«De la conducta de cada uno depende el destino de todos». – Alejandro Magno.

El 19 de septiembre de 2017 por la mañana yo era una persona; para la tarde ya era otra. Si tú también viviste el sismo de 7.1 que azotó a México ese martes seguramente estás de acuerdo conmigo. Este acontecimiento nos cambió como personas y como nación.

Caminé a casa esa tarde. En las calles se percibía todavía el miedo; la ansiedad de las personas por localizar a sus familias, el dolor, el trauma. No dejamos pasar las horas antes de que todo aquello se convirtiera en esperanza. Hombres y mujeres de todas las edades salieron a las calles para ser voluntarios en labores de rescate. Vaciamos los supermercados e inundamos las redes tratando de ayudar a quienes todos sabíamos que los necesitarían, no por unas horas sino por largo tiempo.

En los últimos días he sido una de muchos testigos de cómo en una situación de crisis las fronteras que hemos impuesto en términos de edad, raza y religión desaparecen. Las empresas se pusieron las pilas para ayudar, pero nuestros voluntarios arriesgaron su vida para ayudar a otros.

Todavía no encuentro las palabras para describir lo que se siente saber que, incluso aquellos que perdieron familiares y amigos en medio de la tragedia eligieron levantar escombros antes que llegar a los albergues. La solidaridad se siente y te enchina la piel.

Semana y media después de estos acontecimientos muchos seguimos sin poder dormir. Nos sabemos vulnerables. Aún quienes no han tenido pérdidas materiales o humanas, vieron su vida cambiar para siempre. Nuestros voluntarios se olvidan de ellos y salen a ayudar. Prestan sus manos, su tiempo y su vida para reconstruir la ciudad y los corazones de sus ciudadanos. Al mismo tiempo quizá encuenten el camino para reconstruirse también a sí mismos, pero eso es secundario.

Cada uno de esos voluntarios ha sido una luz en medio de la oscuridad y ha un rostro de fuerza para encarar la crisis. Para los afectados son un pilar de apoyo, y para el resto de nosotros una ejemplo a seguir. Así que gracias.

Gracias a cada persona que levantó una piedra porque con ella ayudó a construir un castillo de solidaridad. Gracias a cada persona que acercó víveres a los damnificados, porque al hacerlo alimentó a una nación que necesita más que nunca preocuparse por los suyos. Gracias a quienes salieron a las calles, a quienes ofrecieron terapia, a quienes se desprendieron de todo para poder brindarse a los demás. Porque en el corazón de cada uno de ellos se encuentra lo que necesitamos para dar vida al México que todos queremos.

30 frases de voluntariado

Quizá yo no tenga ahora las palabras adecuadas para agradecer a quienes salieron a la calle a reconstruir una nación, pero diversos líderes antes de este momento eligieron las frases adecuadas para describir su labor y agradecerla.

Por ello en Expok hemos reunido frases de voluntariado dichas por personajes célebres que pueden ayudarnos a decir gracias. ¿Nos ayudas a compartirlas para que lleguen a esos voluntarios que entregaron todo de sí mismos en los últimos días?

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.

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