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Cero emisiones, cero sustento: Shein retira sus afirmaciones climáticas

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La promesa de un futuro “cero emisiones” se ha convertido en una de las banderas más visibles de las grandes corporaciones. En un mercado saturado de discursos verdes, los compromisos climáticos funcionan como símbolos de modernidad, innovación y responsabilidad. Sin embargo, cuando estas declaraciones no se sostienen con datos claros, metas verificables y planes públicos de transición, el mensaje se transforma en un riesgo reputacional de alto impacto. La historia reciente de Shein es una prueba de cómo la narrativa puede derrumbarse cuando se enfrenta al escrutinio legal y social.

Según un artículo de edie, en Alemania, uno de los mercados más exigentes en materia de consumo responsable, la plataforma de moda rápida decidió dar un paso atrás. Shein retira sus afirmaciones climáticas más visibles tras una denuncia por lavado verde que cuestiona la falta de sustento detrás de su promesa de cero emisiones netas para 2050. El caso no solo pone en jaque la credibilidad de la empresa, sino que abre un debate más amplio sobre el uso de compromisos ambientales como estrategia de marketing. La discusión ya no es si las marcas deben ser sostenibles, sino cómo demostrarlo con hechos.

Shein retira sus afirmaciones climáticas y enfrenta su primer gran reto legal

La organización ambiental Deutsche Umwelthilfe (DUH) presentó una demanda contra Infinite Styles Services Co., operador de la plataforma de Shein en Alemania. El argumento central fue que las declaraciones de “cero emisiones netas” violaban las leyes de protección al consumidor. Según DUH, no existían explicaciones claras ni evidencia que respaldaran el compromiso.

Para el consumidor promedio, estas afirmaciones transmitían la idea de que el impacto ambiental de la empresa ya estaba disminuyendo. Esa percepción, señalaron los activistas, generaba una ventaja competitiva injusta frente a otras marcas que sí transparentan sus procesos. La demanda expuso la brecha entre el discurso y la realidad operativa de la compañía.

Ante la presión legal, Shein optó por presentar una declaración de cese y desistimiento. Este acuerdo es legalmente vinculante y contempla sanciones económicas si se incumple en el futuro. En lugar de llevar el caso a los tribunales, la empresa eligió retirar sus mensajes climáticos más visibles, reconociendo implícitamente la fragilidad de su narrativa.

Un compromiso alineado con estándares, pero sin resultados visibles

A principios de 2025, Shein anunció su meta de cero emisiones netas para 2050. El objetivo se alineaba con el Estándar Corporativo de Cero Neto de la iniciativa Science Based Targets (SBTi). Esto implicaba reducir en un 90% sus emisiones absolutas respecto a una línea base de 2023.

El compromiso incluía emisiones de Alcance 1, 2 y 3, abarcando desde operaciones directas hasta toda su cadena de suministro. En teoría, se trataba de un enfoque integral y ambicioso. Sin embargo, la falta de una hoja de ruta pública y verificable debilitó la credibilidad del anuncio.

La contradicción más evidente llegó con sus propios informes. En 2024, las emisiones totales de Shein aumentaron un 23% interanual. Este dato desató cuestionamientos sobre la viabilidad real de su promesa y reforzó la percepción de que el compromiso estaba más cerca del marketing que de la transformación estructural.

Un gigante con huella ambiental descomunal

Shein es una de las cadenas de moda más grandes del mundo. Su modelo de producción acelerada y de bajo costo ha redefinido la industria, pero también ha multiplicado su impacto ambiental. En 2024, reportó 26 millones de toneladas métricas de CO₂e en todos los alcances.

Esta cifra casi duplica las emisiones reportadas por Inditex, la empresa matriz de Zara. La comparación ilustra la magnitud del desafío al que se enfrenta Shein si realmente busca una transición climática creíble. No se trata solo de optimizar procesos, sino de replantear un modelo de negocio completo.

