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Negocios a flor de tierra

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A lo largo del año es común que se quemen llantas de todo tipo y por motivos tan diversos como celebraciones o manifestaciones callejeras. Sin embargo es en la época de frío y y con motivo de las fiestas de fin de año, en que se acentúa la práctica. En general se ignoran o se minimizan los daños a suelos, ambiente y salud. Las amenazas de las autoridades en cuanto a las sanciones a que se harán acreedores los que infrinjan las disposiciones poco se aplican, y son costumbres que, por citar datos de la misma autoridad, en las recientes fiestas decembrinas tomaron nuevo auge.

Siguiendo con los mismos datos duros oficiales, se menciona que hoy en día, el parque vehicular a nivel país ronda los veintiséis millones de unidades, cifra que en los próximos ocho años podrá ubicarse en treinta y cinco millones y medio de automotores, debido fundamentalmente a la recuperación esperada de la economía.

En las ciudades y poblaciones, gran parte de su cuadrícula urbana será la misma, las calles difícilmente se modificarán, por lo que la circulación será más lenta, el desgaste de las unidades aumentará al igual que la emisión de gases contaminantes y los lugares para estacionarse serán más escasos.

Entre las piezas que obligadamente se tienen que reponer, por terminar su ciclo de vida, están las llantas. Anualmente y con un cálculo conservador, se desechan al menos treinta millones de llantas viejas, a nivel país. Nueve de cada diez terminan abandonadas en tiraderos a cielo abierto o en depósitos clandestinos dañando el ambiente.

Otro factor que ha influido en el aumento de esta basura, es la importación indiscriminada de llantas, nuevas y usadas no siempre de la mejor calidad. Recuérdese el caso de las llantas con el dibujo remarcado a base de calor, que se vendían como nuevas y el alto riesgo que representaban a quien las usaba. O tipos de llantas que el mismo fabricante menciona no están diseñadas para nuestros caminos, de lo que se infiere que hay menos baches en otros lugares y mejor conservación de sus vías de comunicación.

Son famosos los grandes tiraderos existentes en algunas zonas del país: Tijuana, Ciudad Juárez y Tultitlán en el estado de México, son son verdaderos cerros representativos por su contaminación visual, ambiental, generación de más basura, fauna nociva, focos de enfermedades como el dengue y por los grandes incendios que han ocurrido. Únicamente en Tijuana y Juárez, se calcula que hay unos ochenta millones de llantas en desuso. Y así, a pequeña escala, se encuentran miles de sitios con las mismas características. La Ciudad de México genera al menos veinte por ciento del total de llantas usadas, aproximadamente unos seis millones de neumáticos inservibles cada año.

La mayoría de países en el mundo considera la quema de llantas como práctica ilegal, porque entre otras sustancias libera dioxinas, dióxido de cloro y furanos que son dos de los químicos más tóxicos conocidos por la ciencia y principales causantes del cáncer. Una sola llanta puede contaminar el equivalente promedio al de un automóvil durante todo un año y tarda en degradarse cerca de quinientos cincuenta años.

Estos humos tóxicos y sus gases, se desplazan por el aire como partículas en suspensión que se depositan en cualquier superficie, en los ojos, en la piel y son absorbidas al respirar. La aparición de enfermedades bronco-respiratorias puede ser inmediata o progresiva, también se generan afecciones en piel, ojos e insuficiencias cardíacas.

El equilibrio atmosférico se altera porque las sustancias tóxicas que se desplazan con los gases producto de la quema, al reaccionar con el oxígeno generan mayor absorción de energía calorífica que eleva la temperatura y facilita el efecto invernadero.

Son variadas las propuestas para aprovechar todo este material y entre las más conocidas, aunque poco difundidas, está el fabricar impermeabilizantes, jardineras, trabajos de bacheo y quema en hornos de cementeras, ladrilleras y plantas de luz. La quema en hornos de cualquier tipo queda en entredicho porque se requieren filtros y equipos especiales para eliminar los gases concentrados, ya que de lo contrario el efecto nocivo es el mismo. En trabajos de bacheo poco se emplea a pesar de que el resultado sería mayor durabilidad en las reparaciones. Países como Alemania lo emplean en la construcción de carreteras.

En Costa Rica, desde el 2004, se creó una empresa dedicada a procesar y reciclar llantas usadas, cuyo producto estrella lo denominaron llantión, paca cúbica de cien llantas de desecho altamente comprimidas. El producto se comercializa como una solución ambiental amigable para construir estructuras o muros de retención, estabilización de suelos y mejoramiento de drenajes. Calculan que la empresa ha procesado un millón y medio de llantas, lo que equivale a quince mil toneladas de esas piezas con un equivalente a doscientas cincuenta toneladas mensuales.

Además de no emitir a la atmósfera gases y sustancias contaminantes, el producto ofrece otras ventajas ambientales como ser un sustituto de piedras de río, lo que redunda en un beneficio conservador y proteccionista de las cuencas hidrográficas. Comparativamente el llantión ofrece más ventajas y beneficios que los gaviones, contenedores de piedras retenidos con mallas de alambre, con un costo aproximado de cuatro mil doscientos pesos por metro cúbico, contra un metro de llantión con un importe promedio de novecientos cincuenta pesos.

La forma: seguimos transitando desde hace más de treinta y cinco años por un época de crisis, cada día más aguda para muchos millones de compatriotas.

El fondo: existen oportunidades para que los que todavía pueden invertir, lo hagan en nuestro país, generen empleos dignos y contribuyan al desarrollo, sin olvidar que: TODOS SOMOS NATURALEZA.

ACACIA FUNDACIÓN AMBIENTAL A. C. [email protected]

Este artículo es responsabilidad de quien lo escribe y no refleja la opinión de Expok ni de sus colaboradores.

Fuente: Acacia Fundación Ambiental A.C

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