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Publicidad infantil viola el derecho a la salud y a la información

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La publicidad dirigida a la alimentación de la infancia está violando el derecho a la salud y el derecho a la información de niñas, niños y adolescentes, así lo afirmó Fernando Quintero, especialista en comunicación estratégica del Berkeley Media Studies Group.

Durante la presentación del taller Las estrategias e impacto de la publicidad dirigida a la infancia se discutió la necesidad de mejorar y regular el ambiente de la publicidad dirigida a la infancia, pues ésta contribuye al deterioro de los hábitos alimentarios de los menores, poniéndolos en riesgo de desarrollar enfermedades de corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer.

En México, los diferentes espacios mediáticos promueven productos con un alto contenido de azucares, grasas y sal, de los cuales más de 90% va dirigido a niños menores de 16 años; en televisión los productos más promocionados son las botanas dulces, con 34% y las bebidas azucaradas, con 21 por ciento.

Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) realizaron un estudio exploratorio en el 2013 sobre publicidad para niños y los resultados revelaron que 80% de niños entrevistados ve la televisión toda la semana y entre sus programas favoritos están las series de TV, con 46%, y las telenovelas, con 44%; el mismo artículo mostró que 25% de las escuelas tiene publicidad de alimentos y bebidas, principalmente de refresco, con 68 por ciento.

La regulación en nuestro país

La fuerza encargada de bloquear los trabajos para la regulación de la publicidad dirigida a la infancia es la gran industria de alimentos y bebidas. Ellos han sido los encargados de frenar importantes avances en la materia, pues en la discusión alegan que las regulaciones de los gobiernos son interferencia en la libertad personal y la libre elección, es por ello que cuesta tanto trabajo el poder modificar el marco normativo al respecto en los diferentes países, refirió el investigador.

En octubre del 2013, en México se instituyó la Estrategia Nacional para la Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes. En ella se estableció una regulación a la publicidad dirigida a la infancia; sin embargo, esta regulación debe fortalecerse en varios aspectos según los resultados de la Cuarta Reunión Nacional de Niñas y Niños Desenredando ideas, de la Red por los Derechos de la Infancia en México.

1. Ampliar el periodo de edad, ya que la regulación está dirigida únicamente a menores de 12 años.

2. Ir más allá de la audiencia infantil; durante los horarios de programación adulta, los niños y adolescentes acompañan a sus padres, quedando totalmente expuestos a la publicidad que se ofrece en esos tiempos.

3. Criterios nutricionales libres de conflicto de intereses: quien defina si un producto es adecuado o no para publicitarse a niños y niñas debe basarse en evidencia científica de que se encuentre fuera todo nexo con las empresas productoras de alimentos.

4. Regular las formas de publicidad, tales como uso de celebridades, etiquetado o envasado, patrocinios, uso de personajes, regalos y juguetes, promoción en las escuelas, publicidad en Internet, entre otras.

Una consecuencia del sobrepeso y obesidad

México destaca por ocupar uno de los primeros lugares en sobrepeso y obesidad en el mundo y las predicciones señalan que esta situación se agudizará provocando que las enfermedades crónicas no transmisibles se presenten a edades más tempranas. En Estados Unidos, uno de cada dos niños hispanos nacidos en el 2000 padecerá diabetes tipo 2 y “esta cifra podría ser incluso peor para los niños que habitan en México”, dijo Alejandro Calvillo, director de la Asociación Civil El Poder del Consumidor.

Genéticamente somos más susceptibles, esto debido a que determinados grupos raciales o étnicos como los indios nativos americanos, los afroamericanos, los hispanos/latinos o los asiáticos/nativos de las islas del Pacífico son más propensos a desarrollar ciertas enfermedades relacionadas con la alimentación.

Además, la parte cultural es fundamental, el lugar y las condiciones en las que uno vive tienen una influencia muy grande sobre lo que come la gente, cómo preparan sus alimentos, sus prácticas alimentarias y los alimentos que prefieren.

Fuente: El Economista

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