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Amazon pide “pruebas de productividad” a su plantilla: ¿control o presión laboral?

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El diario Fortune ha informado que, según documentos internos e información obtenida por Business Insider, Amazon está solicitando a sus empleados corporativos que presenten evidencias claras de su desempeño, en un proceso que exige enumerar entre tres y cinco logros concretos que reflejen su mejor trabajo. Estas pruebas de productividad en Amazon forman parte de un nuevo enfoque en la evaluación del desempeño que, según se dice, prioriza resultados medibles, impacto individual y contribuciones directas al negocio.

Lejos de ser un hecho aislado, esta práctica se inserta en una tendencia más amplia dentro de las grandes corporaciones tecnológicas, donde la presión por demostrar valor y productividad se ha intensificado. Un antecedente claro ocurrió en X (antes Twitter), cuando Elon Musk asumió la dirección y exigió a los empleados justificar semanalmente sus logros, marcando un cambio cultural que hoy se replica, con matices, en otras compañías líderes del sector.

¿En qué consisten las pruebas de productividad en Amazon?

Las pruebas de productividad en Amazon se integran al proceso interno de evaluación del desempeño conocido como Forte, que sirve como base para definir la remuneración futura de los empleados. Según la guía interna, los trabajadores deben describir proyectos, objetivos, iniciativas o mejoras de procesos que demuestren el impacto tangible de su labor dentro de la empresa.

Además de enumerar logros, se solicita a los empleados explicar qué acciones tomarán para seguir creciendo profesionalmente dentro de Amazon. La directriz incluso invita a considerar situaciones en las que se asumieron riesgos o se innovó, aun cuando los resultados no hayan sido los esperados, lo que sugiere un discurso orientado al aprendizaje y la mejora continua.

Amazon cuenta con alrededor de 350.000 empleados corporativos y una plantilla total de aproximadamente 1,56 millones de personas a nivel mundial. La mayoría de los trabajadores corporativos están sujetos a este proceso, lo que da cuenta de la magnitud del cambio cultural que implica este nuevo estándar de evaluación.

Desde la postura oficial, la compañía sostiene que estas evaluaciones no deben interpretarse como un preludio de despidos. La productividad, argumenta Amazon, es una métrica habitual en el mundo corporativo y su actualización responde a la necesidad de alinear desempeño, compensación y objetivos estratégicos, no a una intención inmediata de reducir personal.

pruebas de productividad en Amazon

¿Evaluación o sentencia laboral en un contexto de despidos e IA?

Pese al discurso corporativo, resulta inevitable cuestionar si las pruebas de productividad en Amazon no se perciben, en la práctica, como una forma de presión adicional para los trabajadores. La exigencia de demostrar valor constante puede convertirse en una sentencia implícita para quienes no logren cumplir con estándares cada vez más elevados, en un entorno donde el margen de error se reduce.

Este cuestionamiento cobra mayor fuerza al considerar que Amazon ha llevado a cabo despidos masivos de manera paralela. En octubre, la empresa recortó 14.000 puestos corporativos, en un contexto marcado por una fuerte reestructuración interna y una apuesta decidida por la eficiencia operativa. Aunque Andy Jassy, CEO de la compañía, ha insistido en que estos recortes no están motivados por la IA ni por razones financieras inmediatas, el impacto en la percepción de los empleados es innegable.

Al mismo tiempo, Amazon está invirtiendo de manera agresiva en inteligencia artificial. La compañía anunció una inversión adicional de 100 millones de dólares en IA generativa a través de AWS y hasta 50 mil millones de dólares para expandir infraestructura de IA y supercomputación. Este contraste —mayor exigencia humana y creciente automatización— alimenta la sensación de que los trabajadores compiten no solo entre sí, sino también contra las máquinas.

