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¿Es la responsabilidad social una broma?

En muchas ocasiones, los que nos dedicamos a la responsabilidad social empresarial (RSE), nos hemos llegado a preguntar si estamos en el barco correcto. No es un cuestionamiento sobre la ética, sino sobre el presente, y más que nada, sobre el futuro.

Y es que a pesar del gran avance que ha tenido la RSE en los últimos 20 años, es necesario reconocer que siguen siendo las operaciones comerciales de muchas empresas, el problema más grande.

Compañías con una larga historia de contaminación todavía se niegan a ser responsables de la limpieza ambiental en los sitios contaminados. ¿Es la RSE una broma para ellas?

Esas mismas compañías también se niegan a corregir sus actos cuando se trata de malas prácticas comerciales que les reportan beneficios. ¿Es la sostenibilidad solo un chiste en su argot?

Sweatshop

Y cuando esos corporativos causan serios problemas a las comunidades, son tan reacios a pagar, que décadas de pleitos devienen mientras los daños persisten y la presión del gobierno aumenta. ¿Es el término materialidad solo una vacilada para ellos?

Y hablando de jocosidades, para estas mismas empresas es imposible creer que conceptos como tala desmedida, uso del trabajo infantil o inequidad de género, sean temas serios o que les causen preocupación.

Cuando esos negocios siguen existiendo y obteniendo beneficios, pese a todo el avance de la RSE, es que nos preguntamos ¿Llegará realmente un día en que los corporativos cambien por entendimiento y no por presión?, ¿O creer esto es una inocentada propia de este día, 28 de diciembre?

La cruda realidad

Siendo brutalmente honestos y fríos, muchas empresas generan ganancias de esa manera… no a través de la administración responsable de los recursos naturales, el respeto por las comunidades y el trato justo de los trabajadores, sino mediante la reducción de todos los costos posibles. Las compañías extractoras no se volvieron enormes y poderosas siendo conscientes de sus procesos. Tampoco dominaron el mercado con prácticas cuidadosas de transporte y refinación… La pregunta es si están dispuestas a cambiar esa ruta… y sí, aquí la pregunta se extiende a constructoras, textileras, maquiladoras, químicas, minoristas, armadoras y un largo etcétera.

Y si esos comportamientos suceden con los gigantes, los medianos o chicos no se quedan atrás… Los corporativos están bajo el escrutinio público y gubernamental pero ¿qué hay de los pequeños que no sienten la presión?, ¿Qué pasa con los microempresarios que están más preocupados por sobrevivir la quincena que por vencer al calentamiento global?

La pregunta que taladra entonces nuestro cerebro es… ¿Nos detendremos a tiempo?, ¿Será posible frenar el cambio climático y evitar que las próximas generaciones paguen por nuestras fallas?, ¿O simplemente verán hacia atrás y nos preguntarán — Por qué no hicieron nada — ?

Es la responsabilidad social una broma

Año con año se publican estudios que nos indican que, ante la pregunta si pagaríamos más por bienes sustentables, la mayoría respondemos que sí… ¿pero lo hacemos realmente en la práctica cuando nos encontramos en el supermercado con la brutal realidad de los precios?, ¿podemos esperar que ese cambio suceda en economías como la mexicana en donde la percepción generalizada es que cada día vivimos peor? Preguntarle a la población que vive en pobreza, si preferiría comprar bienes sostenibles, ¿no es una mala broma?

Hoy es 28 de diciembre, Día de los Inocentes… ¿Somos ingenuos por creer en que la responsabilidad social puede salvar al mundo o ser suficiente?

¡Por supuesto que no es suficiente! El gobierno, las ONG, los sindicatos, los consumidores, los inversores y el público en general tienen también que asumir un papel y una responsabilidad para la sociedad y nuestro planeta. La RSE no es suficiente. Las empresas no salvarán solas al mundo, aunque tengan que hacer mucho, es verdad.

Obviamente, el gobierno y las ONG también son esenciales en la búsqueda de la sostenibilidad. Sin su supervisión, muchos negocios no cambiarán a corto plazo.

Es igualmente obvio que las PyMEs por sí solas no pueden hacer el trabajo sin el apoyo de las grandes compañías que las presionen pero a la vez las apoyen para entender y caminar en la sostenibilidad.

Pero permanecer al margen y gritar solo que hay muchas empresas que no están haciendo su parte, no nos llevará mas que en reversa. Si aceptamos la realidad de que un cambio se está gestando y aprovechamos la creciente tendencia hacia la responsabilidad, los profesionales de la RSE pueden aprovechar el poder de los negocios, las ONG, el gobierno y la sociedad civil para hacer la diferencia.

¿Crees que es posible o solo una broma?

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