Liderazgo masculino vs. Femenino: sus estilos y sus efectos

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Por Nureya Abarca y Nicolás Majluf

Si bien es cierto y comprobado que las mujeres deben sortear más obstáculos para llegar a los lugares más altos en la jerarquía corporativa, todavía es tema de debate si hay diferencias en las conductas de hombre y mujeres como líderes y en su respectiva eficacia cuando dirigen a otros.

Para responder estas preguntas, hicimos una encuesta en la que se estudia los estilos de liderazgo de hombres y mujeres y el respectivo impacto en sus subordinados. La muestra fue tomada de 37 firmas chilenas relativamente grandes, con 427 líderes elegidos aleatoriamente entre las 500 empresas más grandes con al menos 100 empleados. La muestra abarca todos los sectores económicos significativos de dicho país.

Se escogieron subordinados, dos hombres y dos mujeres, para cada líder. Se encuestó a todos los subordinados. En promedio, llevaban 4,5 años trabajando con sus superiores.

Los estilos de liderazgo
Para efectos de la comparación, definimos tres estilos de liderazgo con sus respectivos componentes entre paréntesis:

a) El transformacional es aquel donde el líder se fija altos estándares de conducta para convertirse en modelo de sus dirigido (influencia mediante la idealización). También fija metas futuras y se propone cumplirlas (estimulo intelectual); hace mentoring y motiva a los empleados a pensar más allá de ello mismos (motivación inspiracional).

b) El estilo transaccional funciona sobre la base de relaciones de intercambio con los subordinados. Se transan recompensas por el buen desempeño y castigos por el malo. Este líder deja en claro las responsabilidades de sus subordinados, monitorea su desempeño (preocupación por cada individuo, por su desempeño y por las razones de éste) y los recompensa con incentivos previamente acordados (recompensas según desempeño).

c) El estilo correctivo-evasor se puede manifestar en la fijación de una norma o estándar y castigar su no cumplimiento (gestión activa en caso de excepción), en esperar que surjan los problemas para actuar (gestión pasiva-evasora), y en no actuar ni decidir ni asumir responsabilidades (laissez-faire).

Si comparamos las puntuaciones de hombres y mujeres respecto de cuánto tienen de cada atributo (de 1 a 7), según sus subordinados, vemos que las mujeres puntúan más alto en todos los aspectos del liderazgo transformacional y transaccional (vea la tabla “Estilos de liderazgo de hombres y mujeres”). En tanto, los hombres son más percibidos como inclinados a las formas menos virtuosas de liderazgo: la gestión pasiva-evasora y el laissez-faire.

En lo referido al impacto que tienen los estilos de liderazgo (vea la tabla “El impacto en los subordinados del género y de los estilos de liderazgo”), encontramos que las mujeres también tienen un impacto mayor que los hombres. Este efectos se mide a partir de los esfuerzos extra que los empleados desean realizar motivados por su líder, de la satisfacción de trabajar bajo su mando y de cuán eficaces los perciben La tabla indica que los subordinados reportaron diferencias entre las líderes transaccionales por un lado, y los líderes transformacionales (hombres y mujeres) y los líderes transaccionales masculinos, por el otro. Independientemente del género de los subordinados.

Esto se podría explicar porque las mujeres que han llegado a un puesto de gestión son aquellas que han usado los estilos transaccionales que suelen ser considerados como masculinos. Es posible que las mujeres necesiten demostrar que manejan esta forma de liderar para ser ascendidas en un entorno dominado por hombres.

Fuente: Harvard Business Review, p. 72-73
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