La confianza digital (Digital Trust) ya es un activo estratégico indispensable para las organizaciones que operan bajo la presión de amenazas avanzadas, la proliferación de inteligencia artificial y entornos tecnológicos interdependientes. A medida que las corporaciones aceleran su transformación digital, es vital garantizar prácticas confiables, seguras y éticas, diferenciadores competitivos que impactan la reputación, la continuidad operativa y la toma de decisiones de negocio.
Leonardo García, Auditor e Instructor Senior en BSI, subraya que la confianza digital es una prioridad inmediata en la agenda de dirección y riesgo corporativo: “La adopción responsable de soluciones digitales exige marcos sólidos que integren seguridad, privacidad y ciber resiliencia de forma coherente”.
De acuerdo con el Global Digital Trust Insights 2026, la encuesta anual de PwC —que recoge la visión de casi 4 mil ejecutivos de negocio y tecnología— el 60 % de las organizaciones está incrementando inversión en gestión de riesgo cibernético como respuesta a la volatilidad global, aunque apenas un 6% ha implementado completamente medidas de gestión de riesgos de datos.
En el caso de México, la edición local de la encuesta Digital Trust Insights 2026 evidencia que 69 % de las empresas identifica el malware potenciado por IA como su principal preocupación, y 66 % aumentará su presupuesto en seguridad digital para el próximo año. Estos resultados ilustran una brecha significativa entre intención y ejecución, abriendo oportunidades para que las normas ISO ayuden a estructurar estrategias sólidas y efectivas centradas en confianza digital.

El desafío de la IA y nuevos focos de riesgo. Su avance ha multiplicado la superficie de ataque y cambiado radicalmente la naturaleza de las amenazas. Informes recientes señalan que organizaciones están adoptando estrategias de gobernanza de datos tipo Zero Trust para contrarrestar riesgos de datos generados o manipulados por IA, como sesgos, datos contaminados (“model collapse”) y brechas en la verificación de autenticidad de la información.
Además, la creciente sofisticación de fraudes con IA —como deepfakes y phishing altamente personalizados— está erosionando la confianza del consumidor y socios de negocio por igual. Estos riesgos no solo afectan sistemas y activos, sino también experiencias digitales críticas, como transacciones financieras y mecanismos de autenticación
La norma ISO 27001:2022 como base estructural. Esta ISO es una de las referencias más importantes para establecer un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI) que articule políticas, personas y tecnologías hacia objetivos organizacionales claros.
Este marco permite establecer un lenguaje común entre las áreas de tecnologías de la información, el negocio y el cumplimiento legal, facilitando una comprensión compartida de los riesgos y responsabilidades. Al mismo tiempo, ayuda a priorizar las inversiones con base en riesgos reales y medibles, alineándolas con los objetivos corporativos de la organización.
De esta manera, la gestión de la seguridad deja de ser un asunto exclusivamente operativo para integrarse a la estrategia de negocio, lo que facilita sustentar y justificar decisiones ante la alta dirección, juntas directivas y órganos reguladores.

La norma también sirve como punto de integración con otros marcos clave que fortalecen la confianza digital, como:
- ISO 31000 — gestión de riesgos.
- ISO 27005 — orientación en riesgos de seguridad de la información.
- ISO 42001 — gestión de sistemas de IA.
- ISO 22301 — continuidad de negocio y resiliencia.
- ISO/IEC 27701 — gestión de privacidad de datos.
- ISO 27017 y 27018 — seguridad en la nube y protección de datos personales.
Este conjunto de normas permite construir un ecosistema robusto que responde a las demandas de auditoría, cumplimiento regulatorio y gestión de terceros, áreas donde muchas organizaciones aún muestran vulnerabilidades importantes.
La confianza digital no se logra de manera inmediata, requiere un enfoque estratégico sostenido desde la alta dirección, acompañamiento con métricas claras, comunicación efectiva de riesgos y beneficios, y una plataforma normativa integrada que permita gestionar amenazas en un entorno tecnológico en constante cambio.
BSI mantiene su compromiso con las organizaciones para fortalecer sus capacidades en Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI), alineándolos con los elementos esenciales de la confianza digital: ciberseguridad, cadena de suministro digital y gobernanza de ecosistemas digitales e IA, entre otros.
“Solo con un compromiso serio hacia prácticas éticas, resilientes y transparentes, la confianza digital puede convertirse en verdadero diferenciador estratégico; para ello, las organizaciones deben situar a la ISO 27001:2022 y a todo su ecosistema de normas como pilares de su estrategia global de seguridad”, concluye García.









