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¿Cómo rescatar la vida urbana en la nueva normalidad?

la urbanidad misma está en juego. ¿Qué serán las ciudades sin las interacciones sociales que nos permitan intercambiar ideas, opiniones, valores y conocimientos?

El urbanismo temporal y táctico ofrece soluciones simples y de bajo costo para hacer que las calles y otros espacios públicos sean seguros y sociables durante este tiempo de distanciamiento físico.

Las restricciones pandémicas de COVID-19 nos han recordado el papel vital que juega el espacio público en nuestro bienestar físico y mental. Necesitamos movernos, sentir la luz del sol y el aire fresco y  ver, hablar e incluso cantar  al interactuar con otras personas.

Los encierros y el «distanciamiento social» han limitado nuestra participación en la vida pública y en los espacios públicos. Como resultado, las ciudades alrededor del mundo han reportado una decremento en la salud y el bienestar, empezamos a notar aumentos en la depresión, violencia doméstica, rupturas de relaciones y divorcios.

¿Qué pasa con el bienestar de nuestras ciudades? El evitar caminar y utilizar el transporte público y optar por el uso del automovil podría matar a nuestras ciudades.

Según la trayectoria que llevamos con la pandemia sugiere que el distanciamiento físico podría extenderce por algún tiempo más. El sutil «paso y hacerse a un lado» que la gente usa habitualmente para interactuar con otras personas al caminar a través de espacios urbanos abarrotados, ha dado paso al acto muy contundente de «detenerse y cruzar», ya que ahora las personas procuran evitarse en corredores demasiado estrechos.

Necesitamos actuar rápidamente para adaptar nuestros espacios públicos para que sean seguros y además apoyen la actividad social. Nuestro objetivo debe ser evitar que la gente tema estar en las ciudades y con muchas personas. Aquí es donde los enfoques conocidos como  urbanismo temporal y táctico  entran como una forma de reconfigurar rápidamente los espacios públicos para crear lugares que sean seguros y sociales.

A medida que los impactos de la COVID-19 en la vida pública se vuelven más evidentes, también se hace evidente el espacio en las calles dado por el sustancial decremento del tráfico de vehículos, al ver esta oportunidad las ciudades de todo el mundo han comenzado a replantearse la distribución de los espacios asignados para los peatones en las calles.

¿Una revolución mundial del espacio público?

Teóricos urbanos, como Jane Jacobs y Richard Sennett, han argumentado durante mucho tiempo que la interacción social es el alma de las ciudades, la pandemia de COVID-19 puede verse como un ataque a la propia urbanidad.

Pero el distanciamiento social / físico no debe impedir la interacción social. 

Las principales ciudades del mundo están redefiniendo espacios en las calles para que las personas caminen y vayan en bicicleta de manera segura, deben actuar rápidamente porque la necesidad de aumentar dicho espacio público para las personas es más urgente que nunca.

¿Cómo se puede hacer esto? Después de todo, las propuestas de diseño urbano suelen tardar meses o años en realizarse. Los enfoques de urbanismo táctico sortean este obstáculo al recurrir a una paleta de materiales, objetos y estructuras de bajo costo, ampliamente disponibles y flexibles para crear rápidamente nuevas formas de espacio público.

En  LondresBerlín, Bogotá, Filadelfia, Minneapolis, Vancouver, Ciudad de México y Milán, se están creando carriles para bicicletas utilizando pintura y conos que se usan para desviar el tráfico. 

En Dublín se está proporcionando más espacio para los peatones reduciendo espacios de estacionamiento y bahías de carga.

A nivel nacional, Nueva Zelanda ha creado un fondo de urbanismo táctico dotando de carriles para bicicletas y ampliación de senderos.

Entonces, ¿qué está pasando en Australia? No mucho, sin embargo se enfrenta a los mismos problemas, lo que provocó acciones inmediatas para recuperar el espacio público para caminar y andar en bicicleta.

A pesar de esto, se han estudiado poco los enfoques de diseño e implementación localmente específicos que pueden ofrecer los espacios urbanos enfocados a las necesidades actuales de las personas.

Hacer que suceda

El urbanismo temporal y táctico no es nuevo en Australia. se ha estado haciendo desde la década de 1980 cuando Swanston Street de Melbourne se transformó en un oasis verde en el transcurso de una noche, esto ayudó a reimaginar el centro de la ciudad como un lugar diseñado para los peatones lo que dio forma a  su regeneración social y económica a largo plazo.

Este y otros  proyectos más recientes han demostrado que el urbanismo temporal y táctico agrega valor más allá de la actividad física y la interacción social. Los esquemas exitosos pueden aumentar la vitalidad de las calles y vecindarios, involucrar a las comunidades locales y mejorar el sentido local del lugar.

Las Empresas sociales  y los grupos comunitarios están bien posicionados para realizar dichos proyectos, debido a su entusiasmo, agilidad y redes locales. Los gobiernos también tienen un papel crucial en maximizar los beneficios públicos. Todos los días de la semana, entre el mediodía y las 2 p.m., la ciudad de Melbourne cierra temporalmente la calle Little Collins Street entre las calles Swanston y Elizabeth, cediendo la calle a los peatones: ¡así de fácil!

Los espacios urbanos de nuestras ciudades están llenos de ese potencial para una mayor flexibilidad, experimentación e innovación. Por ejemplo,  el estacionamiento en la calle se puede convertir fácilmente en espacios para socializar y comer al aire libre. Un espacio sin ocupar puede convertirse en un cine al aire libre.

¿Temporal o permanente?

La pandemia de COVID-19 y sus restricciones asociadas han creado un experimento social épico a escala global. Argumentamos que la urbanidad misma está en juego. ¿Qué serán las ciudades sin las interacciones sociales que nos permitan intercambiar ideas, opiniones, valores y conocimientos?

¿Podemos darnos el lujo de cambiar las ciudades diseñadas para automóviles a las que les hemos dedicado décadas y ahora remodelarlas para los peatones? Si no actuamos ahora, la vida social de las ciudades que sustentan nuestra economía, creatividad y cultura está en riesgo.

Necesitamos contrarrestar los impactos sociales de COVID-19 experimentando en pequeños espacios públicos. El urbanismo temporal y táctico ofrece soluciones simples, de bajo costo y ágiles.

Deberíamos actuar rápidamente para que las calles sean seguras y sociables durante esta crisis. La salud a largo plazo de las personas y las ciudades depende de ello.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.

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