En este escenario, la narrativa de “mejorar la productividad” puede interpretarse como una carrera constante por no quedar rezagado ni ser sustituido, especialmente en una empresa que define la IA como un futuro “compañero de equipo” capaz de transformar radicalmente la plantilla.

El diario Fortune ha informado que, según documentos internos e información obtenida por Business Insider, Amazon está solicitando a sus empleados corporativos que presenten evidencias claras de su desempeño, en un proceso que exige enumerar entre tres y cinco logros concretos que reflejen su mejor trabajo. Estas pruebas de productividad en Amazon forman parte de un nuevo enfoque en la evaluación del desempeño que, según se dice, prioriza resultados medibles, impacto individual y contribuciones directas al negocio.
Lejos de ser un hecho aislado, esta práctica se inserta en una tendencia más amplia dentro de las grandes corporaciones tecnológicas, donde la presión por demostrar valor y productividad se ha intensificado. Un antecedente claro ocurrió en X (antes Twitter), cuando Elon Musk asumió la dirección y exigió a los empleados justificar semanalmente sus logros, marcando un cambio cultural que hoy se replica, con matices, en otras compañías líderes del sector.
¿En qué consisten las pruebas de productividad en Amazon?
Las pruebas de productividad en Amazon se integran al proceso interno de evaluación del desempeño conocido como Forte, que sirve como base para definir la remuneración futura de los empleados. Según la guía interna, los trabajadores deben describir proyectos, objetivos, iniciativas o mejoras de procesos que demuestren el impacto tangible de su labor dentro de la empresa.
Además de enumerar logros, se solicita a los empleados explicar qué acciones tomarán para seguir creciendo profesionalmente dentro de Amazon. La directriz incluso invita a considerar situaciones en las que se asumieron riesgos o se innovó, aun cuando los resultados no hayan sido los esperados, lo que sugiere un discurso orientado al aprendizaje y la mejora continua.
Amazon cuenta con alrededor de 350.000 empleados corporativos y una plantilla total de aproximadamente 1,56 millones de personas a nivel mundial. La mayoría de los trabajadores corporativos están sujetos a este proceso, lo que da cuenta de la magnitud del cambio cultural que implica este nuevo estándar de evaluación.
Desde la postura oficial, la compañía sostiene que estas evaluaciones no deben interpretarse como un preludio de despidos. La productividad, argumenta Amazon, es una métrica habitual en el mundo corporativo y su actualización responde a la necesidad de alinear desempeño, compensación y objetivos estratégicos, no a una intención inmediata de reducir personal.
¿Evaluación o sentencia laboral en un contexto de despidos e IA?
Pese al discurso corporativo, resulta inevitable cuestionar si las pruebas de productividad en Amazon no se perciben, en la práctica, como una forma de presión adicional para los trabajadores. La exigencia de demostrar valor constante puede convertirse en una sentencia implícita para quienes no logren cumplir con estándares cada vez más elevados, en un entorno donde el margen de error se reduce.
Este cuestionamiento cobra mayor fuerza al considerar que Amazon ha llevado a cabo despidos masivos de manera paralela. En octubre, la empresa recortó 14.000 puestos corporativos, en un contexto marcado por una fuerte reestructuración interna y una apuesta decidida por la eficiencia operativa. Aunque Andy Jassy, CEO de la compañía, ha insistido en que estos recortes no están motivados por la IA ni por razones financieras inmediatas, el impacto en la percepción de los empleados es innegable.
Al mismo tiempo, Amazon está invirtiendo de manera agresiva en inteligencia artificial. La compañía anunció una inversión adicional de 100 millones de dólares en IA generativa a través de AWS y hasta 50 mil millones de dólares para expandir infraestructura de IA y supercomputación. Este contraste —mayor exigencia humana y creciente automatización— alimenta la sensación de que los trabajadores compiten no solo entre sí, sino también contra las máquinas.
En este escenario, la narrativa de “mejorar la productividad” puede interpretarse como una carrera constante por no quedar rezagado ni ser sustituido, especialmente en una empresa que define la IA como un futuro “compañero de equipo” capaz de transformar radicalmente la plantilla.
Presión por la productividad y riesgos para la salud laboral
Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial, el aumento de estas prácticas plantea serias preocupaciones sobre la salud física y mental de los colaboradores. La presión constante por rendir más, documentar cada logro y justificar el propio valor puede derivar en estrés crónico, ansiedad laboral y desgaste profesional.
Las industrias tecnológicas, en particular, han normalizado estándares de disciplina laboral que priorizan la eficiencia por encima del bienestar. La exigencia de resultados medibles, combinada con evaluaciones frecuentes y comparativas, puede erosionar la motivación intrínseca y fomentar una cultura de miedo al bajo desempeño.
Además, cuando la productividad se convierte en el principal indicador de valor, se invisibilizan aportaciones menos cuantificables pero igualmente relevantes, como el trabajo colaborativo, el acompañamiento a equipos o la construcción de cultura organizacional. Este sesgo puede afectar de manera desproporcionada a ciertos perfiles y profundizar desigualdades internas.
Para las empresas que aspiran a liderar en ESG, el desafío está en equilibrar eficiencia y cuidado. La productividad sostenible no puede sostenerse a costa de la salud de las personas, especialmente en un contexto donde la tecnología ya acelera los ritmos de trabajo de forma constante.
Productividad en la era de la automatización
Las pruebas de productividad en Amazon reflejan una tendencia más amplia: en un mundo hiperconectado y tecnológicamente acelerado, a los trabajadores se les exige rendir como máquinas, con la esperanza de no ser reemplazados por ellas. Aunque las empresas defienden estas medidas como herramientas de mejora, el riesgo es que se transformen en mecanismos de control y presión permanente.
pruebas de productividad en Amazon

