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Especialistas piden mayor regulación al cigarro electrónico

Este lunes, 129 especialistas y autoridades médicas de 31 países enviaron una carta a Margaret Chan, titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en apoyo a estrategias basadas en la evidencia científica para determinar las mejores políticas desde la salud pública para regular los cigarrillos electrónicos

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Este lunes, 129 especialistas y autoridades médicas de 31 países enviaron una carta a Margaret Chan, titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en apoyo a estrategias basadas en la evidencia científica para determinar las mejores políticas desde la salud pública para regular los cigarrillos electrónicos (Sistemas Electrónicos de Liberación de Nicotina o ENDS, por sus siglas en inglés).

La carta de los especialistas menciona que recientemente, la atención de los medios de comunicación se ha centrado en una declaración, realizada por un grupo de “especialistas en ciencia de la nicotina y en políticas de salud pública”, de los cuales lamentan que haga afirmaciones sobre el marketing, las emisiones, los daños y el uso de los cigarrillos electrónicos que son refutadas por la evidencia científica disponible.

Además, dicha declaración también hace públicas posturas tras las cuales no hay ninguna evidencia disponible, de hecho, no cita ni un solo estudio científico. Entre los firmantes, se encuentra el director del Departamento de Investigacion en Tabaquismo del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, Raúl H. Sansores.

La declaración también incluye varias recomendaciones de políticas públicas, incluyendo la exención efectiva de los cigarrillos electrónicos de los Artículos 8 y 13 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, e ignora el Artículo 5.3.

El Artículo 8 afirma que “Las Partes reconocen que la ciencia ha demostrado de manera inequívoca que la exposición al humo de tabaco es causa de mortalidad, morbilidad y discapacidad”, mientras que en el Artículo 13 se lee que “Las Partes reconocen que una prohibición total de la publicidad, la promoción y el patrocinio reduciría el consumo de productos de tabaco.”

Por otra parte, el Artículo 5.3 afirma que “A la hora de establecer y aplicar sus políticas de salud pública relativas al control del tabaco, las Partes actuarán de una manera que proteja dichas políticas contra los intereses comerciales y otros intereses creados de la industria tabacalera, de conformidad con la legislación nacional.”

La industria del tabaco, un “falso socio”

La carta afirma también que “es fundamental que la OMS y otras autoridades de salud pública no crean la estrategia bien documentada de la industria del tabaco para presentarse a sí misma como un “socio” y añade que si esta industria se hubiera comprometido a reducir el daño que causa el consumo de tabaco, anunciaría fechas para dejar de fabricar, dejar de hacer marketing y dejar de vender sus productos más dañinos, en lugar de sólo añadir los cigarrillos electrónicos a su mezcla de productos y tomar velozmente este nuevo mercado.

“También desistiría inmediatamente de su oposición agresiva a las políticas de control de tabaco, como son los aumentos en impuestos, advertencias de salud mediante gráficos en las cajetillas y empaques sencillos”, añade la carta.

Al entrar al mercado de los cigarros electrónicos, “la industria del tabaco sólo está manteniendo sus prácticas depredadoras e incrementando sus ganancias.” Como se ha afirmado en los lineamientos del Artículo 5.3 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, hay un “conflicto de interés fundamental e irreconciliable” entre los intereses de la industria del tabaco y los intereses de la salud pública.

Los especialistas afirman igualmente que, pese a que las autoridades de salud pública han adoptado los filtros y los cigarrillos “bajos en alquitrán” como estrategias de reducción de daños, los fabricantes no proporcionaron evidencias científicas y estaban perfectamente al corriente de que estas tecnologías en realidad no reducían el daño, sino que estaban diseñadas para promocionar las ventas asegurando a los ciudadanos preocupados que estos nuevos productos eran más seguros.

De acuerdo con los médicos firmantes, “las consecuencias negativas de estos productos se siguen expresando en forma de cáncer y enfermedades del corazón en los hospitales de todo el mundo.” Ignorar el vínculo entre los cigarros electrónicos y la industria del tabaco “es ignorar la obligación que tienen los países del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco de proteger las políticas públicas frente a las interferencias de la industria del tabaco.”

La promoción agresiva entre la juventud

La carta afirma también que “el marketing y la promoción agresiva de los cigarrillos electrónicos entre los jóvenes están bien documentados y la evidencia observada en EU y Corea del Sur muestra un rápido aumento del uso del cigarrillo electrónico entre la juventud, incluyendo tasas preocupantes entre jóvenes que nunca habían fumado un cigarrillo.” Un fabricante de cigarrillos electrónicos citado en la carta ha advertido a los padres de que “los niños pueden ser especialmente vulnerables” a los saborizantes de sus productos.

Para los especialistas de 31 naciones que firman la carta, los fabricantes de Sistemas Electrónicos de Liberación de Nicotina están haciendo una serie de afirmaciones falsas y sin pruebas, confundiendo al público para hacerle pensar que estos productos no hacen daño y efectivos como ayuda para dejar de fumar (algo que no se sabe).

