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Basura orgánica, negocio sostenible

Parte de los problemas que nos han traído los procesos modernos de industrialización, urbanización y crecimiento de la población son los asociados con la generación de basura. Como sabemos, ésta se genera al mezclar residuos de distintos tipos, con valor potencial que, al juntarse caóticamente, pierden su posible utilidad y valor.

Al respecto, se estima que en menos de 40 años, la generación de desechos sólidos en México se multiplicó nueve veces. Así, se produce 0.965 kg diario por persona y, de ese total, poco más de la mitad es residuo orgánico.

Aunque son biodegradables, su acumulación ocasiona problemas ambientales y de salud. Para su recolección y transporte, se destinan recursos, así como terrenos para los rellenos sanitarios, en donde además se producen gran cantidad de contaminantes, olores, fauna nociva, hasta incendios.

Por otra parte, los cultivos de alimentos y fibras necesitan fertilizantes químicos que, en gran parte, terminan también como contaminantes de suelo, agua y aire, contribuyendo también al calentamiento global.

La separación de basura y, posteriormente, el procesamiento de su parte orgánica como composta contribuye a solucionar parte de los dos problemas. Es decir, el uso de los residuos orgánicos, en vez de contribuir al problema de la basura, puede convertirse en una solución.

La composta contiene minerales que reducen la necesidad de fertilizantes químicos pero con ventajas adicionales, como una liberación de nutrientes más acorde con las necesidades de las plantas.

Además, contienen materia orgánica que ayuda a mejorar la estructura del suelo, favorece el desarrollo da lombrices e insectos benéficos, reduce la compactación del suelo y mejora la retención de agua.

La producción de composta es una alternativa de negocio y la materia prima se tiene disponible casi gratuitamente. En particular, si se considera que una tonelada de nitrógeno vale cerca de 13,000 pesos y una de fósforo 7,500.

En la composta, el valor aumenta por los demás nutrientes y otras cualidades que tiene, además de la reducción de los aspectos negativos de los agroquímicos. Sin embargo, el costo es casi simbólico.

Al devolver los desperdicios al suelo, la ciudad y el campo se pueden volver a vincular en forma armónica para restituir fertilidad a la tierra y resolver en gran parte el problema de la basura urbana.

Fuente: Eleconomista.com.mx
Por: Verónica Páez Rivera es especialista de la Subdirección de Centros de Desarrollo Tecnológico en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.
Publicada: 6 de diciembre de 2011.

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