Ambiental

Hace 3 décadas no existía conciencia ambiental

Hace 30 años las altas chimeneas de las fábricas significaban desarrollo, crecimiento y modernidad. Eran tiempos en los que incluso se hablaba del turismo como la “industria sin chimeneas”.

No había, en aquel entonces, conciencia alguna de que esas gruesas columnas -que se perfilaban dominando las grandes urbes- eran unas de las principales fuentes de contaminación y de deterioro ambiental pues, al liberar enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, contribuían a la aparición del calentamiento global, un fenómeno completamente desconocido hace tres décadas.

Hoy, aunque entre numerosos grupos e individuos ya se cuenta con una conciencia de lo que significa el cuidado ambiental, los daños en materia ambiental son enormes, ya que nuestro país registra pérdidas de la mitad de sus bosques, selvas, aguas superficiales, así como la desaparición de diversas especies.

El balance de los últimos años en lo que respecta al medio ambiente es negativo, asegura Alejandro Oropeza, ambientalista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien agrega que actualmente tenemos un país que ocupa el quinto lugar mundial en deforestación, tiene contaminación en sus principales cuerpos de agua, sus acuíferos están afectados y tiene un bajo porcentaje de aguas negras tratadas.

“Lo que se requiere en la nación son compromisos claros por parte de las autoridades con estos temas, pues está claro que la destrucción de los recursos ambientales no puede seguir siendo tema de importancia menor para quienes toman decisiones en este país.”

La apuesta por la sustentabilidad de los ecosistemas queda un tanto corta, advierten expertos, quienes además destacan que los puntos destacados en lo que va de este gobierno, en lo que refiere a medio ambiente, están un tanto rezagados de las necesidades óptimas que requiere el país.

Raquel del Ángel, también especialista de la UAM, destacó que la sobreexplotación de la tierra, la contaminación y el cambio climático han mermado considerablemente el capital natural, en un proceso donde el factor de mayor impacto ha sido la deforestación de los ecosistemas naturales.

Seguridad alimentaria

De acuerdo con los investigadores, uno de los mayores retos del país es lograr la seguridad alimentaria de manera sustentable pues, aunque el gobierno federal ha reconocido que el desabasto alimentario es un tema de seguridad nacional, se ha abierto la oportunidad de potenciar su capital natural y humano, aprovechando su diversidad agrícola de manera sustentable y consolidando un sistema científico-tecnológico-productivo que le permita garantizar la suficiencia y el abasto de los alimentos.

Por su parte, Greenpeace demanda una ley de responsabilidad ambiental y denuncia que en un contexto de cambio climático hay pasividad política para enfrentarlo, con un doble discurso del gobierno mexicano en materia de política energética, con ecosistemas degradados, con una falta de justicia ambiental que lleva a las comunidades a organizarse para preservar lo que las autoridades no son capaces de cuidar.

Patricia Arendar, directora de Greenpeace México, asegura que “no sólo tenemos un gobierno y un legislativo subordinados a los intereses privados, no sólo tenemos una alta degradación y destrucción ambiental. Además de todo eso, resulta que cuando quienes intentan proteger el medio ambiente buscan acceso a la justicia, se topan con corrupción, negligencia, desinterés y complicidad con las industrias que buscan ganancias sin importar la salud ni el medio ambiente”.

Para esta organización ambiental, los casos por excelencia en esta materia son el de las comunidades de Apaxco y Atotonilco de Tula, que se vieron obligadas a cerrar por sí mismas Ecoltec, la empresa que estaba afectando la salud pública de la región, y el caso de Minera San Xavier, donde la comunidad ha ganado todas las instancias jurídicas para evitar la minería de tajo a cielo abierto, y sin embargo la empresa, protegida por las autoridades ambientales, continúa arrasando con el cerro de San Pedro y contaminando las aguas de la región.

“Necesitamos justicia ambiental, necesitamos una ley de responsabilidad ambiental”, demandó Patricia Arendar.

Uno de los indicadores más contundentes del daño ecológico es también la extinción de especies y el incremento en el número de las amenazadas, el cual apunta que el número de especies extintas es de más de mil 600.

Asimismo se tiene constancia de que 221 animales están ya en peligro de extinción, entre los que destacan 43 especies de mamíferos, 72 de aves, 14 de reptiles, seis de anfibios, 70 de peces y 16 de invertebrados.

Fuente: El Financiero, Sociedad
Por: Miriam de Regil
Publicada: 28 de octubre de 2011.

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