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ColumnistasMéxico, A.C.

México, A.C.

Por Javier Visoso

Entrevistarme con las diferentes Asociaciones Civiles con las que he tenido oportunidad de hacerlo, es tener un viaje por un México especial, un territorio con una esencia única, habitado por almas místicas, que sufren y que se esfuerzan, que no creen en ellas, pero que luchan porque es lo que han aprendido a hacer.

Cada plática con sus representantes es una experiencia única; es como ingresar a un óleo lleno de color y tonalidades, que cuenta una historia compleja y fascinante en cada pincelada.

Las voces de los representantes de estas organizaciones de la sociedad civil narran novelas enteras, llenas de pasión, de entrega y sobre todo, de empatía y entendimiento de las distintas causas que atienden.

Y cuando mis oídos recorren esta travesía de fonemas que dibujan perfectamente una realidad, me conmueve la pasión y el esfuerzo que realiza cada uno de los protagonistas y es entonces que se estremece mi alma y alcanzo un nuevo grado de sensibilización de todo lo que hay que trabajar por nuestro México.

He hablado en otros artículos acerca de la vinculación y es que cuando oigo estas historias y tantas necesidades, no me cabe duda de que todo ese sufrimiento se acabaría si tan sólo nos tomáramos de la mano y juntos construyéramos una nación para todos.

Los apoyos que otorga Fundación Ixim a las comunidades más necesitadas de Chiapas, los trabajos de las fundaciones Pro-Mixteca y Pro-Mazahua, en Oaxaca, los grandes y reconocidos esfuerzos de Fundación Merced, Reforestamos México, Casa de la Amistad para niños con Cáncer, ProEd y tantas y tantas fundaciones que podría mencionar que todos los días trabajan por construirnos un México mejor, estoy seguro de que tendrían un impacto más fuerte si en nuestro país existiera un organismo general que coordinara todos estos esfuerzos.

Tal vez un organismo que trabajara en conjunto con el INEGI, SEMARNAT y la Secretaría de Desarrollo Social para detectar las necesidades más apremiantes de nuestro país, que hiciera un diagnóstico de las comunidades más necesitadas y de las características sociales, culturales, geográficas y económicas de cada zona, para que todas estas instituciones tuvieran un centro de intercambio, de consulta y de integración que fortaleciera y complementara sus ámbitos de acción.

Si este organismo fuera operado por ciudadanos comprometidos, por la misma sociedad civil, estoy seguro de que tendríamos una entidad fuerte que contribuiría a coordinar todos los esfuerzos que se hacen en México y podríamos dar pasos mucho más acelerados.

No es una crítica a la labor que realizan todas las asociaciones civiles, pues me considero un ferviente admirador de cada una de ellas. Cada vez que he tenido oportunidad de acercarme, no hago más que encontrarme con gente valiente, decidida y con una calidez humana extraordinaria. Gente que se atreve a dar los pasos firmes y a seguir las acciones directas y en campo que se requieren para que nuestro país realmente cambie. Esta es más una reflexión, un desahogo a la impotencia que se siente cuando se ve cómo estos héroes requieren de muchos recursos, luchan todos los días por obtener donativos para su causa y más aún, cuando se sabe que del otro lado de la institución, allá en los rincones aislados y no tan aislados de nuestro territorio, hay gente que necesita ayuda urgente. Si estuviéramos mejor coordinados y vinculados, todas estas personas recibirían una atención más rápida. Podrían conocer al gran Oscar Tenopala y a tantos hombres y mujeres como él, y podría llegar más rápido su programa innovador, que busca y trabaja por extraer lo mejor de cada persona y lo mejor de cada comunidad para que, desde su ámbito cultural y preferencias, definan su propio esquema productivo.

Con más vinculación y mejor comprensión de todos los programas y todas las causas, podríamos construir la mejor institución para todos sus hijos y esta institución no sería de asistencia, sería formación de seres humanos libres e independientes. Esta institución se llamaría México, A.C.


Francisco Chávez Visoso

Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. En la Escuela Bancaria y Comercial (EBC) cursó la maestría en Administración y Mercadotecnia. Desde 2008 ha trabajado en actividades de Responsabilidad Social en empresas trasnacionales de origen mexicano. Actualmente labora en Grupo Bimbo desde donde busca aportar un grano de trigo a la mejora y fortalecimiento de la Responsabilidad Social y la Sustentabilidad.

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