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Fundación Telefónica; Programa Proniño, un gran aporte

Por: Emilio Guerra Díaz

En repetidas ocasiones hemos señalado la importancia que los empresarios dan a la educación. Recientemente en un foro de la AFP (Asociación de Profesionales de la Procuración de Fondos, por sus siglas en inglés), donde tocamos el tema de la Responsabilidad Social Corporativa y el desarrollo de estrategias para que las Organizaciones de Sociedad Civil pudiesen establecer alianzas, señalamos que a las corporaciones les llama la atención invertir recursos en ese rubro, ya sea educación formal, informal o no formal.

En ese espacio destacamos cómo los bancos en México, casi todos, están desarrollando programas de educación financiera con diversos enfoques para contribuir a mejorar las finanzas personales, fomentar la adecuada administración, creación de un patrimonio familiar o impulsar el ahorro y la planeación.

Sobre los tipos de educación que muchas fundaciones empresariales en el mundo impulsan se tiene claridad en la formal, pues es la que se imparte o adquiere en instituciones formalmente constituidas como escuelas, institutos y universidades y cuentan con pleno reconocimiento oficial. Prácticamente abarca a todos los niveles de la educación y a los educandos que incluso desean curar posgrados, un excelente ejemplo es la Fundación Beca (del empresario Carlos Fernández) que financia estudios tanto en universidades en nuestro país como del resto del mundo.

Pero la educación informal es la que imparten especialistas y cuyos cursos, diplomados, talleres, seminarios y encuentros pueden o no contar con reconocimiento público, pero su valor estriba en que ayudan a generar capacidades en la población beneficiada o en asociaciones filantrópicas que prestan servicios a la comunidad.

Piense usted por ejemplo, el Diplomado que ofrece la Fundación Merced “Dirección y Gerencia para Organizaciones Sociales” que comprende 9 módulos impartidos por especialistas en su tema y que a la postre contribuyen a mejorar la administración, planeación y otorgamiento de servicios de las instituciones filantrópicas que lo cursan, al tiempo que también les brindan apoyo para delinear estrategias para su propia sustentabilidad.

La educación no formal abarca una serie de actividades donde se utilizan estrategias para por ejemplo, “aprender jugando”, reproducción de conocimiento de generación en generación o bien, la aplicación de técnicas sencillas para generar un bien.

Pienso en la enseñanza de huertos de cultivos de traspatio de instituciones como Ciceana de Margie Simon de Ortiz y el Grupo para Promover la Educación y el Desarrollo Sustentable, A.C. de Margarita Barney. En ambos casos la enseñanza estriba en procurar que las comunidades más pobres tengan seguridad alimentaria al sembrar sus propias hortalizas. En una experiencia que conocí muy de cerca, de Ciceana en Yucatán, la coordinadora del proyecto Beatriz Ruiz Palacios, convino con 5 comunidades la creación de estos huertos dirigido a mujeres.

Muchas se mostraron escépticas y decidieron no participar. Las que sí lo hicieron, al cabo de unos meses, habían formado sus huertos familiares. Ciceana y la Fundación que financió parte del proyecto acordaron que una de las obligaciones que tendrían las beneficiarias directas sería que compartirían lo aprendido con las mujeres que habían decidido permanecer como observadores. De esta manera, la estrategia de involucramiento de más familias floreció y la educación no formal, en este caso de cara a cara, fue contundente.

Recientemente Fundación Telefónica, con su Programa Proniño, ha mostrado la valía del quehacer fundacional en la atención y apoyo a la educación. Fundación Telefónica decidió constituir esta iniciativa inspirada en el deseo de cumplir con su misión institucional adecuando los recursos con los que cuenta para tener un mayor impacto social.

El propósito que Fundación Telefónica declara en su página electrónica es muy clara: “pretende que su labor contribuya al desarrollo de las sociedades donde opera a través del acceso a la educación y al conocimiento, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación”; y el objetivo de su programa Proniño es contribuir a erradicar el trabajo infantil en Latinoamérica a través de brindar al infante acceso a la educación de calidad.

Este noble propósito me recuerda una sesión de trabajo que tuvimos en Oaxaca, hace ya varios años con el Grupo de Fundaciones Comunitarias que impulsaba el Centro Mexicano para la Filantropía, donde aprendimos una máxima que promueve la brasileña Fundación Abrinq por los derechos de la Infancia que reza: “el lugar de los niños no es la calle, es la escuela”.

De tal manera que el esfuerzo de Fundación Telefónica está perfectamente alineado a su misión institucional y los propósitos de vinculación de la empresa con la comunidad.

So pretexto de la conmemoración del Día Internacional contra el trabajo infantil y la celebración del quinto aniversario del Programa Proniño, la Fundación Telefónica organizó la Carrera Proniño con mucho éxito y logró los objetivos planteados, entre los que destacan poner el tema en la agenda pública, sumar a personas a esta causa social, consolidar alianzas de instituciones que son responsables de la problemática como la Organización Internacional del Trabajo, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y desde invitar a medios de comunicación que den seguimiento a esta problemática que podremos combatir a través de la denuncia pública.

Varios medios de comunicación dieron cobertura al evento y Expok no fue la excepción pues reseñó ampliamente los pormenores de la Carrera, pero vale la pena compartir con el lector algunos de los resultados de Proniño en sus primeros 5 años de vida:

• 26 mil niños mexicanos han sido beneficiados directamente por el programa
• Al dar seguimiento a la incorporación de los infantes a la vida laboral se tiene un índice de asistencia a la escuela del 96%, lo que significa que se ha logrado que uno de cada 3 niños ya no trabajen.
• La Fundación ha impulsado en 140 escuelas la creación de Aulas Fundación Telefónica, que incorporan tecnologías de información y comunicación. Están dotadas de equipos de cómputo y personal de apoyo para guiar el uso del Internet, Impulsar una alianza estratégica con Save The Children para ampliar la cobertura tanto de los servicios como la calidad de los mismos.

El valor agregado de Telefónica es amplio y se advierte que la niñez beneficiada obtiene beneficios adicionales como:

• Disminución de la brecha del analfabetismo tecnológico, pues en comunidades pobres se tiene acceso al mundo informático
• Adquisición de hábitos pedagógicos y educativos con acompañamiento y seguimiento de personal docente
• Mejoría en la calidad de vida de los niños y sus familias por la enseñanza (no formal) de hábitos de limpieza, nutrición y salud
• Involucramiento de la comunidad para cuidar sus centros y aulas
• Suministro de bienes para la escuela y educandos como: materiales para mantenimiento y mejora de instalaciones, provisión de uniformes y alimentos para evitar que los niños deserten de la escuela

Estamos pues ante un programa exitoso al cual podemos sumarnos. Bienvenidas estas iniciativas y felicidades a la Fundación Telefónica por lograr que los niños de comunidades pobres y marginadas permanezcan en la escuela.

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