá atender son:

  • Mejorar las condiciones de vivienda y entorno de los hogares en la zona.
  • Atenderá los riesgos naturales en acciones coordinadas con la sociedad civil.
  • Incrementará el acceso al agua potable, alcantarillado y saneamiento de la región.
  • Promoción de actividades productivas agroalimentarias en la zona
  • Atender la falta de transporte eficiente que facilite la movilidad de la población.
  • Detener el urbanismo descontrolado y de viviendas abandonadas en la zona.
  • Implementará un Programa de Educación Ambiental para protección de la región.

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Juan Carlos Machorro