La escala de sus operaciones convierte cualquier promesa en un compromiso de alto riesgo. Cada palabra pesa, y cada omisión se amplifica. En este contexto, la narrativa climática no puede separarse de los números, porque son ellos los que determinan la legitimidad de cualquier declaración.

El efecto en la confianza del consumidor

DUH sostuvo que el consumidor promedio interpretaría la promesa de cero emisiones como una señal de mejora ambiental inmediata. Esa percepción, sin datos que la respalden, puede inducir a decisiones de compra basadas en información incompleta o engañosa.

La confianza, uno de los activos más frágiles de una marca, se erosiona cuando se detectan inconsistencias. En mercados con regulaciones estrictas, como Alemania, la transparencia ya no es opcional. Es un requisito básico para operar con legitimidad.

El caso de Shein demuestra que el greenwashing no solo es un problema ético, sino también legal. Las empresas que no acompañan sus discursos con métricas claras y verificables se exponen a sanciones, pérdida de reputación y boicots de consumidores cada vez más informados.

Más allá del “cero neto”: otras afirmaciones bajo la lupa

Durante la investigación, DUH también encontró etiquetas como “ecológico” y “100 % natural” en productos de Shein. Estas afirmaciones carecían de respaldo técnico, lo que motivó nuevas acciones legales. El proceso sigue en curso y podría ampliar el alcance del caso.

Este patrón revela un problema sistémico en la comunicación de la marca. No se trata de un error aislado, sino de una estrategia basada en términos aspiracionales sin sustento verificable. La consecuencia es una crisis de credibilidad que se extiende a toda su narrativa ESG.

Para las empresas globales, el mensaje es claro: cada palabra debe estar respaldada por datos, auditorías y planes de acción. En la era de la rendición de cuentas, la ambigüedad ya no es una opción.

Un nuevo liderazgo frente a una crisis de credibilidad

Hace aproximadamente un año, Shein nombró a su primer director global de sostenibilidad. Mustan Lalani, con experiencia previa en Tetra Pak, asumió el reto de construir una estrategia ambiental creíble desde cero. Su llegada marcó un intento por profesionalizar la gestión ESG de la empresa.

Sin embargo, el contexto no podría ser más complejo. Hereda una narrativa cuestionada, cifras en aumento y procesos legales en marcha. El desafío no es solo comunicar mejor, sino transformar estructuras internas que permitan una reducción real de emisiones.

El liderazgo en sostenibilidad, en este caso, deberá demostrar que el cambio es posible incluso en modelos de negocio intensivos en recursos. La coherencia entre discurso y acción será la medida de su éxito.

Shein retira sus afirmaciones climáticas: una lección para la industria

La decisión de retirar sus mensajes más visibles no elimina el problema de fondo. Al contrario, lo expone ante una audiencia global. Shein retira sus afirmaciones climáticas como respuesta a una presión que seguirá creciendo en otros mercados.

El caso se convierte en un precedente para la industria de la moda rápida. Las promesas sin sustento ya no pasan desapercibidas. Cada compromiso debe ser medible, auditado y comunicado con claridad. De lo contrario, el riesgo reputacional supera cualquier beneficio de marketing.

Para el sector, esta historia marca un punto de inflexión. El futuro no se construye con slogans, sino con transformaciones reales. La sostenibilidad dejó de ser una narrativa aspiracional para convertirse en un estándar exigible.

La historia de Shein refleja el momento crítico que atraviesa la comunicación corporativa en temas ambientales. Las marcas ya no pueden esconderse detrás de declaraciones ambiguas ni de metas lejanas sin planes concretos. Shein retira sus afirmaciones climáticas como resultado de un sistema que exige coherencia, evidencia y responsabilidad.

Más allá de este caso, la lección es clara: la sostenibilidad no se promete, se demuestra. En una era de consumidores informados y regulaciones estrictas, solo las empresas que alineen su discurso con acciones verificables podrán construir confianza duradera y un verdadero impacto positivo.

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