Colaboraciones

De refranes y verdad actual

Por: Pedro Silva

Entre nuestro padres y abuelos era habitual el uso de refranes, sentencias o proverbios que, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua son similares al contener un consejo o una enseñanza moral, como el de: “Ser agradecidos es virtud de los bien nacidos”

Por el razonamiento más elemental, todo aquel que recibe un beneficio debería responder con una acción que denote agradecimiento. No es juego de palabras y menos si lo referimos a lo más preciado que nos llega de la Naturaleza: vida, oxígeno, casa, alimentos, agua…

Todas las culturas sin excepción, desde que hay memoria antropológica e histórica, han reconocido el papel de la Naturaleza como proveedora de vida, honrándola con todo tipo de ceremonias. Desde la ofrenda a los cuatro puntos cardinales y al quinto que es en el que se encuentra el celebrante, que además de reconocer a la divinidad le pide permiso para el ceremonial, hasta aquellos en que se ofrecían sacrificios de animales, doncellas o guerreros.

Con la visión del siglo XXI eran ceremonias atroces, pero en el momento de ellos era un honor ser sacrificado a la divinidad.

Otra percepción coincidente está en la mitología griega cuya diosa Gea, la diosa de opulento pecho, dio nombre a la Tierra. No sólo creó el universo y dio a luz a las primeras generaciones divinas, sino que originó la raza de los mortales.

Llega otro 22 de abril que en la agenda ecológica, al igual que en los últimos cuarenta años, celebra el Día Internacional de la Tierra. La única diferencia hasta el momento la marca el que en 2009, a propuesta hecha por Bolivia ante las Naciones Unidas, se declaró la fecha como Día Internacional de la Madre Tierra.

Dada la influencia que comienzan a ejercer los pueblos indígenas, a pesar del tardío reconocimiento de sus derechos, paulatinamente se empieza a conocer como Día Internacional de la Pachamama. En lengua quechua es la palabra que denomina a la Madre Naturaleza.

La propuesta en voz del Presidente Evo Morales, fue avalada por aclamación por los ciento noventa y dos países miembros de la Asamblea General de la ONU. Reconoce que la Madre Tierra no es nuestra propiedad, sino que nosotros pertenecemos a ella y su importancia es mayor que la del mismo ser humano.

Sin cuestionar los beneficios del progreso, la modernidad y el desarrollo tecnológico, se produjo un fenómeno universal que divorció al ser humano de sus orígenes naturales. Por siglos se le vendió la idea de que era el rey de la naturaleza, lo que le hizo perder la reverencia por lo vital y sustantivo, al avanzar en una sociedad catalogada de civilizada, que intenta no darse cuenta del daño que infiere metódicamente al Planeta.

Mientras los que tienen el poder a nivel continente, nación, estado, municipio o grupo económico sigan jugando a las escondidas y crean que el problema es de otros o que no tienen facultades, serán el mejor ejemplo del deterioro de una civilización y su concepción de la vida. Es la paradoja entre los avances tecnológicos y científicos y el respeto a los derechos fundamentales de los semejantes y el entorno.

El mensaje es claro: como especie que se autodenomina superior, el respeto y el cuidado del ambiente son la única constante que le permitirán sobrevivir. Es necesaria una reingeniería de la visión y percepción del mundo natural y social, en la que el individuo se sienta parte del mismo y modifique el espejismo que lo llevó a sentirse el centro de la creación. Las bases para construir un mundo más equitativo están puestas, el reto es que haya decisión para lograr que la vida sea un derecho y no una carga difícil de sobrellevar.

La realidad ambiental: la degradación de suelos, agua y aire, la desertificación y la deforestación irracional, y los demás males de la larga lista, que se ciernen como una amenaza generadora de un panorama de inseguridad sanitaria global, son consecuencia de la visión y las políticas de lucro fácil y rápido, cuyas repercusiones las sufren los sectores más débiles y empobrecidos del mundo.

La demanda actual es anticiparse a la problemática futura realizando acciones para evitarlos. La historia ambiental del pasado cuarto de siglo demostró que no pensar en las consecuencias ambientales de los cambios tecnológicos, económicos y sociales impone costos ambientales y económicos que deben solucionarse con la actual generación y no repetirse con las futuras.

No se justifica pretextar que vivimos tiempos extraordinarios, una época de rápidos y desconcertantes cambios en las fuerzas y condiciones que configuran la vida humana. Esto es evidente tanto en la transformación de la naturaleza de la geopolítica, como en la comprensión cada vez mayor de las relaciones entre el ser humano y el mundo natural, variando entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados.

La forma: alcanzar el bienestar de todos los que construimos el gran edificio social.
El fondo: un nuevo enfoque ético no sólo referido al hombre, sino a la Tierra y a la vida, porque: TODOS SOMOS NATURALEZA.

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  • […] Fuente: expoknews.com Categories: Gestión Ambiental Tags: bienestar social, cambios económicos, cambios sociales, cambios tecnológicos, cuidado de la naturaleza, cuidado medio ambiente, degradación de agua, degradación de suelos, degradación del aire, desarrollo sustentable, desertificación, desforestación, ética medioambiental, historia ambiental, medio ambiente, medioambiente, naturaleza, realidad actual medioambiental Comentarios (0) Referencias (0) Dejar un comentario Referencia […]

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