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Firma ASA convenio para crear

Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) suscribió un Convenio General de Colaboración con el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesin), para producir y comercializar biocombustibles derivados de la planta Jatropha curcas (jatrofa) y que puedan utilizarse en la aviación.

ASA y Codesin desarrollarán una estrategia conjunta que permita dar certeza de comercialización a los productos y subproductos obtenidos de la jatrofa, la cual crece con mínimas cantidades de agua y es resistente a prolongadas sequías.

De las semillas de la jatrofa, explica ASA, se obtiene aceite no comestible, el cual se puede emplear para abastecer lámparas y motores de combustión, aunque también puede transformarse en biodiesel, a través de un proceso de refinación.

El convenio suscrito se complementará con la firma de contratos específicos para fortalecer una relación de largo plazo para ambos organismos, ya que se generarán ingresos para muchas comunidades que explotarán productos rentables y, al mismo tiempo, contribuirán a mejorar su calidad de vida.

Hace unos meses, ASA que dirige Gilberto López Meyer, anunció que iniciaría una serie de trabajos para comenzar en cuanto fuera posible la producción de combustibles más limpios para la aviación, ya que el objetivo es comenzar a realizar vuelos de prueba este mismo año.

A nivel mundial, hay una iniciativa de las líneas aéreas para reducir el impacto en el medio ambiente mediante el uso de combustibles más limpios.

Los denominados biocombustibles son energéticos derivados de fuentes renovables, que pueden sustituir total o parcialmente a los combustibles tradicionales derivados del petróleo.

La ventaja con los energéticos tradicionales en la aviación (turbosina y gasavión) es que pueden ser producidos a gran escala en diversas partes del mundo, incluyendo zonas desérticas.

De acuerdo con ASA, para el año 2015 el reto es que las aerolíneas que operan en el País consuman uno por ciento de energías menos contaminantes, lo que implica producir 40 millones de litros.

Los beneficios de que la industria aérea avance en esta materia es que se reducirán gases de efecto invernadero, se promoverá agricultura en tierras marginales y se generarán más empleos.

ASA ha celebrado talleres sobre biocombustibles sustentables en la aviación en los que ha manifestado que existen varias fuentes de energía amigables con el medio ambiente.

Es así como se ha manifestado el cultivo de diversas plantas como la jatrofa, higuerilla, algas y algunas halófilas como la salicornia, denominadas de “segunda generación”, las cuales no compiten por tierra o agua y que pueden ser utilizadas, de alguna manera, para beneficio humano.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) instó a los gobiernos de todo el mundo a llegar a un acuerdo sobre acciones en pro del medio ambiente en la pasada 37 Asamblea de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), celebrada en Montreal.

La industria de la aviación está unida para alcanzar tres objetivos: una mejora de 1.5 por ciento promedio anual en la eficiencia del combustible hasta 2020; la limitación de las emisiones netas a partir de ese año con un crecimiento neutro en carbono y por último la reducción a la mitad de las emisiones para 2050 respecto a 2005.

De acuerdo con los trabajos que ha realizado la IATA, los biocombustibles derivados de la biomasa como las algas, jatrofa y camelina pueden reducir su impacto en la emisión de carbono en 80 por ciento durante su ciclo de vida.

Si la aviación comercial usa biocombustibles en 6 por ciento para el año 2020, esto podría reducir la emisión de carbono 5 por ciento.

Desde hace varios años, la industria aérea está explorando alternativas fiables al queroseno que son sostenibles y tienen un menor impacto en las emisiones contaminantes.

En esa búsqueda, las exigencias actuales del combustible para aviones determinan que no se congelen a temperaturas frías y que no formen depósitos en los motores.

En la historia reciente de la aviación hay dos tipos de combustibles más limpios. Los de primera generación, que son producidos a partir de los azúcares, almidones, aceite o grasas de productos agrícolas con tecnologías convencionales.

Éstos competían por la tierra y agua, podían provocar deforestación, abuso de agua dulce o el agotamiento del suelo; la mayoría de esos combustibles no cumplían con las especificaciones de los energéticos para aviones.

Y los de segunda generación, los cuales son elaborados a partir de fuentes renovables, la biomasa no alimentaria, como algas, babasú, camelina, halófilas, jatrofa y otros.

Quiere sector aéreo participar

En la búsqueda de nuevas energías, la aviación quiere aportar en la reducción del medio ambiente.
Algas
– Se pueden cultivar con agua contaminada o salada.

– Son organismos simples.

– Producen hasta 250 veces más aceite que la soja de primera generación.

Babasú
– Árbol nativo de Brasil.

– Da alto rendimiento de aceite.

Camelina
– Cultivo energético que crece en la rotación con trigo y otros cereales.

Halófilas
– Crece en el suelo salado.

Jatrofa
– Requiere poca agua para consumo.

– Puede crecer en suelos poco fértiles para cultivo humano.

Fuente: Reforma, Suplemento Industria del Transporte, p. 16 y 17.
Reportera: Lilián Cruz.
Publicada: 8 de Noviembre de 2010

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