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Las características de vida de las personas de la tercera edad, serán completamente distintas a las de ahora, debido en principal medida a la tecnología. Hasta hace un par de generaciones, los jubilados en su mayoría, salían al parque a tomar el sol o jugar algunos juegos de mesa, ahora cada vez más buscan hacer viajes o paseos en grupos, o realizar actividades físicas y de recreación como el baile.

El envejecimiento demográfico es un hecho inevitable, actualmente en el mundo viven seiscientos millones de personas mayores de 60 años. En tan solo diez años esta cifra se duplicará, y en 2050 habrá más de 2 mil millones de personas mayores.

Hasta este momento, muchas personas mayores no interactúan de manera natural con la tecnología, y en generaciones futuras será muy habitual ver que utilicen smartphones como parte de sus actividades diarias y como herramientas de consulta médica.

Para lograr un envejecimiento activo, es necesario el mantenimiento de la autonomía de las personas mayores, y esto se puede obtener con ayuda de la tecnología, ésta permitirá por ejemplo, la comunicación con el geriatra o enfermera, la consulta de citas médicas, registro de niveles, y tomas de medicación, entre muchas otras posibilidades.

El reto que tienen las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones, es mejorar la calidad de vida de las personas de este sector. Los nuevos jubilados están mejor informados, son más exigentes y más activos; y por si fuera poco, la evolución de la tecnología ofrece interfaces máquina-hombre cada vez más intuitivas y fáciles de usar: pantallas táctiles, reconocimiento de voz, automatismos, procedimientos guiados, etc.
adultos mayores
Algunos de los avances tecnológicos que ya se aplican para impulsar la vida saludable y mejorar la calidad de vida los podemos clasificar del siguiente modo:

Preventivos
• Telemonitorización o Gestión Remota de Pacientes (GRP) para controlar desde cualquier ubicación a los pacientes crónicos, generalmente multipatológicos. Las biomedidas recogidas y supervisadas por profesionales de la salud evitan descompensaciones e ingresos hospitalarios.
• Dispositivos wearables: cualquier elemento que se puede llevar puesto. Los más populares son las pulseras que miden la actividad física, registran el sueño, miden la temperatura, pulsaciones, presión arterial… La información es enviada y almacenada en la red.

Reactivos
• Teleasistencia: Dispositivo con GPS que permite a las personas accionar una alarma en caso de desorientación, caída, cualquier problema médico y social (soledad).

Paliativos
• Telemedicina, que permite consultas por videoconferencia. Muy útil para poblaciones aisladas con dificultad para contar con especialistas.
• Telehospitalización, para la monitorización y seguimiento de pacientes después de su hospitalización. Ofrece un ambiente de recuperación más familiar para el paciente y un ahorro considerable para el hospital.
• Telerrehabilitación, o control de los ejercicios de rehabilitación desde el hogar. Evita desplazamientos al paciente y permite a los terapeutas un mayor seguimiento de pacientes.

Además son innumerables las apps de salud para smartphones: adherencia al tratamiento, actividad física, control del sueño, alimentación sana, recomendaciones de hábitos saludables, etc.

Existe un sinfín de sistemas y aplicaciones específicas de la salud en constante crecimiento. Todas estas soluciones tienen en común varias finalidades. Por un lado, reducir costes al sistema sanitario, ya sea público o privado, y al propio paciente, ahorrándole desplazamientos innecesarios; por otro lado, mejorar la calidad de vida inherente al estado de salud.

Fuente: aunclicdelastic.com

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