Kodak, reciclado de cámaras de un sólo uso: un programa enmarcado en desarrollo sostenible

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kodakEl nombre de Kodak ha sido, a lo largo de la historia, sinónimo de fotografía. De forma interesante, hoy también deja impresa su imagen en el desarrollo sostenible.

Sucede comunmente que uno sale de vacaciones y la cámara, accidentalemnte, se queda en casa o simplemente decidimos no llevarla porque no se quieren arriesgar los equipos costosos. En este contexto, y en una acción obvia de marketing, el mercado de las cámaras de un sólo uso es una realidad. En este renglón, Kodak ha desarrollado productos que permiten a los consumidores hacer fotografías de alta calidad en cualquier momento, en cualquier lugar, desde las gradas de un estadio de fútbol hasta debajo del agua.

Sin embargo, lo verdaderamente interesante es -en el contexto actual, donde las empresas están bajo la lupa y se les exige sustentabilidad- ¿Cuál es el destino de estas cámaras una vez que los usuarios las desechan?

La respuesta de Kodak es más que sólida en ese aspecto, teniendo en marcha programas de reciclado de cámaras de un solo uso en muchos países (aunque no sé si “reciclado” sea el nombre correcto porque en realidad el programa se acerca más a la “reutilización”.) La reutilización es cuando se vuelve a utilizar el componente o el material tal como está, sin transformación alguna, a diferencia del reciclado, donde el material es tratado mediante algún proceso físico o químico para luego ser reinsertado en la cadena productiva.

Cuando un cliente lleva sus fotos a imprimir a un centro de revelado, el personal extrae el rollo para procesarlo y regresa la carcasa a Kodak, quien sustituye algunas partes y vuelve a poner en el mercado la cámara. Estos productos, como las latas de aluminio, tienen un alto índice de reciclaje. A finales de 2001, la Agencia de Protección del Medioambiente de los Estados Unidos reconoció el liderazgo de Kodak, concediéndole el premio “Socio del Año” por el programa de reciclado y reutilización de cámaras, que al día de hoy suma ya más de 1.5 billones de piezas.

El programa no es exclsuivo de E.U., ya que aquellos laboratorios que no están en la Unión Americana y tienen interés en participar en el reciclado de las cámaras de un solo uso pueden ponerse en contacto con Kodak a través de la filial de ventas o de marketing de su país de residencia.

Por desgracia, el programa de Kodak enfrenta, como muchos sectores de la industria, al pirataje, presente en esta ocasion como “cámaras recargadas”; recargar es distinto que reciclar. Recargar es comprar, volver a cargar y volver a utilizar los cuerpos de las cámaras fabricadas originalmente por Kodak, u otras empresas, para venderlas con otra marca. Las recargas suelen ser de menor calidad y pueden no satisfacer al consumidor. Kodak se opone al proceso y por supuesto no participa en las recargas.

De acuerdo con su apartado de responsabilidad social del sitio web de la marca, en Kodak se piensa que los buenos resultados para los accionistas son también buenos resultados para los clientes, empleados, proveedores y personas en general. Con esta mentalidad, Kodak dirige sus instalaciones y diseña y comercializa sus productos y servicios, no sólo para aumentar el valor de las acciones, sino también para promover el desarrollo personal, el bienestar de la comunidad y el respeto por el medioambiente.

Un buen ejemplo de lo anterior son estas cámaras de un sólo uso, que tienen un segmento de mercado bien establecido, generan empleos y coadyuvan a la preservación del medio ambiente. En síntesis, productos enmarcados en un modelo de desarrollo sostenible.

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