- Advertisement -
NoticiasSalud¿Alarma exagerada? Científicos cuestionan el hallazgo de microplásticos en el cuerpo humano

¿Alarma exagerada? Científicos cuestionan el hallazgo de microplásticos en el cuerpo humano

Banner Economía Circular Banner Economía Circular

Durante los últimos años, las investigaciones sobre microplásticos han captado la atención de la comunidad científica, los responsables de políticas públicas y los medios de comunicación internacionales. Estudios de alto perfil han afirmado detectar microplásticos y nanoplásticos en órganos humanos como el cerebro, la sangre, la placenta, los testículos y las arterias, generando preocupación por sus posibles impactos en la salud. Sin embargo, a medida que el volumen de publicaciones aumenta, también lo hacen las dudas sobre la solidez metodológica de muchos de estos hallazgos.

Si bien nadie cuestiona que la contaminación plástica es omnipresente —la producción de plástico se ha multiplicado por 200 desde la década de 1950 y menos del 10 % se recicla—, lo que hoy se debate es la calidad de la evidencia que sustenta algunas conclusiones alarmantes. Según información de The Guardian, científicos especializados en química analítica han advertido que varias investigaciones sobre microplásticos podrían estar reportando falsos positivos, lo que plantea riesgos tanto para la credibilidad científica como para el diseño de regulaciones basadas en evidencia débil.

Investigaciones sobre microplásticos bajo la lupa científica

Las investigaciones sobre microplásticos en tejidos humanos enfrentan un desafío central: la detección de partículas extremadamente pequeñas se encuentra al límite de las capacidades analíticas actuales. Técnicas como la pirólisis acoplada a cromatografía de gases y espectrometría de masas (Py-GC-MS) se utilizan ampliamente, pero presentan limitaciones importantes cuando se aplican a muestras biológicas complejas.

Un análisis reciente identificó al menos 18 estudios que no consideraron adecuadamente que ciertos tejidos humanos, especialmente los ricos en grasa, pueden generar señales químicas fácilmente confundibles con plásticos comunes. Esto es especialmente relevante en órganos como el cerebro, que contiene aproximadamente un 60 % de lípidos, lo que incrementa el riesgo de falsos positivos en los resultados.

El caso más emblemático fue un estudio que afirmaba que los niveles de microplásticos en el cerebro humano habían aumentado de forma acelerada entre 1997 y 2024. Aunque el artículo fue publicado en una revista de alto impacto, posteriormente recibió una carta de “Asuntos pendientes” señalando “controles de contaminación limitados y falta de pasos de validación”, lo que podría afectar la fiabilidad de las concentraciones reportadas.

investigaciones sobre microplásticos

El químico ambiental Dušan Materić, del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental, fue contundente al respecto: “Se sabe que la grasa produce falsos positivos en la prueba del polietileno. El cerebro es mayoritariamente grasa”. Para él, más de la mitad de los artículos de alto impacto que reportan microplásticos en tejidos biológicos presentan serias dudas metodológicas.

Argumentos a favor y en contra: entre la alarma y la cautela

Quienes defienden estas investigaciones sobre microplásticos argumentan que el campo se encuentra en una fase temprana de desarrollo y que no existe aún un “manual” estandarizado para medir partículas tan pequeñas en el cuerpo humano. El profesor Matthew Campen, autor principal de varios estudios cuestionados, sostuvo que muchas críticas “son conjeturales y no están respaldadas por datos reales”, y reconoció que el objetivo es mejorar continuamente los métodos disponibles.

Desde esta perspectiva, los estudios pioneros cumplen una función exploratoria fundamental: poner el tema sobre la mesa y acelerar el desarrollo de mejores técnicas analíticas. Además, publicaciones como The Lancet han advertido que los plásticos representan un “peligro grave, creciente y poco reconocido” para la salud humana, considerando todo su ciclo de vida, desde la extracción de combustibles fósiles hasta su eliminación.

En contraste, los críticos señalan que publicar resultados poco robustos puede generar alarmismo injustificado. Cassandra Rauert, química ambiental de la Universidad de Queensland, afirmó que “muchas de las concentraciones de microplásticos que se informan son completamente irreales” y subrayó que no es biológicamente plausible que grandes partículas de entre 3 y 30 micrómetros atraviesen barreras biológicas y se acumulen en órganos vitales.

investigaciones sobre microplásticos

Además, existe el riesgo de que evidencia errónea derive en políticas públicas mal diseñadas. Regulaciones basadas en datos débiles no solo pueden ser ineficaces, sino que también pueden ser utilizadas por los grupos de presión de la industria del plástico para desacreditar preocupaciones legítimas sobre la contaminación ambiental y sus impactos reales.

Riesgos regulatorios y efectos colaterales de la evidencia científica débil

La publicación de estudios metodológicamente débiles puede erosionar la confianza en la ciencia y alimentar narrativas negacionistas. Roger Kuhlman, exquímico de Dow Chemical, calificó esta situación como “una bomba”, al obligar a reevaluar “todo lo que creemos saber sobre los microplásticos en el cuerpo, que al parecer no es mucho”.

Desde el ámbito regulatorio, la falta de estándares específicos para el análisis de microplásticos y nanoplásticos complica la toma de decisiones. A diferencia de otros contaminantes, aún no existen guías ampliamente aceptadas que establezcan controles de calidad mínimos, blancos analíticos obligatorios o validaciones cruzadas entre técnicas.

No obstante, hay señales positivas. Expertos como Frederic Béen, de la Vrije Universiteit Amsterdam, destacan que el uso de múltiples técnicas analíticas está mejorando rápidamente y que cada vez se reduce la incertidumbre sobre la presencia de microplásticos. El verdadero reto, subrayan, es determinar con precisión cuántos hay y qué implicaciones reales tienen para la salud humana.

investigaciones sobre microplásticos

Rigor científico antes que titulares

El debate en torno a las investigaciones sobre microplásticos revela una tensión clave entre la urgencia de comprender un problema emergente y la necesidad de mantener los estándares científicos más altos. Si bien es altamente probable que los seres humanos estén expuestos a microplásticos de forma cotidiana, la evidencia actual sobre su distribución y concentración en el cuerpo sigue siendo limitada y, en algunos casos, poco fiable.

Para la comunidad científica, las empresas y los responsables de políticas públicas, el camino a seguir exige mayor colaboración, transparencia metodológica y cautela en la comunicación de resultados. Como advirtieron varios expertos, generar alarma sin datos sólidos no solo es irresponsable, sino que puede socavar los esfuerzos reales por reducir la contaminación plástica. En un contexto donde la producción de plástico sigue en aumento, avanzar con rigor y evidencia robusta es tan importante como actuar con urgencia.

PLATIQUEMOS EN REDES SOCIALES

spot_img
spot_img
spot_img

Lo más reciente

DEBES LEER

TE PUEDE INTERESAR