La Fundación Franz Weber, propuso trabajar en la transformación de los zoológicos en la CDMX.

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La muerte de Bantú, ocurrida hace unos días, y la de Jambi, el año pasado, han puesto en alerta la defensa de las especies en cautiverio y han abierto nuevamente el debate al respecto.

La directora de Proyecto Gran Simio México Paulina Bermúdez Landa lanzó en persona a la Secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México Tanya Müller García, una alerta para el orangután Toto, hermano de Jambi, con el fin de que sea enviado a Indonesia, donde podría ser reinsertado en su hábitat natural –atendiendo previamente a un protocolo para que su estancia sea exitosa–, o en su defecto sea trasladado al santuario para grandes simios en Sorocaba, Brasil.

Bermúdez le explicó a la funcionaria que desde el año pasado le hicieron la misma propuesta a Juan Arturo Rivera Rebolledo, ex director de Zoológicos y Vida Silvestre de la CdMx, sin embargo, fue rechazada bajo el argumento de que los grandes simios se encontraban en perfecto estado de salud.

Tanya Müller se mostró dispuesta a estudiar la propuesta y determinar si es lo mejor para Toto, no obstante, reconoció que no depende de las autoridades locales, sino del Gobierno federal otorgar o negar el permiso para el traslado del orangután.

Durante la reunión entre organizaciones de la sociedad civil y autoridades capitalinas, celebrada el pasado 15 de julio en las instalaciones de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) ubicadas en el centro de la capital, Gustavo Lozano, representante de la Fundación Franz Weber en nuestro país, propuso trabajar en la transformación de los zoológicos en la CdMx.

El representante de la ONG, señaló que la propuesta internacional ZOOXXI busca la reconversión de los zoológicos tal cual son conocidos actualmente, con la finalidad de adaptarlos a la ciencia y a la ética de nuestra época.

Durante la reunión, pidió a Müller que Bantú no sea reemplazado con otro animal y mejor se opte por implementar nuevas tecnologías que permitan a las personas interactuar desde una especie de zoológico virtual, “algo similar al Papalote Museo del Niño, pero con dinámica animal”, dijo.

“Es necesario reconocer que tenemos una deuda con los animales y con los ciudadanos que visitan los zoológicos”, comentó.
En su oportunidad, Paulina Rivero Weber, doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), subrayó que es necesaria una alianza entre sociedad, Gobierno y organizaciones para lograr la transformación del zoológico de Chapultepec.

“Es momento de que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no se adueñe de este movimiento”, enfatizó.

Y agregó que el actual modelo de los zoológicos no está contribuyendo con la educación de los niños que son el futuro de México: “estamos maleducando a los más pequeños y los estamos haciendo insensibles al dolor. Cómo no queremos tener un país indiferente y violento”, cuestionó.

Por ello, pidió a las autoridades “subirse al tren” en la búsqueda del bienestar de los animales y propuso a Müller firmar un convenio para lograr la transformación del recinto en Chapultepec.

WAP apuesta por la transformación de los zoos

Al igual que los activistas de la Fundación Franz Weber y Proyecto Gran Simio, Roberto Vieto, miembro de la organización internacional World Animal Protection, dijo en reciente entrevista para SinEmbargo, que el modelo tradicional de los zoológicos no puede prevalecer si se busca velar por el bienestar y la conservación de los animales no sólo en México, sino alrededor del mundo.

“Como organización de bienestar animal nosotros siempre decimos que los animales salvajes pertenecen a la naturaleza y por ello debemos trabajar por mantenerlos en su hábitat, libres de cautiverio”, dijo.
No obstante, señaló que los zoológicos pueden tener un importante papel en los esfuerzos de conservación de especies silvestres amenazadas o al borde de la extinción, siempre y cuando sean apegados a los más altos estándares de bienestar animal.

“Jamás se justificará la tenencia de animales para entretenimiento de las personas. Si las especies se mantienen en cautiverio debe ser por un esfuerzo real de conservación, porque en su hábitat natural se vean amenazados y puedan potencialmente llegar a la extinción”, puntualizó.

Fuente: SinEmbargo

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