RSE

Líderes que matan a pequeños productores

La ausencia de leyes claras sobre prácticas comerciales destruye el comercio justo.

Comercio de alimentos vía Shutterstock

Comercio de alimentos vía Shutterstock

Casi en cualquier mercado, el líder tiene el derecho de presionar a los proveedores para determinar el precio que más le convenga. Esta presión obliga a los productores menos eficientes a fusionarse, recortar gastos o abandonar el mercado para dejar el campo abierto a otros más eficientes. Sí, en ocasiones es bueno, ya que se traslada el beneficio a los consumidores con productos más baratos. El problema es que esto no es lo normal, de hecho, sucede en pocas ocasiones y genera que los mercados se ‘achiquen’.

El impacto que la empresa dominante tiene en la estructura de las cadenas de suministro está muy estudiado. Una investigación realizada entre los minoristas dominantes en el comercio de alimentos en Reino Unido reflejó que la producción de alimentos pasó de estar en manos de pequeños productores a manos de grandes explotadoras agrícolas y no cambiaron las condiciones de precio en el mercado.

La concentración en ciertos segmentos es particularmente evidente en las cadenas mundiales de suministro alimentario. Por ejemplo, tres grandes empresas controlan 80% del mercado mundial del té, cuatro firmas manejan 40% del comercio internacional de cacao, 51%, de la molienda de cacao, y 50%, de la fabricación de confitería. Walmart representa por sí sola 6.1% de las ventas al detalle en el mundo.

Esta gran concentración de líderes dominantes o de compradores de materias básicas, productores y minoristas los convierte en los estrechos conductos por los que deben pasar los alimentos hasta llegar al consumidor. Esta situación les da un enorme poder a la hora de fijar precios a los productos que adquieren.

El problema no queda aquí. El verdadero problema es la pasividad de los Estados frente a los abusos del que tiene la posición dominante. Esto es igual en México que en el mundo. Es una tendencia global.

Y cuando el Estado no hace nada, la presión es cada vez mayor. Los compradores ven la oportunidad de abusar de esta posición para extraer un valor desproporcionado del productor, pagando menos aunque los precios en el mercado sean altos y, al mismo tiempo, trasladando al productor todos los riesgos de que bajen los precios en el mercado.

En los últimos años, distintos órganos legislativos, judiciales y cuasijudiciales de todo el mundo han intentado hacer frente al abuso de posición del dominante en las cadenas de suministro, en especial, en el sector de los alimentos. Sin embargo, estas acciones han sido insuficientes.

En resumidas cuentas, los pequeños agricultores, principalmente los de países emergentes, están siendo expulsados de las cadenas mundiales de suministro de alimentos. Esto, al final, se traduce en un aumento de la pobreza, particularmente en las zonas rurales.

En México, este fenómeno se acentúa entre los pequeños productores y se extiende a proveedores de otro tipo de productos, como manufacturas.

Para evitarlo, la solución sería que el Estado extendiera una Ley de Prácticas Comerciales Leales. Hoy, el convenio que existe para tal fin por parte de la Secretaría de Economía ha mostrado su inutilidad, pues no es obligatorio para los grandes supermercados.

Ésta es una ley tan necesaria como las otras reformas estructurales que se han negociado. La población vería con buenos ojos medidas que forzaran a Walmart y a las cadenas de autoservicio a tratar mejor al resto de los proveedores de la cadena productiva. Ésta les desahogaría un poco de sus problemas de liquidez y les permitiría ser más competitivos.

Fuente: SERRABOU GINEBRA, Xavier. Líderes que matan a pequeños productores. Expansión. Año XLVI, n° 1174, septiembre 2015, p. 48.

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