Presión por la productividad y riesgos para la salud laboral

Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial, el aumento de estas prácticas plantea serias preocupaciones sobre la salud física y mental de los colaboradores. La presión constante por rendir más, documentar cada logro y justificar el propio valor puede derivar en estrés crónico, ansiedad laboral y desgaste profesional.

Las industrias tecnológicas, en particular, han normalizado estándares de disciplina laboral que priorizan la eficiencia por encima del bienestar. La exigencia de resultados medibles, combinada con evaluaciones frecuentes y comparativas, puede erosionar la motivación intrínseca y fomentar una cultura de miedo al bajo desempeño.

Además, cuando la productividad se convierte en el principal indicador de valor, se invisibilizan aportaciones menos cuantificables pero igualmente relevantes, como el trabajo colaborativo, el acompañamiento a equipos o la construcción de cultura organizacional. Este sesgo puede afectar de manera desproporcionada a ciertos perfiles y profundizar desigualdades internas.

Para las empresas que aspiran a liderar en ESG, el desafío está en equilibrar eficiencia y cuidado. La productividad sostenible no puede sostenerse a costa de la salud de las personas, especialmente en un contexto donde la tecnología ya acelera los ritmos de trabajo de forma constante.

pruebas de productividad en Amazon

Productividad en la era de la automatización

Las pruebas de productividad en Amazon reflejan una tendencia más amplia: en un mundo hiperconectado y tecnológicamente acelerado, a los trabajadores se les exige rendir como máquinas, con la esperanza de no ser reemplazados por ellas. Aunque las empresas defienden estas medidas como herramientas de mejora, el riesgo es que se transformen en mecanismos de control y presión permanente.

Para quienes analizan estos fenómenos desde la responsabilidad social, el caso de Amazon invita a una reflexión profunda sobre el futuro del trabajo. La verdadera innovación no debería centrarse solo en hacer más con menos, sino en construir modelos laborales donde la tecnología potencie a las personas sin deshumanizarlas. En la era de la IA, la productividad no puede ser el único parámetro del valor humano dentro de las organizaciones.

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