Ambiental

El periodismo verde es riesgoso, pero El País va a jugársela

El medio internacional se unió a Green Blod para informar este tipo de casos, ¡entérate!

Ante el panorama ecológico mundial, cientos de iniciativas han surgido para combatir al contaminación, disminuir los desechos e implementar medidas a favor del medio ambiente.

Cada una de estas iniciativas se han dado a conocer mediante los medios de comunicación, que sin duda, también han encontrado que en materia ambiental hay mucho qué informar y mucho por hacer.

Sin embargo, así como cualquier otro tipo de periodismo, el periodismo verde es riesgoso.

El periodismo verde es riesgoso

En los últimos años, en diferentes medios internacionales se ha escuchado acerca de persecuciones, intimidaciones, muertes y demandas a los periodistas que dan a conocer que algo no está bien.

Por ello, tres decenas de medios de todo el mundo han decidido unirse para investigar juntos escándalos medioambientales de todo el mundo. Con la coordinación del consorcio Forbidden Stories (Historias prohibidas), EL PAÍS se sumó así a una alianza con periódicos como The Guardian (Reino Unido), Le Monde (Francia), Expresso (Portugal), Die Zeit y Süddeutsche Zeitung (Alemania), Haaretz(Israel) Gazeta Wyborcza (Polonia) y otros medios y plataformas de Sudáfrica, Colombia, Kenia, Guatemala, Suiza, Suecia, Bélgica y otros. El proyecto, de nombre Green Blood (sangre verde) se define bajo el lema: “Silenciaron a los periodistas. Pero no silenciarán las historias».

Al menos cuarenta periodistas de los mencionados anteriormente han investigado durante ocho meses algunos escándalos medioambientales donde la prensa local ha sufrido de violencia y censura.

Entre las investigaciones que El País y otros medios se han involucrado están:

  • Minería de Arena en la India.
  • El níquel en Guatemala.
  • Oro en Tanzania.

Éstas se divulgarán en los siguientes días en más de veinte países.

Muertes de periodistas

Desde 2009 a la fecha, trece periodistas que se encontraban investigando escándalos ambientales han muerto, según datos del Comité para la Protección de Periodistas, quien aún analiza otras 16 muertes.

Otros tantos están sufriendo de intimidación, persecuciones, violencia y acoso. Estos hechos han incrementado tanto que en algunos lugares del mundo, el territorio del medio ambiente se ha convertido en uno de los más peligrosos para el trabajo periodístico, junto con el periodismo de guerra.

Según El País, los intereses empresariales, en connivencia con fuerzas de seguridad y políticos locales, han dificultado investigaciones en algunos de los espacios naturales en los que se realizan prospecciones y se explotan proyectos mineros. La búsqueda de materias primas en países con peores condiciones laborales y menores controles medioambientales ha llevado a abusos ecológicos, derrames con daños para la salud de la población local, amedrentamiento de periodistas, sacerdotes o líderes vecinales que se atreven a protestas e incluso a muertes y violaciones.

Para darle continuidad a las investigaciones que los periodistas locales han tenido que abandonar, durante ocho meses, unos cuarenta periodistas han estado trabajando bajo la coordinación de Forbidden Stories.

Tanzania, Guatemala e India centran estas investigaciones, donde multinacionales de la minería están obteniendo materias primas básicas para tecnología, electrodomésticos, móviles o productos de consumo que se venden principalmente en occidente. 

Algunos han utilizado empresas interpuestas para evadir certificados de respeto del medio ambiente.

Forbidden Stories

Forbidden Stories es un proyecto sin fines de lucro fundado por Freedom Voices Network. Cuenta con una red de periodistas cuya misión es continuar y publicar el trabajo de otros periodistas que enfrentan amenazas, cárcel o asesinato.

Según su sitio web, el objetivo «es mantener sus historias vivas y asegurarnos de que un número máximo de personas tengan acceso a noticias sin censura sobre temas cruciales como el medio ambiente, la salud, los derechos humanos o la corrupción».

Al proteger y continuar el trabajo de los reporteros que ya no pueden investigar, podemos enviar una señal poderosa a los enemigos de la prensa: incluso si logra detener a un solo mensajero, no detendrá el mensaje.

Acerca del autor

Janneth Del Real

Licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Ha trabajado en el periódico Mas por Más, revista SuperMujer, Pulso Pyme, Linio y en el Periódico AM de Querétaro. Actualmente desarrolla contenidos para Expoknews.

Mujer positiva que siempre busca el para qué de las cosas.

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