Además, la mayor parte de los cigarros electrónicos son “usuarios duales”, que continúan fumando cigarrillos. Revisiones a la evidencia científica sobre las estrategias de reducir el consumo de cigarrillos en lugar de dejarlo del todo muestran que es improbable que los usuarios duales obtengan algún beneficio para su salud en lo que se refiere a enfermedades cardiovasculares.

Estudios poblacionales muestran de manera consistente que es menos probable que los fumadores que emplean estos dispositivos electrónicos dejen de fumar.

Además, aducen los científicos y especialistas, la evidencia es insuficiente para aceptar las afirmaciones que dicen que los Sistemas Electrónicos de Liberación de Nicotina son efectivos para dejar de fumar.

Un estudio encontró que “los fumadores muy motivados para dejar de fumar con cigarrillos electrónicos tenían menor probabilidad de continuar fumando que los fumadores que intentaban dejar de fumar sin ayuda con terapia sustitutiva de nicotina (de venta sin receta).” Sin embargo, este estudio muestra que el 80% de los fumadores que empleó cigarrillos electrónicos fracasó en su intento de dejarlo, frente al 84,6% de aquellos que lo intentaron sin ayuda.

Sustancias cancerígenas

Además, refirieron que hay buena cantidad de evidencia que afirma que los cigarrillos eléctricos liberan sustancias tóxicas en el medio ambiente. Estas sustancias incluyen partículas ultrafinas, propilenglicol, nitrosaminas específicas del tabaco, nicotina, compuestos orgánicos volátiles y carcinógenos y toxinas reproductivas, incluyendo benceno, plomo, níquel entre otras sustancias. Las propuestas para permitir el uso de Sistemas Electrónicos de Liberación de Nicotina dentro de espacios interiores, como lugares de trabajo, bares y medios de transporte, pueden conllevar una exposición significativa a estas sustancias.

Es importante señalar que la nicotina en sí misma no es inocua, y es por esto por lo que existen estrictas medidas regulatorias en marcha para controlar elmarketing de la terapia sustitutiva con nicotina para dejar de fumar. El informe de 2014 del Director Nacional de Salud de EEUU incluye una exhaustiva revisión de efectos agudos y a largo plazo de la exposición a la nicotina. El informe concluye, entre otras cosas, que la exposición a la nicotina tiene efectos adversos para el crecimiento fetal y el desarrollo, incluyendo el desarrollo del cerebro del feto. El fabricante de un cigarrillo electrónico en EEUU afirma en la etiqueta de su producto que la nicotina no es inofensiva. La intoxicación aguda por nicotina es bien conocida, y ha habido un aumento en el número de casos documentados de niños intoxicados accidentalmentetras ingerir el contenido líquido de los cartuchos de los cigarrillos electrónicos.

Desconocemos los riesgos y daños potenciales que estos productos pueden producir si siguen sin regularse. La ausencia de evidencia detallada sobre los efectos adversos sobre la salud no implica evidencia de que no existan estos efectos. Más bien, ha transcurrido un tiempo insuficiente para determinar qué efectos existen y su magnitud a nivel poblacional.

Sin aprobación regulatoria en ningún país

Los fabricantes no han conseguido aprobación regulatoria en ningún país para afirmar que los Sistemas Electrónicos de Liberación de Nicotina son productos eficaces para dejar de fumar o para reducir daños. Desde una perspectiva poblacional, es importante saber qué nuevos riesgos puede introducir un producto en el mercado.

Aplaudimos el compromiso de la OMS de escuchar las experiencias de países miembros que han implementado con éxito medidas de control del tabaquismo y han regulado las ventas, el marketing y el uso de Sistemas Electrónicos de Liberación de Nicotina. La implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco por sus 178 miembros demuestra un gran progreso en la disminución del daño causado por el tabaco y de la carga de enfermedades no transmisibles.

Hay evidencia de éxito en muchos países, incluyendo Australia, Brasil y Turquía. Australia prohíbe la importación y la venta de cartuchos que contengan nicotina. Brasil y Turquía prohibieron la importación, las ventas y el marketing de cigarrillos electrónicos hasta que, y a menos que, los fabricantes presenten información sobre la seguridad del producto.

Prevenir el inicio del consumo

Tanto la evidencia científica como la experiencia de buenas prácticas están disponibles para apoyar un marco regulatorio que sirva para prevenir el inicio del consumo entre los jóvenes y otros no consumidores de tabaco, para proteger de una exposición involuntaria a las personas en los espacios públicos, para regular elmarketing y para prohibir afirmaciones sin fundamento.

Un marco regulatorio así requeriría que los fabricantes presenten datos sobre la seguridad y la eficacia. En este caso, el uso de estos productos como ayuda para dejar de fumar (si la evidencia científica apoyara este uso) se llevaría a cabo bajo la supervisión de una autoridad sanitaria que pudiera controlar las afirmaciones de los fabricantes, establecer advertencias sanitarias sobre los riesgos, requerir el desglose de los ingredientes y los datos de seguridad, y regular la ingeniería de producto y ordenar la vigilancia.

Este es el camino que la OMS ha estado persiguiendo y fomentando. Le instamos a continuar haciéndolo de la misma forma.

Fuente: Animal Político

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