Construyendo comunidades sostenibles

¿Puede el geodiseño protegernos de los desastres naturales?

Esta columna es patrocinada por CEMEX, impulsando la construcción sustentable.

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Al igual que Nueva York, Nueva Jersey y otros estados norteamericanos golpeados durante el Huracán Sandy emprenden su largo camino de recuperación; las decisiones que tomen sobre cómo reconstruir son cruciales para determinar qué tan bien sobrepasarán la siguiente tormenta. Sus opciones van desde la instalación de grandes barreras contra la marea cerca de Staten Island y el puerto de Nueva York, hasta el cultivo de humedales en todo el extremo Sur de Manhattan que puede proporcionar una barrera natural.

Ambos conceptos están siendo fuertemente debatidos. A pesar de que son radicalmente diferentes, ambos hacen uso en alguna medida del geodiseño, un enfoque de planeación urbana que hace uso del análisis geográfico para tomar decisiones que integren el beneficio a la comunidad y las prácticas amigables con el medio ambiente.

Este enfoque surge en gran medida gracias a la disponibilidad de Sistemas de Información Geográfica (GIS, por sus siglas en inglés). Estos datos se recopilan a partir de mapas, fotos aéreas, imágenes satelitales y encuestas, que se almacenan en bases de datos para su consulta y análisis. Los datos proporcionados por el sistema Landsat son particularmente útiles, ya que esta es una iniciativa conjunta del Servicio Geológico de EEUU y la NASA, y ha colocado satélites en órbita para la recopilación de GIS desde 1972.

Tom Fisher, decano de la Universidad de la Facultad de Diseño de Minnesota afirma que GIS ofrece las herramientas para entender el paisaje y el impacto que las decisiones de diseño tienen sobre éste, ya que se trata de una forma de visualizar los datos meteorológicos climáticos y demográficos.

Un estudio cuidadoso de estos sistemas de información podrá ofrecer datos meteorológicos, pero también características demográficas y usos de suelo, e incluso dar pistas sobre la intensidad e impacto de una tormenta o el grado en el que las decisiones de zonificación pueden mitigar el daño potencial.

Desde luego, el geodiseño no es algo totalmente nuevo, después de 1930 el gobierno de EEUU inició cambios en el cultivo de la tierra. Las organizaciones federales y el Cuerpo de Conservación Civil cultivan pasto en tierras protegidas por el gobierno para mantener la capa superior del suelo y retener la humedad.

También plantaron millones de árboles desde Canadá hasta Texas para bloquear las ráfagas de viento y evitar la erosión del suelo. Los agricultores fueron educados en materia de rotación de cultivos terrazas y otros métodos de producción sostenibles.

Independientemente de las decisiones de reconstrucción de Nueva York y Nueva Jersey, el geodiseño ya está en marcha a lo largo y ancho de EEUU. La ciudad de Asheville, Carolina del Norte, ofrece una herramienta de mapas interactivos con lugares prioritarios para ayudar a las empresas locales a determinar la mejor forma de construir oficinas y fábricas, ayudando a la planeación urbana y a los desarrolladores de bienes raíces a tomar decisiones basadas en demografía de la población.

Mientras tanto, los planificadores de la Florida están recurriendo a los datos geoespaciales que revelan información sobre la distribución de la población para anticipar las necesidades del estado en el año 2060, momento en que se espera que la población se haya duplicado a 36 millones de personas, lo que supone una carga extra sobre las zonas urbanas ya sobrepobladas.

Fuente: Scientific American

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